miércoles, 22 de marzo de 2017

El ingenioso hidalgo, Miguel de Cervantes (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016)

La portada de "El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes" (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016) es obra de Antonio Bayona, como las ilustraciones interiores.

Durante el pasado año 2016 con motivo del centenario de la ocultación de Miguel de Cervantes, la editorial Libros del Innombrable, publicó tres títulos referentes al universal escritor. Uno de ellos, "Pingüinas/Un esclavo llamado Cervantes" de Fernando Arrabal, ya fue comentado en este blog aquí. La otra obra del dramaturgo melillense, dedicada a Cervantes y publicada por la misma editorial fue "El extravagante triunfo de Miguel de Cerbantes y William Shakespere". Los tres títulos serán presentados este viernes 24 de marzo en Madrid, en el Espacio Leer (C/ Argumosa, 37), a las 19 horas. Tendré el honor de participar en el acto junto al editor Raúl Herrero. Hoy desmenuzaremos la obra de Han Ryner, El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes

El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes fue publicado en 1926 y firmado por Han Ryner, seudónimo del filósofo anarco-individualista francés Jacques Élie Henri Ambroise Ner., nacido en el Departamento de Orán, Argelia en 1861, en el seno de una familia de clase media. Ner, en su juventud, estudia teología y filosofía vinculándose posteriormente a la francmasonería, a la muerte de su madre. Publica diez novelas entre 1894 y 1895 Al año siguiente, tras asumir la redacción de la revista Demain adopta el seudónimo de Han Ryner y colabora con decenas de revistas. En 1900 publica Le crime d'obeir y en 1903 con Petit manuel individualiste sienta las bases de su propuesta anarcoindividualista muy influida por la obra de Epícteto y el estoicismo griego clásico. En 1912 obtiene el premio literario de la publicación por su obra narrativa y crece de manera exponencial su implicación política y social. Hace campaña por la liberación de Eugène Dieudonné, durante la Guerra, por Émile Armand, por los motines del Mar Negro, por los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti y por el ucraniano Nestor Makhno. En 1936 se adhiere el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo y se convierte en un referente para los anarcoindividualistas españoles durante la dictadura de Primo de Rivera. Desde el antibelicismo y el antimilitarismo pacifista se opuso tenazmente al desarrollo de la I Guerra Mundial. Murió en París, en 1938
Han Ryner
Todo este poso anarco individualista y su condición de anticlerical virulento es más que notable en la novela cuyo titulo ya nos revela que estamos ante una imagen de Cervantes muy cercana a su Quijote. Advierte Ryner en la introducción: "Este libro cuenta la tragedia moral de un genio que, lejos de gozar las satisfacciones que podía y debía producirle su obra de espíritu eterno, vivió entre sus semejantes incomprendido y mísero" Y ágilmente comienza esta novela que narra las dramáticas peripecias del Miguel de Cervantes más quijotesco, en sus últimos dos años y medio de vida cuando, obsesionado por dar continuidad a la que considera su obra maestra "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", busca refugio en Esquivias a través del viaje, casi constante, por desiertos castellanos, desoyendo y huyendo de los consejos de amigos y familiares, que solicitan la ansiada segunda parte del famoso Quijote. Ya sea a pie, ya en vieja mula de alquiler, Cervantes parece condenado a la lucha constante; condena que a su vez también parece redimirle de una muerte que, desprovisto del fuego del ingenio, hubiera llegado mucho antes.

La estructura del libro, también quijotesca, se divide en tres partes y presentan a un Cervantes dialogando y exponiendo sus atrevidas reflexiones ante diferentes interlocutores, algunos reales, como un joven Calderón de la Barca y otros, frutos de la ficción, encontrando personajes que le inspiraron para sus novelas. Un dramatizado relato de su cautiverio en Argel, su difícil relación con los estamentos de poder, la búsqueda de la digna posteridad, el proceso creativo del escritor, la fortuna, la fama son los temas que van desfilando por un relato donde se trasluce la filosofía de Ryner en episodios tan dignos del ingenioso hidalgo de la Mancha como el suceso del apócrifo Cervantes de Avellaneda que el autor explica aprovechando la ocasión para criticar al clero, sobretodo, en la figura de dos sombríos monjes aragoneses, y en especial, el Padre Aliaga (inquisidor y confesor real) con quien el escritor mantiene una antigua pendencia. La crítica es una constante durante la obra en frases como "Todos los españoles tienen hambre", "Desde Homero, los verdaderos grandes hombres conocen el desprecio por su época" o la pregunta "¿Valdrán más los pueblos que los reyes?" Además, Ryner ofrece la imagen de un Cervantes mermado por la pobreza, demacrado, un caballero sin capa "Cervantes no era más que una ruina" nos dice en algún pasaje que se sitúa en contra del poder establecido y así lo expresa, cuando tiene ocasión, de manera encubierta, por el don de la palabra. Es a través del escritor, como personaje, cómo Ryner nos habla del desahucio, de unos tiempos aciagos que premiaban la necedad por encima del intelecto y de la cultura, cita a la justicia refugiada entre los ladrones, insinúa la posible homosexualidad del genio y nombra el mito de su manquedad.

Raúl Herrero rescata ahora esta novela perdida desde los años treinta del pasado siglo, siguiendo, aunque con alguna corrección, la traducción original de Juan Elizalde en un volumen muy cuidado y maravillosamente ilustrado por Antonio Bayona.

¡Nos vemos en Madrid!

domingo, 19 de marzo de 2017

Fernando Arrabal en persona

Fotografía de Julio Miranda

Experiencia Arrabal

Entrar en Madrid procedente de Aragón siempre me ha resultado sumamente sencillo. Sin embargo, el asunto se complica y adquiere cierta enjundia si uno decide visitar lugares ignotos y lanzare así a la improvisación, a calzón quitado y por supuesto, desprovisto del detestable y común aparatejo de voz tomada que algunos llaman "navegador". "¿Pero vienes sin navegador?" -preguntan, ojipláticos-. Y entonces piensas en sus padres, en sus abuelos, todos sus antepasados "navegando" por aquellas carreteras estrechas y vericuetos donde nunca perdían rumbo ni escuchaban esa absurda y fanfarrona celebración: "¡Se ha perdido la señal GPS!". Premisa a tener en cuenta: si por primera vez visitas Majadahonda y debes regresar a Madrid, darás tantas vueltas a la M-30 que amenazarás la rotación terrestre. Precisamente de Majadahonda llegábamos mi excelso copiloto, Raúl Herrero y yo, después de entrevistar a Antonio Chicharro, hijo del poeta Eduardo Chicharro y de la pintora Nanda Papiri, para la revista del Ateneo Jaqués "El eco de los libres" y su dosier especial que dedicará al Postismo.
Durante la entrevista, junto a Antonio Chicharro y sus dos peludos amigos
Dos horas de retraso en la llegada al hotel propició que nuestra amiga Marta García tuviera que narrar, vía telefónica, los acontecimientos arrabalaicos en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Rondaban ya las ocho y media de la tarde cuando todo el sol que faltaba en la noche de Madrid irrumpió en la cafetería de un hotel. Fernando Arrabal, con sus perpetuas cuatro lentes, lleva el universo por atuendo. Levanta dos dedos de la mano izquierda y sonríe como un travieso sátiro mientras sostiene al dios Pan, en un negro maletín, a la diestra. Abraza a su amigo y editor Raúl, besa a su amiga Marta, a Belén y estrecha mi mano llamándome "poeta", una palabra que hoy considero inventada solo para él. Toda su jornada ha discurrido en ARCO, atendiendo a la prensa, realizando largas entrevistas e ingiriendo litros y litros de Coca Cola, todo su alimento fierabrás. Tiene 84 años y más vitalidad que un joven de treinta. Accedemos a un reservado de la cafetería. Cuando Arrabal habla, cambia el paisaje. Con sencillez y de manera natural todo se vuelve ceremonial, casi ritual. Es inevitable. La liturgia del aprendizaje. El Maestro habla a sus discípulos que escuchan como quien recibe el Pan sagrado. Arrabal comienza diciendo que no es un genio y todos admiramos la humildad de una leyenda. Después desmenuza con sus dedos el mito del don Juan, del burlador de Sevilla; destruye al seductor. "¡Es mentira! -dice- Nunca ha existido". Y del amor, confiesa, también es falso. Habla de los salones de masaje, del burdel que regentaba en París la madre de Sara Bernhardt y de la asiduidad que le profesaban ciertos monarcas (Alfonso XIII y su catre con resortes, el zar de Rusia o el rey de Inglaterra) Habla de Bretón, Topor, Dalí y la navaja de Buñuel sobre el rechazo de Gala. Refiere a Ionesco, Picasso, Jodorovsky y a la vez, aporta una visión, como siempre, diferente, insólita y propia sobre los refugiados. Cuenta un chiste, recuerda el momento en que vio a la Virgen María, pregunta a cada uno de nosotros sobre hazañas sexuales, revela cómo estuvo a punto de morir asesinado en México D.F. y comentamos el artículo que acaba de publicar en ABC donde, precisamente, cita al poeta Eduardo Chicharro. Con Arrabal no existen las casualidades. Nada y todo son confusión y rigor. Se cumplen las once de la noche y los camareros no entienden de genialidades. Hay que abandonar la estancia. Arrabal sube a la habitación y el resto del grupo, ya descabezado, intenta inventar una noche que acaba de morir. Sin embargo, adquiero otro aprendizaje: nunca más visitar el local "Le Petit" en calle Margalejo donde un Manhattan es un granizado de viscoso color naranja.
Arrabal en ARCO. Fotografía de Marta García

Otra fotografía de una de sus innumerables intervenciones en ARCO. Fotografía de Marta García.
Fernando Arrabal, Raúl Herrero y yo en la mencionada cafetería del hotel. A esas alturas, la noche, ya es una naranja exprimida. Fotografía: Marta García

Al día siguiente, Marta, Raúl y yo encontramos a un Fernando Arrabal pletórico. Espera en la calle nuestra llegada. Quiere desayunar chocolate con churros. Yo advierto que en mi hotel carecían del clásico desayuno y él reacciona: "¡Es imposible! ¡Es Madrid! Si no hay churros en Madrid...¡es necesaria la revolución!". De camino al Bar Santander también alude a la dificultad de encontrar pistachos por donde quiera que vaya. Ese sábado el sol en la capital luce espléndido y nos dirigimos a  la terraza. Arrabal vislumbra una mesa solitaria con los restos de un desayuno madrugador. En concreto, una de las porras del plato parece intacta. Rapiña. "Sí, están buenas. Nos quedamos" -dice- Al desayuno acude el editor y amigo personal Juan Carlos Valera que ha regalado a Arrabal una obra con la que aparece en la entrevista de La Razón de esa misma mañana y el presidente de la Casa de Melilla en Madrid, Julio Miranda. A las doce del mediodía don Fernando ofrecerá una conferencia en la sala Cayón. Sin embargo, desayunamos sin ninguna prisa. Tenemos tiempo de recordar su obra epistolar dirigida a Fidel Castro y a Francisco Franco. Resume con rabia su llegada a Cuba y la horrible sensación de sentirse rico y poderoso, solo por ser europeo. Una leve sombra en sus claros ojos. No termina el chocolate. En cambio, apura la Coca Cola de su hija Delia.
Fernando el santo. Fotografía de Marta García

El trayecto a pie hacia la galería es delirante. Arrabal camina despacio porque es un observador que, además, disfruta de la conversación. Pregunta si es normal que los madrileños conduzcan tan deprisa y en mitad del cruce, comienza a torear los vehículos que pasan por su lado. Al fin llegamos a la sala y acude de nuevo la ceremonia. Un cenáculo donde los apóstoles rodean al maestro. Arrabal habla de la miseria que azota invariablemente a los más brillantes artistas. Solo conoció a un par de pintores que fueron afortunados y murieron ricos: Dalí y Picasso. El resto de poetas mueren ignorados y miserables. "Pero los poetas cambian el mundo" -advierte-. Recuerda también el momento cumbre del Surrealismo y la ceremonia de 1959, destacando la figura del artista Jean Benoît en "La ejecución del testamento del Marqués de Sade" y termina con la fundación del movimiento Pánico.
Instante de la conferencia en la sala Cayón. Fotografía de Julio Miranda
Instantes antes de terminar la conferencia. Fotografía: Marta García
Conocer a Arrabal es una experiencia única, un continuo aprendizaje. Es un maestro, un sabio que no se considera tal, un místico, casi un santo; es cercano, ofreciendo y despertando cariño entre las personas que lo rodean. En España y su habitual desconocimiento prevalece una idea muy alejada de la realidad. Ahora Arrabal está sentado en el centro de la mesa. A su derecha, Julio Miranda, Raúl Herrero y yo. A su izquierda, Marta García, Juan Carlos Valera y su paisano José Jóver. La Última Comida es en La Fábrica de calle Génova. Tiene la amabilidad de firmar algunos ejemplares de sus libros. Debe partir y nos parte la despedida, nos vacía. Con él vuela, en su maleta del dios Pan, un ejemplar de "El eco de los libres", revista que contará con su colaboración en el próximo número. Mis incipientes alas todavía no son fuertes para volar a París pero crecerán entre huellas arrabalaicas. Cada vez que se marcha, Arrabal deja huérfana a España y esta ciudad, desde hoy, debería cambiar su lema: "De Arrabal, al cielo".

Marcos Callau
(Artículo publicado en El Pirineo Aragonés, el 3 de marzo de 2017)

De izquierda a derecha: (Yo), Raúl Herrero, Julio Miranda, Fernando Arrabal, Marta García, Juan Carlos Valera y José Jóver. Fotógrafa anónima.




Agradezco la oportunidad de haber conocido a Fernando Arrabal, a mi amigo Raúl Herrero. No viviré vidas suficientes para agradecer tan suma hazaña.

Pasadas las horas y recién llegados a Zaragoza, sin embargo, la pesadilla de nuestra España cerril y cazurra entra en escena. Lamentamos profundamente esta noticia que más parece un latigazo contra la espalda: el Ayuntamiento de Madrid decide retirar los nombres de Max Aub y Fernando Arrabal de sus correspondientes naves 10 y 11 en el complejo cultural del Matadero. La indignada protesta y la reacción, poco secundada pero rápida, no se hace esperar. En las jornadas próximas asistimos al "recule" y Manuela Carmena tilda de "confusión total" el desbarre de Mateo Feijóo, cabeza visible del nuevo equipo de dirección en estos espacios y asegura que ambos nombres se mantendrán finalmente en las naves del Matadero. No obstante, parece que todavía resiste cierta reticencia a colocar de nuevo los rótulos que rezan Max Aub y Fernando Arrabal. POR FAVOR. Para una vez que habían ustedes acertado, no deshagan el camino, no nos hagan pasar más vergüenza. Pidan, si es necesario, ochocientas mil disculpas, pero no se muestren dubitativos, reaccionen como es debido y coloquen sin demora los rótulos donde corresponde. Si desean que el Matadero sea reconocido como un referente cultural, ¿cómo ir en contra entonces de la libertad, del conocimiento, de la propia cultura?, ¿cómo no rendir tributo a Max Aub y a Fernando Arrabal per saecula saeculorum? Por si acaso y para que quede claro, sumamos nuestro apoyo para que las naves 10 y 11 por siempre, lleven el nombre de Aub y Arrabal, respectivamente. Nombres que permanecerán aun si muere el Matadero. Publicamos la dos postales que Arrabal remitió a Manuela Carmena. La primera, cuando estalló la polémica. La segunda, un agradecimiento post-recule.


viernes, 29 de julio de 2016

Sombras y siluetas, de Miquel Zueras

Portada del libro, diseñada por el propio Miquel Zueras


Recinemtemente, invitado por el Ateneo Jaqués, el escritor barcelonés Miquel Zueras visitó Jaca para presentarnos su libro, "Sombras y siluetas (Relatos extraños)"   una colección de 73 relatos salpicados de sus inconfundibles ilustraciones.
Una de las ilustraciones del libro

 El autor catalán de raíces zufarienses congregó a una veintena de personas en la librería Oroel, en otra colaboración más (y ya son unas cuántas) del establecimiento emplazado en la plaza Biscós con las actividades del ateneo. Fue una tarde de sombras porque, en animado coloquio con el público asistente, Miquel Zueras recordó los viejos tiempos de dibujantes como Vázquez, El Roto (Andrés Rábago) o revistas como “El víbora” y la mejor época de la editorial Bruguera, reconociendo en todo ello y en los autores norteamericanos sus mayores influencias como dibujante e ilustrador. Y también fue una tarde de siluetas, porque cada libro dedicado por el autor a los asistentes, fue un dibujo original que el lector podrá disfrutar ya para siempre, como un tesoro para su biblioteca.
Una de las secciones de "Sombras y siluetas"

Miquel Zueras forma parte de esa pequeña porción que resiste en la bohemia barcelonesa artística de los setenta, ochenta e incluso, principios de los noventa. Procede de la mejor Barcelona cosmopolita, hoy añorada y devorada por el habitual sometimiento al turismo. Sus relatos están impregnados de esa ciudad, con influencias que van desde la más profunda y reconocible cinefilia, hasta góticos ambientes propios de autores como Lovecraft, pasando por el sexo, los relatos eróticos, el vampirismo, los bares de la ciudad o el lóbrego escenario de un cementerio dispuesto para una nueva historia de terror. En el estilo narrativo se da cita la cinematografía, siendo uno de los recursos preferidos por el autor el humor negro y derivando, en más de una ocasión, al siempre necesario surrealismo. Por otro lado, la estética y el estilo de sus ilustraciones es claro, definido y tan personal que siempre podremos identificar a Zueras tras los trazos de sus dibujos. Identificable desde la misma portada del libro, un guiño-homenaje a Saul Bass y especialmente a la cabecera que diseñó para la película “Anatomía de un asesinato” (Otto Preminger. 1959) Otra de las facetas más destacables del autor es la de actor de doblaje, habiendo trabajado en anuncios televisivos, cortometrajes y películas. Durante la presentación, el público asistente pudo comprobar los distintos registros de Miquel Zueras, cuando ofreció la lectura de algunos relatos del libro como “El huevo” o “El interior de la caracola” Ya lo anuncia el subtítulo del libro: relatos extraños. Bien merece la pena sumergirse en su lectura y saborearlos, poco a poco, junto a sus ilustraciones.
Miquel Zueras durante la presentación
Personalmente, fue un honor y un placer poder recibir y presentar en Jaca a Miquel Zueras, al que me une una férrea amistad fraguada en los primeros tiempos de la “blogosfera”, aquel universo paralelo donde algunos peces escribientes nadábamos con total libertad “pariendo” nuestros hijos, más o menos literarios, al libre albedrío y sometiéndolos al inapelable juicio de la red de redes. Más tarde, allá por 2011, nos conocimos personalmente al colaborar los dos (él portada, yo poema) en un libro solidario titulado “Uni-versos para Somalia” y posteriormente, coincidiendo en otra publicación solidaria, esta vez titulada “Escribiendo esperanza”, que también significaba la primera edición y publicación del Ateneo Jaqués. Siempre que he viajado a Barcelona, Miquel ha ejercido de perfecto anfitrión y de guía excepcional por la ciudad, eso sí, especializado en los establecimientos hosteleros, con una sincera tendencia al Boada’s, la clásica coctelería de la calle Tallers con Ramblas. De este histórico establecimiento, en su sesenta aniversario, Miquel dibujó una viñeta para cada cóctel de la carta, publicándose un delicioso librito con estas ilustraciones en edición limitada para los clientes del local. 
 
Con Miquel Zueras en una de sus anteriores visitas a Jaca, en el legendario, mítico e imprescindible Bar Miguel, donde todavía podemos encontrar y pedir Calisay.
La colaboración de Miquel Zueras con el Ateneo Jaqués ha sido constante. Además de su participación en el citado libro “Escribiendo esperanza”, también ha colaborado en recitales de relatos breves, en exposiciones (como la dedicada a Frank Sinatra) y últimamente, en la suculenta revista “El eco de los libres”, ya a la venta (podemos adquirir ejemplares escribiendo un correo a ateneojaques@gmail.com) donde también podemos disfrutar de uno de sus relatos ilustrados. Desde Jaca, deseamos que esta colaboración nunca termine. Gracias por todo, Miquel. 
Miquel Zueras, en la presentación de "Sombras y siluetas" lee uno de sus relatos.

miércoles, 27 de abril de 2016

La bondad y la ira: Las últimas horas de vida de Ramón Acín


No suele ser el cómic mi ámbito de lectura más habitual. De hecho, dejó de serlo cuando alcancé la mayoría de edad y guardé en un cajón los tebeos de Superman, Batman, Spiderman y mis preferidos, aquellos Mortadelo y Filemon, 13 Rue del Percebe o incluso Zipi y Zape, que inspiraban mis mañanas de infancia y sol dominical. Pero creo que considerar el cómic un género dedicado a un público infantil o a unos lectores que no rebasan la adolescencia resulta un craso error. Hoy me ocupa la reseña de un cómic histórico, por el tema; confeccionado con un gusto exquisito y una elegancia serena, probablemente, otorgada por el uso exclusivo del blanco y negro. “La bondad y la ira” es una obra de Daniel Viñuales y Juan Pérez, publicada por la editorial aragonesa GP Ediciones, cuyo argumento se basa en las últimas horas de vida del pedagogo, humanista escultor y pintor anarquista oscense Ramón Acín Aquilué. El cómic fue presentado en Jaca, con el Ateneo Jaqués, el pasado 16 de abril dentro de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República Española. 

Juan Pérez y Daniel Viñuales, autores de "La bondad y la ira" durante la presentación en Jaca
Sin duda, es Jaca, una de las plazas más adecuadas para presentar este cómic. Mientras Ramón Acín, oculto tras el hueco de un armario, prisionero en su propio hogar, espera la que ya advierte como una muerte segura, tiene tiempo de repasar, a través de unos dibujos que confecciona a la somera luz de una vela, su vida entera, dedicada a propagar su revolucionaria ideología a través de la palabra, la paz y la libertad. En sus recuerdos caben obras, arte, números, revolución, anarquismo, paz, ciudades y nombres propios. En sus recuerdos cabe Federico García Lorca, a quien conoció becado en Granada, o Ramón Gómez de la Serna con quien trabó amistad a través de su primo, el pintor Ismael González de la Serna. En sus recuerdos, Huesca, Zaragoza, Madrid, Barcelona, París…y un boleto de lotería premiado que destinará a producir la película “Tierra sin pan” (“Las Hurdes”) de su amigo Luis Buñuel. Y en el centro de sus memorias, su amigo Fermín Galán, Ayerbe, Anzáñigo, la Sublevación de Jaca del 12 de diciembre de 1930 y la libertad sentenciada a muerte. La parte central de “La bondad y la ira” es el golpe de estado que llevaron a cabo los capitanes Fermín Galán y García Hernández, proclamando en Jaca, por primera vez en España, la Segunda República Española. Ramón Acín fue el hombre de confianza que aguardaba a Galán en Huesca y el que a la postre, avisaría a los capitanes de la traición que llegaba desde Zaragoza, sembrando la muerte por los caminos. Galán y García fueron fusilados y Ramón Acín partió al exilio. Con la llegada de la Segunda República, aquellos capitanes ejecutados fueron los héroes mártires y Ramón Acín volvió triunfante a Huesca. 

Ramón Acín
A partir de entonces, intensificó su labor sindicalista, interviniendo como representante del Alto Aragón en los congresos de la CNT en Madrid y publicando artículos periodísticos sobre el ideario anarquista. A partir de 1932 es encarcelado hasta cuatro veces, por “insultos y amenazas a la autoridad” o bajo la falsa acusación de preparar una nueva sublevación en Jaca. Paradójicamente, la libertad que suponía la proclamación de la Segunda República se convierte para Ramón Acín en ley mordaza y cautiverio. El 19 de julio de 1935 tiene lugar el golpe de estado franquista y Huesca cae en manos de las tropas rebeldes. Numerosos republicanos parten al exilio y otros permaneces ocultos en sus casas. Es el caso de Ramón Acín, que consigue pasar desapercibido tras un armario de su casa, a pesar de las continuas visitas de las tropas franquistas que despacha como puede su mujer, la naturista, esperantista y pianista Concepción Monrás Casas, con la que había contraído matrimonio en 1923 teniendo dos hijas, Katia y Sol. 

Ramón Acín entre sus hijas Sol y Katia. En pie, su mujer Concepción Monrás y al lado, sentada, una mujer no identificada
Conchita Monrás y sus hijas Katia y Sol.

El 6 de agosto, para evitar el maltrato de su esposa a manos de las tropas falangistas, Ramón Acín se entrega, siendo fusilado aquella misma noche. Pero con ello no logró librar de sufrimiento a su familia pues su esposa, Concepción Monrás, sería ejecutada el 23 de agosto. Pasado el tiempo hallaron el cadáver del artista oscense que pudo ser reconocido por llevar en el bolsillo de su pijama pinturas y pinceles, la artillería de un dibujante. “Muerto por refriega en la Guerra Civil” aparece en la partida de defunción 

La producción artística de Ramón Acín fue incontestable y tras su muerte, reconocida de manera universal. A la temprana edad de veinte años ya participa en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 que conmemora el Centenario de los Sitios de Zaragoza y su actividad expositiva se mantiene de manera regular, intensificándose en sus últimos años de vida. La Diputación de Huesca becará sus estudios en 1914 y el artista aragonés tiene la oportunidad de conocer Madrid, Toledo y Granada donde entra en contacto con artistas de su tiempo como el citado pintor Ismael Gonzáles de la Serna o el escritor Federico García Lorca. Al regresar a Huesca, ocupa la plaza de profesor interino en la Escuela Normal de Maestras y Maestros de Huesca. Pero es su visita a París, en 1926, la que marca un antes y un después en su producción artística, entrando en contacto con las últimas tendencias vanguardistas, asimilándolas y comenzando así sus trabajos con la chapa retorcida. Fruto de esta nueva corriente y de una nueva y frenética actividad escultórica, en 1929 se instala la Fuente de las Pajaritas que aun hoy se puede contemplar en el parque Miguel Servet de Huesca. -Pajaritas que aparecen decorando las viñetas de “La bondad y la ira” como un leit motiv que directamente nos remite al talante pacifista del artista-. Ese mismo año también se produce su primera gran exposición individual en las Galerías Dalmau de Barcelona. Sus exposiciones recorren ya, sin ningún tipo de dificultad, Huesca, Zaragoza, Madrid pero se ven interrumpidas por el exilio, en 1930 A su regreso, proclamada la Segunda República, expondrá en el Ateneo de Madrid y en el Círculo Oscense. Pero su vida artística, como su vida social, se ve siempre condicionada por la política. Ramón Acín, hombre de palabra y de paz, asombrosamente es condenado a permanecer en prisión en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, tan solo por pensar que podía expresar sus ideas libremente. Capítulo aparte merecen sus artículos periodísticos y su trabajo como viñetista que recalca el cómic “La bondad y la ira”. Dibujos en prensa como “Guerra a la guerra” que en 1920 transmite una ideología antimilitarista y pacifista, le llevan directamente a prisión. Así mismo, sorprende su carácter visionario y fantástico con la serie “Corridas de toros de 1970” que presenta en el Teatro Principal de Huesca, en 1923, con un novedoso espectáculo de linterna mágica. Su debut como articulista fue en la revista barcelonesa “La ira”, que contaba con el prometedor subtítulo de “Órgano de expresión del asco y la cólera del pueblo” y a partir de ahí son famosas sus “florecicas” en la revista “Solidaridad obrera”, artículos periodísticos políticos donde dejaba claras sus ideas anarquistas, apostando por la libertad y la paz en contra de cualquier tipo de violencia. Célebre fue el artículo “El noi del sucre” sobre el asesinato de Salvador Seguí donde literalmente decía: “Nadie puede condenar y ejecutar a otro, ni en nombre de la ley ni en nombre de nada…” Así mismo digno de recordar resultará su artículo “Por estética de humanidad”, donde pedía el indulto del poeta condenado a muerte Juan Bautista Acher y condenaba la práctica del garrote vil. Por este artículo, publicado en el Diario de Huesca, sería encarcelado en 1924 
Ramón Acín inaugurando La Fuente de las Pajaritas
Otra ilustración de "Guerra a la guerra"

Dibujo perteneciente a "Guerra a la guerra"
Una época de mordaza y libertad enjaulada la que vivió Ramón Acín que, sin embargo, siempre fue un visionario y un soñador que creía posible la libertad. De hecho, si viera que casi un siglo después de su asesinato, hay titiriteros encarcelados por representar su función y la mordaza de hoy tampoco se diferencia tanto de la que él sufrió, su desesperanza sería mayúscula. Sería adecuado, de alguna manera, contribuir a difundir la memoria de Ramón Acín, tanto artística como vital e ideológicamente. A ello contribuye, sin duda, “La bondad y la ira. 




Fotografía actual de LA fuente de las Pajaritas, en el parque Miguel Servet de Huesca


miércoles, 30 de marzo de 2016

Cervantes 400, según Arrabal

Libros del innombrable y por extensión, su editor, Raúl Herrero, conmemoran el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes con un volumen cuidadosmanete editado que reúne dos obras de Fernando Arrabal, ofreciendo una visión diferente y novedosa sobre el universar autor alcalaíno. "Pingüinas", obra que se representó con éxito en el Teatro Español el año pasado (abril 2015) y el ensayo del que nace la citada obra, "Un esclavo llamado cervantes", ponen en bandeja a los ojos del lector el extenso universo de Fernando Arrabal a través de Cervantes. Cervantes, según Arrabal. Estos es, un Cervantes muy distinto al que estamos acostumbrados. 
Fernando Arrabal
De una mano y como principio, aunque situado en la segunda parte del volumen, tenemos el ensayo "Un esclavo llamado Cervantes". Aquí Arrabal sienta las bases de su pensamiento cervantino sobre el que, posteriormente, edifica la obra de teatro. Desde el título del propio ensayo podemos percibir que uno de los elementos centrales será la condición de cautivo que Cervantes sufrió en Argel y con la que el dramaturgo melillense se identifica, recordando su encarcelamiento en 1967 a manos del régimen franquista. Así mismo, recuerda Arrabal haber sido iluminado, durante su cautiverio, por la lectura de las obras de Miguel de Cervantes y concibe este ensayo como "una deuda pendiente" con el autor del Quijote. Por ello, es un ensayo más cercano a un diálogo entre Arrabal y Cervantes. Así mismo aparece en "Un esclavo llamado Cervantes" el rasgo que considero más destacable en este volumen: el lado femenino de Cervantes. A partir de las mujeres familiares que rodearon su vida (su madre, su abuela, sus hermanas, sus primas, su hija "bastarda") Arrabal construye su vida y concibe que todos los personajes femeninos en sus obras nacen de la influencia familiar, desde Aldonza Lorenzo hasta Galatea pasando por Sigismunda.  Mujeres fuertes, resolutivas que conformaron un modelo de vida para el futuro escritor. En definitiva, las cervantas familiares de la vida real caminan de la mano con las cervantas literarias. En el seno de la familia donde nació Miguel de Cervantes la figura del padre es gris, insignificante y resulta diluída. A menudo, la familia debía afrontar las deudas de este, que intentaba ganarse la vida pero que, en realidad, malvivía como barbero curandero. Las decisiones eran tomadas por las mujeres de la casa e incluso, durante su estancia en Toledo, regentaron una pensión con la que consiguieron salir adelante. En este punto, Arrabal alude a la puntual prostitución de la hermana del escritor, Andrea Cervantes que, al atender a señores pudientes en las habitaciones más reservadas de la pensión, abría las puertas para su familia a haciendas, terrenos y bienes con los que el cacique de turno reparaba muy gustoso el honor de Andrea. Efectivamente, el peso femenino en la vida de Cervantes supone el detrimento del masculino. De nuevo Fernando Arrabal conecta en su biografía con el universal alcalaíno: la ausencia del padre. 

Fernando Arrabal y sus Pingüinas
Estamos ante el Cervantes más feminista. Y a partir de esta condición, Arrabal también hace hincapié en la homosexualidad del escritor, especialmente, deteniéndose en su época como "camarero" del cardenal Acquaviva quien parecía estar enamorado de Miguel, llegando incluso a la frase definitiva: "Miguel de Cervantes hubiera querido nacer mujer". Además, el dramaturgo melillense, desmonta la leyenda del "manco de Lepanto" y nos cuenta cómo Cervantes, aunque estuvo condenado a perder la mano derecha, logró escapar y durante toda su vida conservó ambas manos, siendo lo contrario una leyenda muy bien alimentada. A propósito, el volumen que edita Libros del Innombrable está cuajado de imagenes de estatuas de Miguel de Cervantes donde siempre aparece representado con sus dos manos.

Estatua de Miguel de Cervantes en Valladolid, con ambas manos.
 Mucho más que todo esto. Arrabal también repasa los comienzos del joven Migul. Los lugares que conoció, sus viajes, la influencia que sobre él ejerció el teatro de Lope de Rueda. A través de Cervantes, Arrabal ofrecé su personal visión sobre la religión, la filosofía y la Historia de España, desde los líos de faldas y el supuesto fratricidio que sacudió el reinado de Felipe II hasta el mismo golpe de Estado de Tejero., pasando inevitablemente por las sombras alargadas de la dictadura franquista. Una visión muy particular y sobretodo, feminista que obtiene su eco, posteriormente, en la obra teatral "Pingüinas". En ella se dan cita diecisiete personajes femeninos, aunque solo diez de ellas, con voz: Torreblanca, Luisa de Belén, Constanza, María, Andrea, Magdalena, Martina, Catalina, Isabel y Leonor. Todas ellas son las familiares de Miguel de Cervantes (Miho, en la obra), desde su abuela, hasta su hija, pasando por su madre, sus hermanas (Luisa, la hermana monja, da mucho juego) sus tías y sus primas. En esta obra se da cita el caos y la confusión propias del Arrabal dramaturgo, el pánico y el absurdo. Las diez cervantas, en la obra, son moteras, "ángeles del infierno" que, montadas en sus motos, luciendo vaqueros del siglo XXI y corpiño del XVI, divagan sobre Miho, su obra y todas las derivaciones que ya hemos citado, referentes al ensayo. Las cervantas entran en trance, como si fueran ménades y Arrabal las convierte en derviches femeninas (dervichAs) que giran y giran en espiral para ascender hasta Miho, quien atesora la única y posible libertad. La representación de la obra, en abril de 2015, contó con un súper producción, muy espectacular y contó con la buena aceptación del público y la crítica. Paloma Fidalgo, para "It's Playtime" la calificó como mejor obra de Arrabal"

"Pingüinas"/"Un esclavo llamado Cervantes" representa la mejor forma de conmemorar literariamente el cuarto centenario de la muerte de Cervantes. El libro fue presentado el pasado 19 de marzo en Jaca (Huesca) con el Ateneo Jaqués  y ayer en Zaragoza. De momento, está confirmada la próxima presentación en Barcelona. Dejamos una imagen de la presentación en Jaca y recomendamos este título a todo bloguero que asome su mirada por aquí.
Raúl Herrero, en calidad de editor, presentó el libro en Jaca el pasado 19 de marzo en Jaca en el acto que supuso un recuerdo a Miguel de Cervantes. Yo tuve el placer de acompañarle.



 

martes, 9 de febrero de 2016

Acherito

(7/05/2014-11/01/2016)

En esta casa superpoblada,
desde que faltas tú,
persiste un silencio estridente,
un vacío indigesto;
resiste tu calor evidente,
ahora que faltas tú.

Cuando se ha instalado la ausencia
en la cara más fría del nido familiar,
desde que te has marchado,
pervive a nuestro lado tu bondad,
la luz de tu pelo negro, como una noche azul,
la necesidad de tu amor;
es un okupa la lealtad
en tu ladrido de estrellas,
ahora que has cruzado el umbral.

Contrariamente a los seres humanos,
eres inocente.
Contrariamente, tú no mereces la muerte;
eres lágrima, memoria, eco,
todo alma presente
y desde que nos faltas
hay un rastro lunar que persigo.
Porque eres río, eres fuente,
una pradera interminable,
al aire simiente,
ahora que no soy tu dueño
y eres libre,
ahora que eres
eternamente feliz.

Acherito (FOTOGRAFÍA: STOLISKY ART
 (*Este poema más que un poema es un texto escrito con el corazón y la intensa tristeza que produce la ausencia del compañero y amigo más generoso y más eterno que he conocido. Esto es simplemente un recuerdo. "Solo existe alguien que te quiera más que a sí mismo: El perro")


domingo, 3 de enero de 2016

Natalie Cole

Natalie Cole, niña, descansa sobre el hombro de su padre, Nat King Cole
Repentinamente terminó la vida de Natalie Cole, sin poder entrar en el año 2016, la misma noche de fin de año, de manera inesperada y demasiado temprana, a sus 65 años, víctima de una insuficiencia cardiaca. Natalie Cole dejó de ser "la hija de Nat King Cole" desde que en 1975 apareciera su primer álbum titulado "Inseparable" y posteriormente "Natalie" o "Unpredictable" que, aun a sabiendas del peso de su apellido, la clasificaban inmediatamente como una cantante moderna, en la línea de Aretha Franklin en su madurez (salvando las distancias), virtuosa en el soul, el R&B y atraída incluso por el rock and roll. Natalie irrumpió con fuerza en el panorama musical de la década de los setenta, consolidándose en los ochenta, cuando  alcanzó su máxima cuota de popularidad, atreviéndose incluso a versionar Pink Cadillac de Bruce Springsteen.

Aquel primer momento de gloria fue más bien efímero, circunstancia a la que se sumaron graves problemas en su adicción al crack, la heroína y el alcohol, que la alejaron en diferentes etapas de su carrera. La sombra de su padre era muy alargada y el peso del apellido Cole que, en un principio, parecía haber superado, hacían mella de manera definitiva en su carrera. Natalie Cole volvió a acertar. Superó sus adicciones y las reconoció públicamente, paso que también contribuyó a la aceptación general del público estadounidense. Además, lanzó su primer álbum en el que recuperaba los clásicos de su padre, los clásicos del jazz. Todo un acierto que le valió regresar a una popularidad más consolidada que se mantuvo hasta el final de su vida. El disco, titulado Unforgettable...with love, gracias a las nuevas tecnologías recuperaba la voz de Nat King Cole para unirla con la de su hija en un emotivo dueto. Se estrenaba aquí de esa manera lo que después derivó en una absurda moda por la que los cantantes actuales podían cantar con antiguas leyendas de la música. Natalie ya no abandonó el jazz. Dos años más tarde veía la luz Take a look y al año siguiente The Holy and the Ivy, un más que recomendable LP que recoge los grandes clásicos navideños en clave de jazz y blues relajado. Siguiendo la estela de su padre, finalmente, en 2013 su último trabajo fue Natalie Cole en español donde recuperaba los boleros que ya cantara él allá por los años cincuenta, boleros por cierto, que en España cosecharon un gran éxito comercial a pesar de que Nat leía las letras, fonéticamente, sin tener ni pajolera idea de lo que estaba diciendo.

Natalie Cole en una de sus últimas actuaciones,
Siempre he sentido debilidad por esta voz aguda, aparentemente siempre joven, de esta mujer que interpretó como nadie las suaves baladas de jazz. Su voz quedará para siempre en nuestro recuerdo. Por ello, quiero dejar aquí una lista de aquellas que, aunque bien no serán sus mejores grabaciones sí conforman mis canciones predilectas en su repertorio.

1.- Non dimenticar
2.- Cry me a river
3.- Take a look
4.- Orange colored sky
5.- That sunday, that summer
6.- Smile
7.- L.O.V.E
8.- Let there be love
9.- Jingle bells
10.- Merry Christmas, baby
11.- Calling you
12.- My baby just cares for me

Y nos despedimos y despedimos a la tierna Natalie con uno de sus mejores éxitos. Non dimenticar es una canción italiana de P.G. Redi (Luigi Pulci) Nat King Cole la popularizó en Estados Unidos y Natalie grabó una versión deliciosa que aquí, en San Remo, canta en directo:


jueves, 26 de noviembre de 2015

I





Ruinoso.
Abandonado, polvoriento, cuchitrilero Café
de mesita carcomida y desconchada antología
etílica.
Cascarón de proa en el insigne buque Oroel,
altozano inapelable, buitrera, roquedal,
malnacido alcázar abandonado,
jaula de pasado, memorial
de fantasmas y fusilados, ejido;
maltrecha y oxidada carcasa
de automóvil sin piel, vencido
por el paso de las lluvias
y el ciclo de las tormentas,
fósiles mecánicos
arrojados al desesperante erial camposanto
con alma de metal,
vieja antena receptora
de telégrafos ancianos,
rodeada por la mala yedra, inmovilizada;
olivo envirado, horca en la sombra,
hueco de escalera, soga artesana,
foso repleto de esqueletos,
adorada viga inquebrantable,
lecho del río.

Minucioso estudio de incomparables oquedades
dispuestas para el suicidio
o la escritura.

Igualmente,
cuando tu cuerpo necesita
su habitual dosis de sexo
para seguir latiendo,
desprende un inconfundible aroma a petricor,
manía compartida
con el reciente cadáver expuesto
bajo la lluvia profunda.

Al fin, estas contradicciones insanas
son las que debe solucionar
la poesía.