jueves, 20 de abril de 2017

Hoy, los ángeles caerán sobre Zaragoza


Organizado por la librería Mono de tres cabezas (Av. Valencia, 24) y Ateneo Jaqués, esta tarde a las 19 horas, tendré el placer de presentar en Zaragoza, la fantástica novela "El séptimo ángel: crónicas arcangélicas" con su autor, Israel Gutiérrez Collado y la colaboración, a distancia, de Raúl Herrero. Si algún blogger me lee desde Zaragoza, haga el favor de acercarse aunque nada más sea para honrar la memoria de los ángeles, caídos o celestiales. Para más info: http://www.ateneojaques.com/2017/04/presentacion-de-el-septimo-angel.html

viernes, 14 de abril de 2017

Joaquin Carbonell, música y literatura

Joaquín Carbonell presentó "El carbón y la rosa" en el Centro Cívico Universidad de Zaragoza el pasado 9 de marzo. Fotografía del concierto, por Daniel Beltrán Novials.

El pasado 9 de marzo asistíamos en el Centro Cívico Universidad (Zaragoza) a la presentación en directo del nuevo álbum de Joaquín Carbonell, "El carbón y la rosa", bello y potente título heredado de la poeta Concha Méndez, perteneciente a la Generación del 27, opacada por la masculinidad imperante y miembro de las llamadas "sin sombrero", escritoras de la época que mostraron su rebeldía ante la sociedad despojándose de aquella prenda imprescindible para toda "mujer de bien" en la España pre y post-bélica.  El cantautor turolense (allocino) ofreció un recital memorable cantando diez de las doce canciones del nuevo disco, con una ejecución perfecta y un sonido pulcro, marca de la casa, especialmente, en este último trabajo que algunos ya señalan como el mejor de su dilatada cerrera, o al menos comparable a aquel primer "Con la ayuda de todos". Carbonell estuvo acompañado en el escenario por José Luis Arrazola (guitarra), Coco Balasch (contrabajo) Richi Martínez (teclados), Roberto Artigas "GranBob" (percusiones) y Kalina Fernández (violín) y además del nuevo disco, sonaron temas clásicos como "Pascual", "Canción para Dimitris" (de nuevo, uno de los momentos más emotivos del concierto) o "Me gustaría darte el mar" y algunas sorpresas en clave de homenaje, como el tributo a Leonard Cohen, con una versión en español de "Dance me to the end of love", un recuerdo a Luis Eduardo Aute o, por supuesto, al siempre presente José Antonio Labordeta.
Momento del concierto
Pero no solo hablaremos de música, como ya podemos intuir por el título de esta entrada. Porque en los últimos tiempos, la faceta de Joaquín Carbonell como escritor también ha dado su fruto más redondo con la fantástica novela "Un tango para Federico" (Voces del mercado 2016) cuyo atrayente punto de partida es el fugaz encuentro que vivieron Federico García Lorca y Carlos Gardel en Buenos Aires. Los dos astros coincidieron en la calle Corrientes, a la salida del Teatro Smart. Se sabe que tomaron unas copas en un próximo cafetín y que, acto seguido, acompañados por el constante séquito gardeliano y algunos amigos del poeta, acabaron en la casa del morocho del abasto, Lorca al piano, cantando unas coplas y Carlitos, a lo suyo, dedicando unos tangos al granadino. A pesar de que en aquella congregación nocturna se encontraban presentes varios periodistas, nadie desveló lo ocurrido en la casa, más allá de los nimios datos que aquí hemos revelado. Más aún. Pasados unos días de aquel encuentro, Gardel atendió a la prensa barcelonesa en un corto desembarco rumbo a París. Nada reveló sobre aquel encuentro con el que, entonces, era el mayor dramaturgo español. Lorca actuó de manera idéntica. Para ambos, la muerte (Gardel en 1935 y Lorca en 1936) selló aquel pacto de silencio. Joaquin Carbonell, en su novela, otorga una explicación al misterio y cuenta los hechos ocurridos aquella noche en casa de Gardel de manera verosímil y perfectamente factible. Además, la novela nos presenta la historia de Pedro Sariñena, un joven periodista que, en los años ochenta, debe investigar los pasos de Lorca en Argentina para elaborar un documental. El encuentro del poeta con el cantante y actor argentino le resulta tan atractivo y deslumbrante que, dejándolo todo, se dispone a investigar todos los entresijos de aquella noche en la que Buenos Aires fue testigo de un encuentro estelar. "Un tango para Federico" está cuajada de interesantes personajes ficticios contaminados por la vida y otros reales, como Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Pablo Suero, Enrique Amorim o los propios Lorca y Gardel. Además, el nudo de su argumento representa una buena oportunidad para establecer comparaciones entre la España franquista y la dictadura de Videla en Argentina, así como el contrapunto con la libertad, representada por la España republicana, en un final que culmina en la tierra donde reside las raíces de este periodista, Pedro Sariñena: Jaca. Precisamente estuvo en Jaca Federico García Lorca, con su compañía teatral "La Barraca", unos meses antes de partir para su viaje hacia Sudamérica. "La barraca" representó en Canfranc y en Ayerbe
Joaquín Carbonell antes de comenzar la presentación de "Un tango para Federico" en la Biblioteca Municipal de Jaca 
Carbonell firmando ejemplares de "Un tango para Federico" en Hecho (Huesca)

También Carbonell, como su protagonista Pedro Sariñena, partió de un documental sobre Garcia Lorca que la crisis económica truncó. Pero a cambio nació esta extraordinaria novela, "Un tango para Federico" que, recientemente, presentó en Argentina y Uruguay experiencia que contó el pasado 31 de marzo, invitado por el Ateneo Jaqués en el Casino de Jaca, impartiendo la charla "Lorca en Sudamérica". Al día siguiente, 1 de abril, presentaba "Un tango para Federico" en Oloron Sainte-Marie (Francia) y ofrecía también un breve concierto para dar a conocer su disco "El carbón y la rosa" 
Presentación de libro y disco en la Médiathèque des Gaves de Oloron Sainte-Marie
Como vemos, una actividad extraordinaria la de Joaquín Carbonell, tanto en el plano musical como literario. Tampoco disminuyó su actividad con el grupo "Los 3 Norteamericanos" (trío formado junto a David Giménez y Roberto Artigas "Gran Bob") que también presentó disco en verano de 2016 Pero para finalizar esta entrada regresaremos al comienzo, de nuevo sobre "El carbón y la rosa", un álbum brillante donde cada canción es una pieza imprescindible de un engranaje que resulta fantástico. En este, su último trabajo discográfico (desde 2008 no había vuelto en solitario al estudio de grabación), Carbonell muestra su amplísimo "mapa de carreteras emocionales" (como lo definió Matías Uribe aquí ), su completo paisaje musical donde expone todas las influencias que han nutrido su estilo personal en lo que resulta una gran variedad de registros que viajan del blues al bolero, pasando, por el rock and roll doo-wop del más puro estilo oldie o la rumba. Desmenuzaremos, uno a uno, los doce temas del álbum:

Abriendo el disco encontramos una canción que nació para single, una de esas que ya parecen un éxito antes de nacer: "Género chico", que, vestida de fracaso sentimental, en realidad, puede suponer toda una declaración de humildad ante el mundo salvaje que nos consume, una constante a lo largo del disco. Versos como "soy un vulgar ladrón de bombillas", "buscando un brazo amigo entre la basura" o "mi paraíso es un desengaño" resultan más que reveladores. La melodía, muy pegadiza, camina respirando herencias de temas oldies. Continúa a esta la balada "Acuérdate de mi", una canción de desamor con ecos de Brassens que se desarrolla sobre un inequívoco ambiente contaminado de desesperanza, un "total abandono" que parece afectar a algún plano más que el sentimental: "será como un desahucio, será como un suicidio" nos asegura el autor en la primera estrofa y refuerza, posteriormente, "mientras alguien se besa, un niño va a la guerra". "No me olvides princesa, cuando esto se derrumbe" es el broche del estribillo donde queda perfectamente claro que "esto" que se derrumba no es tan solo una relación. "De Teruel nos cualquiera" es la primera canción que conocimos de este disco ya que fue compuesta en el año 2014 Recuerdo ahora, durante la presentación de "El artista" en Jaca, que Carbonell prácticamente estrenaba allí esta canción que, como hemos dicho ya con "Genero chico", parecía nacer siendo ya un éxito. Se trata de un tema de carretera con fuerte aroma country reforzado en la versión del disco por la armónica de Gran Bob o  el banjo. La letra, potente, una de las más bellas del disco ("Cuando abrí los ojos me inundó un asombro mineral"/"El mudéjar no es una decoración. Hay estrellas para comprar"/"Si las calles muerden al pasear" o el propio estribillo "La noche brilla más que el sol donde tú eres el timonel") conforma el mejor himno "no oficial" para la tierra de Teruel, ávida de canciones como esta, donde perfectamente queda plasmada su esencia. En varias ocasiones ha reconocido Carbonell su conexión con la rumba catalana recordando la música de Peret que solía escuchar constntemente en la radio y es que nunca es tarde para incluirla en el repertorio. Es el caso de "Nada será lo mismo": "Es tan suave, tu boca en retirada. Es tan bella tu mano, camarada". De nuevo, una letra potente desde una leve amargura parece siempre presente, contrastando aquí con el tono festivo de la rumba: "Es amargo el otoño en primavera, unos hombres quemaron mi cabaña"/"Es el tiempo del lobo y su cintura". La quinta canción del disco merecería un capítulo entero, dentro del libro que nos hable de este trabajo. Ácido pero romántico bolero con letra del poeta zaragozano Juan Leyva, muy zaragozana ("Llámame y nos daremos una vuelta en tranvía desde Pablo Neruda hasta Mago de Oz" -calles que acogen la primera y última parada del tranvía n la ciudad del cierzo) y muy adecuada para un bolero. Titulada "Llámame", como todo bolero que se precie, invita a la danza lenta, cuerpo a cuerpo. Más que destacable resulta aquí la guitarra de José Luis Arrazola, "a lo Santana". Continúa el canto a lo cotidiano, con la marchosa "Baja la vida" , en la que Carbonell, con ritmos que nos remiten a Cabo Verde, hace referencia, desde el vacío, a la situación actual "Baja la vida, sube el pan", con un estribillo muy acertado y pegadizo. La séptima es un gran blues con ecos de rock y guiño sabinero incluido "A tu madre no le gusta que te cante 'Peor para el sol' ". "A tu madre no le gusta" es deliciosamente macarra y atrevidamente gamberra: "A tu madre no le gusta que te escriba sonetos, prefiere aquellos ripios de aquellos mamotretos"/"Si quieres un seguro, nena, no busques un artista", de nuevo con un espléndido Arrazola a la guitarra. Y después de la explosión del rock y del blues, nos relajamos con una delicatessen titulada "Dónde estabas tú", de nuevo, rematada con una espléndida letra de Juan Leyva. Canción especialmente apropiada para la carretera, con algún eco country, que brilla especialmente en su estribillo "¿Dónde estabas tú cuando un beso era brindar por tu salud? ¿Cuando el sol no amanecía y morirse era virtud? pero ¿dónde dónde estabas tú?...cuando ardían los periódicos al sur...".  En el noveno tema del disco todo se detiene. Y es que estamos ante una canción que merece un alto en el camino. Una árida crónica periodística, musicalizada, donde un niño pone voz a la España republicana ("Una cruz sin reproches"/"Un maestro con sueños"/"Unos niños cantando sin mirar hacia el sol") después, al estruendo de las bombas ("El invierno ha llegado, ha llegado a Madrid"), para pasar, posteriormente, a ser un niño de la posguerra ("La memoria es oscura"/"Una madre que es padre"). Y decimos crónica porque parece la mirada del periodista que también es Carbonell, sin tomar partido, pero reflejando el inminente dolor, de golpe el vacío, la ruptura definitiva que supuso un conflicto entre hermanos. Evocadora, "La maceta de arroz" fue, en el directo del 9 de marzo, uno de los momentos más emotivos del recital. Una letra brillante, que evoluciona hacia las tres partes ya referidas anteriormente, cuenta con una influencia kafkiana: "Escríbeme a la guerra después de nadar. Me gusta que tus cartas sepan a mar", recordando la anotación de Kafka: "Hoy Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde me fui a nadar". Esta mirada periodística se repite en la canción número 10 sobe un drama cotidiano y concretamente real, de nuestra actualidad. El ritmo, de inconfundible influencia oldie (años cincuenta/sesenta), contrasta con la crudeza de una letra que cuenta el desahucio donde una adolescente ve truncada su vida, ve cómo desaparece el suelo bajo sus pies, arrojada su familia a la calle: "La tele repite que hay que cumplir la ley". Es "Juana tiene frío" que, basada en un drama familiar real, plasma a la perfección la injusticia de la que es víctima nuestra sociedad, a manos de los depredadores que siguen ocupando la cúspide de esta cadena fratricida. Nunca pasará de moda el vals con ecos de ranchera, afirmó Carbonell durante el concierto del día 9 y bajo esta premisa nace una de las mejores y más festivas canciones del disco: "El beso de un okupa". "Lo más valiente ahora es ser poeta para decir te quiero sin avales". Con estos versos comienza una letra que invita a ser coreada. Y su estribillo ("Soy tu abre coches, ministro vagabundo y dejaré que me mires con lupa, que 24 caricias por segundo es más o menos el beso de un okupa...Aún tengo fuerzas para sacarle arena a tanta playa") es de los que dejan huella. Esta canción fue interpretada recientemente en el Casino de Jaca y en la Médiathèque de Oloron Sainte-Marie. Y llegamos al final de "El carbón y la rosa" con un cierre por todo lo alto que resulta un divertimento delicioso: "Vivir es una errata", un recuerdo al grupo formado junto a Gran Bob y David Giménez, "Los 3 Norteamericanos", un rock and roll doo-wop , muy bailable y digno de ser compuesto en los años sesenta que, además atesora una letra llena de encanto: "Deja que piense en ti esta mañana, este calor ha sido inspirador. Buñuel nos mira junto a Viridiana, las flores se marchitan con dolor", dice uno de los versos, segunda referencia a Luis Buñuel (la anterior en "De Teruel no es cualquiera").
El pasado 31 de marzo en el Casino de Jaca, Carbonell interpretando "El beso de un okupa"
Joaquin Carbonell junto a Lucía Pons, presentando "Un tango para Federico" en Villanúa (Huesca)
A los visitantes blogueros que hayan llegado hasta el final de este artículo no puedo más que recomendar encarecidamente la lectura de la novela "Un tango para Federico" y por supuesto, a mis amigos melómanos, no dejen de escuchar "El carbón y la rosa". Si sois consumidores de Spotify, lo encontraréis aquí. Y ahora les dejamos con "De Teruel no es cualquiera" (aquí en el Festival Barnasants de 2015)  en un versión algo más calmada que en el disco:

miércoles, 5 de abril de 2017

Poemia


Hacía mucho tiempo que no arrojaba versos al universo bloguero pero la ocasión lo merece pues hoy, cinco de abril,  a las 20:30 y gracias a mis amigos poetas Adrián Flor y José Gabarre, estaré de nuevo leyendo algunos poemas en Zaragoza, en La Bóveda (C/ Predicadores, 70), junto a mi buen amigo y compañero del Ateneo JaquésJavier Castán y Ángel Andués, Juan Carlos González y Jaime Montañés. Este poema pertenece a un nuevo proyecto que espero poder realizar alguna vez. Está dedicado al poeta, traductor, ensayista y crítico Ángel Crespo del que prefiero su etapa postista.


Soneto sin rima y con pan


A la memoria de Ángel Crespo


Cuando no ceja la teja ni arquea
la ceja y crispa la luna la reja
si el mar encrespa la ola y el bar
resguarda la hora encrespada, la oda

a los tristes y crispados tejados,
yo encrespo la chispa insólita;
y escribo para ti, Ángel Crespo,
constantes desiertos de viento y pan.

Catenarias desoladas de polvo
donde anidan cigüeñas centenarias,
plegarias de perlas en su boca,

de objetos en los mapas, de laurel,
de grapas, burdel y bibliotecarias:
tus varias candelarias de anaquel.


Ángel Crespo, poeta postista.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El ingenioso hidalgo, Miguel de Cervantes (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016)

La portada de "El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes" (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016) es obra de Antonio Bayona, como las ilustraciones interiores.

Durante el pasado año 2016 con motivo del centenario de la ocultación de Miguel de Cervantes, la editorial Libros del Innombrable, publicó tres títulos referentes al universal escritor. Uno de ellos, "Pingüinas/Un esclavo llamado Cervantes" de Fernando Arrabal, ya fue comentado en este blog aquí. La otra obra del dramaturgo melillense, dedicada a Cervantes y publicada por la misma editorial fue "El extravagante triunfo de Miguel de Cerbantes y William Shakespere". Los tres títulos serán presentados este viernes 24 de marzo en Madrid, en el Espacio Leer (C/ Argumosa, 37), a las 19 horas. Tendré el honor de participar en el acto junto al editor Raúl Herrero. Hoy desmenuzaremos la obra de Han Ryner, El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes

El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes fue publicado en 1926 y firmado por Han Ryner, seudónimo del filósofo anarco-individualista francés Jacques Élie Henri Ambroise Ner., nacido en el Departamento de Orán, Argelia en 1861, en el seno de una familia de clase media. Ner, en su juventud, estudia teología y filosofía vinculándose posteriormente a la francmasonería, a la muerte de su madre. Publica diez novelas entre 1894 y 1895 Al año siguiente, tras asumir la redacción de la revista Demain adopta el seudónimo de Han Ryner y colabora con decenas de revistas. En 1900 publica Le crime d'obeir y en 1903 con Petit manuel individualiste sienta las bases de su propuesta anarcoindividualista muy influida por la obra de Epícteto y el estoicismo griego clásico. En 1912 obtiene el premio literario de la publicación por su obra narrativa y crece de manera exponencial su implicación política y social. Hace campaña por la liberación de Eugène Dieudonné, durante la Guerra, por Émile Armand, por los motines del Mar Negro, por los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti y por el ucraniano Nestor Makhno. En 1936 se adhiere el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo y se convierte en un referente para los anarcoindividualistas españoles durante la dictadura de Primo de Rivera. Desde el antibelicismo y el antimilitarismo pacifista se opuso tenazmente al desarrollo de la I Guerra Mundial. Murió en París, en 1938
Han Ryner
Todo este poso anarco individualista y su condición de anticlerical virulento es más que notable en la novela cuyo titulo ya nos revela que estamos ante una imagen de Cervantes muy cercana a su Quijote. Advierte Ryner en la introducción: "Este libro cuenta la tragedia moral de un genio que, lejos de gozar las satisfacciones que podía y debía producirle su obra de espíritu eterno, vivió entre sus semejantes incomprendido y mísero" Y ágilmente comienza esta novela que narra las dramáticas peripecias del Miguel de Cervantes más quijotesco, en sus últimos dos años y medio de vida cuando, obsesionado por dar continuidad a la que considera su obra maestra "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", busca refugio en Esquivias a través del viaje, casi constante, por desiertos castellanos, desoyendo y huyendo de los consejos de amigos y familiares, que solicitan la ansiada segunda parte del famoso Quijote. Ya sea a pie, ya en vieja mula de alquiler, Cervantes parece condenado a la lucha constante; condena que a su vez también parece redimirle de una muerte que, desprovisto del fuego del ingenio, hubiera llegado mucho antes.

La estructura del libro, también quijotesca, se divide en tres partes y presentan a un Cervantes dialogando y exponiendo sus atrevidas reflexiones ante diferentes interlocutores, algunos reales, como un joven Calderón de la Barca y otros, frutos de la ficción, encontrando personajes que le inspiraron para sus novelas. Un dramatizado relato de su cautiverio en Argel, su difícil relación con los estamentos de poder, la búsqueda de la digna posteridad, el proceso creativo del escritor, la fortuna, la fama son los temas que van desfilando por un relato donde se trasluce la filosofía de Ryner en episodios tan dignos del ingenioso hidalgo de la Mancha como el suceso del apócrifo Cervantes de Avellaneda que el autor explica aprovechando la ocasión para criticar al clero, sobretodo, en la figura de dos sombríos monjes aragoneses, y en especial, el Padre Aliaga (inquisidor y confesor real) con quien el escritor mantiene una antigua pendencia. La crítica es una constante durante la obra en frases como "Todos los españoles tienen hambre", "Desde Homero, los verdaderos grandes hombres conocen el desprecio por su época" o la pregunta "¿Valdrán más los pueblos que los reyes?" Además, Ryner ofrece la imagen de un Cervantes mermado por la pobreza, demacrado, un caballero sin capa "Cervantes no era más que una ruina" nos dice en algún pasaje que se sitúa en contra del poder establecido y así lo expresa, cuando tiene ocasión, de manera encubierta, por el don de la palabra. Es a través del escritor, como personaje, cómo Ryner nos habla del desahucio, de unos tiempos aciagos que premiaban la necedad por encima del intelecto y de la cultura, cita a la justicia refugiada entre los ladrones, insinúa la posible homosexualidad del genio y nombra el mito de su manquedad.

Raúl Herrero rescata ahora esta novela perdida desde los años treinta del pasado siglo, siguiendo, aunque con alguna corrección, la traducción original de Juan Elizalde en un volumen muy cuidado y maravillosamente ilustrado por Antonio Bayona.

¡Nos vemos en Madrid!

domingo, 19 de marzo de 2017

Fernando Arrabal en persona

Fotografía de Julio Miranda

Experiencia Arrabal

Entrar en Madrid procedente de Aragón siempre me ha resultado sumamente sencillo. Sin embargo, el asunto se complica y adquiere cierta enjundia si uno decide visitar lugares ignotos y lanzare así a la improvisación, a calzón quitado y por supuesto, desprovisto del detestable y común aparatejo de voz tomada que algunos llaman "navegador". "¿Pero vienes sin navegador?" -preguntan, ojipláticos-. Y entonces piensas en sus padres, en sus abuelos, todos sus antepasados "navegando" por aquellas carreteras estrechas y vericuetos donde nunca perdían rumbo ni escuchaban esa absurda y fanfarrona celebración: "¡Se ha perdido la señal GPS!". Premisa a tener en cuenta: si por primera vez visitas Majadahonda y debes regresar a Madrid, darás tantas vueltas a la M-30 que amenazarás la rotación terrestre. Precisamente de Majadahonda llegábamos mi excelso copiloto, Raúl Herrero y yo, después de entrevistar a Antonio Chicharro, hijo del poeta Eduardo Chicharro y de la pintora Nanda Papiri, para la revista del Ateneo Jaqués "El eco de los libres" y su dosier especial que dedicará al Postismo.
Durante la entrevista, junto a Antonio Chicharro y sus dos peludos amigos
Dos horas de retraso en la llegada al hotel propició que nuestra amiga Marta García tuviera que narrar, vía telefónica, los acontecimientos arrabalaicos en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Rondaban ya las ocho y media de la tarde cuando todo el sol que faltaba en la noche de Madrid irrumpió en la cafetería de un hotel. Fernando Arrabal, con sus perpetuas cuatro lentes, lleva el universo por atuendo. Levanta dos dedos de la mano izquierda y sonríe como un travieso sátiro mientras sostiene al dios Pan, en un negro maletín, a la diestra. Abraza a su amigo y editor Raúl, besa a su amiga Marta, a Belén y estrecha mi mano llamándome "poeta", una palabra que hoy considero inventada solo para él. Toda su jornada ha discurrido en ARCO, atendiendo a la prensa, realizando largas entrevistas e ingiriendo litros y litros de Coca Cola, todo su alimento fierabrás. Tiene 84 años y más vitalidad que un joven de treinta. Accedemos a un reservado de la cafetería. Cuando Arrabal habla, cambia el paisaje. Con sencillez y de manera natural todo se vuelve ceremonial, casi ritual. Es inevitable. La liturgia del aprendizaje. El Maestro habla a sus discípulos que escuchan como quien recibe el Pan sagrado. Arrabal comienza diciendo que no es un genio y todos admiramos la humildad de una leyenda. Después desmenuza con sus dedos el mito del don Juan, del burlador de Sevilla; destruye al seductor. "¡Es mentira! -dice- Nunca ha existido". Y del amor, confiesa, también es falso. Habla de los salones de masaje, del burdel que regentaba en París la madre de Sara Bernhardt y de la asiduidad que le profesaban ciertos monarcas (Alfonso XIII y su catre con resortes, el zar de Rusia o el rey de Inglaterra) Habla de Bretón, Topor, Dalí y la navaja de Buñuel sobre el rechazo de Gala. Refiere a Ionesco, Picasso, Jodorovsky y a la vez, aporta una visión, como siempre, diferente, insólita y propia sobre los refugiados. Cuenta un chiste, recuerda el momento en que vio a la Virgen María, pregunta a cada uno de nosotros sobre hazañas sexuales, revela cómo estuvo a punto de morir asesinado en México D.F. y comentamos el artículo que acaba de publicar en ABC donde, precisamente, cita al poeta Eduardo Chicharro. Con Arrabal no existen las casualidades. Nada y todo son confusión y rigor. Se cumplen las once de la noche y los camareros no entienden de genialidades. Hay que abandonar la estancia. Arrabal sube a la habitación y el resto del grupo, ya descabezado, intenta inventar una noche que acaba de morir. Sin embargo, adquiero otro aprendizaje: nunca más visitar el local "Le Petit" en calle Margalejo donde un Manhattan es un granizado de viscoso color naranja.
Arrabal en ARCO. Fotografía de Marta García

Otra fotografía de una de sus innumerables intervenciones en ARCO. Fotografía de Marta García.
Fernando Arrabal, Raúl Herrero y yo en la mencionada cafetería del hotel. A esas alturas, la noche, ya es una naranja exprimida. Fotografía: Marta García

Al día siguiente, Marta, Raúl y yo encontramos a un Fernando Arrabal pletórico. Espera en la calle nuestra llegada. Quiere desayunar chocolate con churros. Yo advierto que en mi hotel carecían del clásico desayuno y él reacciona: "¡Es imposible! ¡Es Madrid! Si no hay churros en Madrid...¡es necesaria la revolución!". De camino al Bar Santander también alude a la dificultad de encontrar pistachos por donde quiera que vaya. Ese sábado el sol en la capital luce espléndido y nos dirigimos a  la terraza. Arrabal vislumbra una mesa solitaria con los restos de un desayuno madrugador. En concreto, una de las porras del plato parece intacta. Rapiña. "Sí, están buenas. Nos quedamos" -dice- Al desayuno acude el editor y amigo personal Juan Carlos Valera que ha regalado a Arrabal una obra con la que aparece en la entrevista de La Razón de esa misma mañana y el presidente de la Casa de Melilla en Madrid, Julio Miranda. A las doce del mediodía don Fernando ofrecerá una conferencia en la sala Cayón. Sin embargo, desayunamos sin ninguna prisa. Tenemos tiempo de recordar su obra epistolar dirigida a Fidel Castro y a Francisco Franco. Resume con rabia su llegada a Cuba y la horrible sensación de sentirse rico y poderoso, solo por ser europeo. Una leve sombra en sus claros ojos. No termina el chocolate. En cambio, apura la Coca Cola de su hija Delia.
Fernando el santo. Fotografía de Marta García

El trayecto a pie hacia la galería es delirante. Arrabal camina despacio porque es un observador que, además, disfruta de la conversación. Pregunta si es normal que los madrileños conduzcan tan deprisa y en mitad del cruce, comienza a torear los vehículos que pasan por su lado. Al fin llegamos a la sala y acude de nuevo la ceremonia. Un cenáculo donde los apóstoles rodean al maestro. Arrabal habla de la miseria que azota invariablemente a los más brillantes artistas. Solo conoció a un par de pintores que fueron afortunados y murieron ricos: Dalí y Picasso. El resto de poetas mueren ignorados y miserables. "Pero los poetas cambian el mundo" -advierte-. Recuerda también el momento cumbre del Surrealismo y la ceremonia de 1959, destacando la figura del artista Jean Benoît en "La ejecución del testamento del Marqués de Sade" y termina con la fundación del movimiento Pánico.
Instante de la conferencia en la sala Cayón. Fotografía de Julio Miranda
Instantes antes de terminar la conferencia. Fotografía: Marta García
Conocer a Arrabal es una experiencia única, un continuo aprendizaje. Es un maestro, un sabio que no se considera tal, un místico, casi un santo; es cercano, ofreciendo y despertando cariño entre las personas que lo rodean. En España y su habitual desconocimiento prevalece una idea muy alejada de la realidad. Ahora Arrabal está sentado en el centro de la mesa. A su derecha, Julio Miranda, Raúl Herrero y yo. A su izquierda, Marta García, Juan Carlos Valera y su paisano José Jóver. La Última Comida es en La Fábrica de calle Génova. Tiene la amabilidad de firmar algunos ejemplares de sus libros. Debe partir y nos parte la despedida, nos vacía. Con él vuela, en su maleta del dios Pan, un ejemplar de "El eco de los libres", revista que contará con su colaboración en el próximo número. Mis incipientes alas todavía no son fuertes para volar a París pero crecerán entre huellas arrabalaicas. Cada vez que se marcha, Arrabal deja huérfana a España y esta ciudad, desde hoy, debería cambiar su lema: "De Arrabal, al cielo".

Marcos Callau
(Artículo publicado en El Pirineo Aragonés, el 3 de marzo de 2017)

De izquierda a derecha: (Yo), Raúl Herrero, Julio Miranda, Fernando Arrabal, Marta García, Juan Carlos Valera y José Jóver. Fotógrafa anónima.




Agradezco la oportunidad de haber conocido a Fernando Arrabal, a mi amigo Raúl Herrero. No viviré vidas suficientes para agradecer tan suma hazaña.

Pasadas las horas y recién llegados a Zaragoza, sin embargo, la pesadilla de nuestra España cerril y cazurra entra en escena. Lamentamos profundamente esta noticia que más parece un latigazo contra la espalda: el Ayuntamiento de Madrid decide retirar los nombres de Max Aub y Fernando Arrabal de sus correspondientes naves 10 y 11 en el complejo cultural del Matadero. La indignada protesta y la reacción, poco secundada pero rápida, no se hace esperar. En las jornadas próximas asistimos al "recule" y Manuela Carmena tilda de "confusión total" el desbarre de Mateo Feijóo, cabeza visible del nuevo equipo de dirección en estos espacios y asegura que ambos nombres se mantendrán finalmente en las naves del Matadero. No obstante, parece que todavía resiste cierta reticencia a colocar de nuevo los rótulos que rezan Max Aub y Fernando Arrabal. POR FAVOR. Para una vez que habían ustedes acertado, no deshagan el camino, no nos hagan pasar más vergüenza. Pidan, si es necesario, ochocientas mil disculpas, pero no se muestren dubitativos, reaccionen como es debido y coloquen sin demora los rótulos donde corresponde. Si desean que el Matadero sea reconocido como un referente cultural, ¿cómo ir en contra entonces de la libertad, del conocimiento, de la propia cultura?, ¿cómo no rendir tributo a Max Aub y a Fernando Arrabal per saecula saeculorum? Por si acaso y para que quede claro, sumamos nuestro apoyo para que las naves 10 y 11 por siempre, lleven el nombre de Aub y Arrabal, respectivamente. Nombres que permanecerán aun si muere el Matadero. Publicamos la dos postales que Arrabal remitió a Manuela Carmena. La primera, cuando estalló la polémica. La segunda, un agradecimiento post-recule.


viernes, 29 de julio de 2016

Sombras y siluetas, de Miquel Zueras

Portada del libro, diseñada por el propio Miquel Zueras


Recinemtemente, invitado por el Ateneo Jaqués, el escritor barcelonés Miquel Zueras visitó Jaca para presentarnos su libro, "Sombras y siluetas (Relatos extraños)"   una colección de 73 relatos salpicados de sus inconfundibles ilustraciones.
Una de las ilustraciones del libro

 El autor catalán de raíces zufarienses congregó a una veintena de personas en la librería Oroel, en otra colaboración más (y ya son unas cuántas) del establecimiento emplazado en la plaza Biscós con las actividades del ateneo. Fue una tarde de sombras porque, en animado coloquio con el público asistente, Miquel Zueras recordó los viejos tiempos de dibujantes como Vázquez, El Roto (Andrés Rábago) o revistas como “El víbora” y la mejor época de la editorial Bruguera, reconociendo en todo ello y en los autores norteamericanos sus mayores influencias como dibujante e ilustrador. Y también fue una tarde de siluetas, porque cada libro dedicado por el autor a los asistentes, fue un dibujo original que el lector podrá disfrutar ya para siempre, como un tesoro para su biblioteca.
Una de las secciones de "Sombras y siluetas"

Miquel Zueras forma parte de esa pequeña porción que resiste en la bohemia barcelonesa artística de los setenta, ochenta e incluso, principios de los noventa. Procede de la mejor Barcelona cosmopolita, hoy añorada y devorada por el habitual sometimiento al turismo. Sus relatos están impregnados de esa ciudad, con influencias que van desde la más profunda y reconocible cinefilia, hasta góticos ambientes propios de autores como Lovecraft, pasando por el sexo, los relatos eróticos, el vampirismo, los bares de la ciudad o el lóbrego escenario de un cementerio dispuesto para una nueva historia de terror. En el estilo narrativo se da cita la cinematografía, siendo uno de los recursos preferidos por el autor el humor negro y derivando, en más de una ocasión, al siempre necesario surrealismo. Por otro lado, la estética y el estilo de sus ilustraciones es claro, definido y tan personal que siempre podremos identificar a Zueras tras los trazos de sus dibujos. Identificable desde la misma portada del libro, un guiño-homenaje a Saul Bass y especialmente a la cabecera que diseñó para la película “Anatomía de un asesinato” (Otto Preminger. 1959) Otra de las facetas más destacables del autor es la de actor de doblaje, habiendo trabajado en anuncios televisivos, cortometrajes y películas. Durante la presentación, el público asistente pudo comprobar los distintos registros de Miquel Zueras, cuando ofreció la lectura de algunos relatos del libro como “El huevo” o “El interior de la caracola” Ya lo anuncia el subtítulo del libro: relatos extraños. Bien merece la pena sumergirse en su lectura y saborearlos, poco a poco, junto a sus ilustraciones.
Miquel Zueras durante la presentación
Personalmente, fue un honor y un placer poder recibir y presentar en Jaca a Miquel Zueras, al que me une una férrea amistad fraguada en los primeros tiempos de la “blogosfera”, aquel universo paralelo donde algunos peces escribientes nadábamos con total libertad “pariendo” nuestros hijos, más o menos literarios, al libre albedrío y sometiéndolos al inapelable juicio de la red de redes. Más tarde, allá por 2011, nos conocimos personalmente al colaborar los dos (él portada, yo poema) en un libro solidario titulado “Uni-versos para Somalia” y posteriormente, coincidiendo en otra publicación solidaria, esta vez titulada “Escribiendo esperanza”, que también significaba la primera edición y publicación del Ateneo Jaqués. Siempre que he viajado a Barcelona, Miquel ha ejercido de perfecto anfitrión y de guía excepcional por la ciudad, eso sí, especializado en los establecimientos hosteleros, con una sincera tendencia al Boada’s, la clásica coctelería de la calle Tallers con Ramblas. De este histórico establecimiento, en su sesenta aniversario, Miquel dibujó una viñeta para cada cóctel de la carta, publicándose un delicioso librito con estas ilustraciones en edición limitada para los clientes del local. 
 
Con Miquel Zueras en una de sus anteriores visitas a Jaca, en el legendario, mítico e imprescindible Bar Miguel, donde todavía podemos encontrar y pedir Calisay.
La colaboración de Miquel Zueras con el Ateneo Jaqués ha sido constante. Además de su participación en el citado libro “Escribiendo esperanza”, también ha colaborado en recitales de relatos breves, en exposiciones (como la dedicada a Frank Sinatra) y últimamente, en la suculenta revista “El eco de los libres”, ya a la venta (podemos adquirir ejemplares escribiendo un correo a ateneojaques@gmail.com) donde también podemos disfrutar de uno de sus relatos ilustrados. Desde Jaca, deseamos que esta colaboración nunca termine. Gracias por todo, Miquel. 
Miquel Zueras, en la presentación de "Sombras y siluetas" lee uno de sus relatos.

miércoles, 27 de abril de 2016

La bondad y la ira: Las últimas horas de vida de Ramón Acín


No suele ser el cómic mi ámbito de lectura más habitual. De hecho, dejó de serlo cuando alcancé la mayoría de edad y guardé en un cajón los tebeos de Superman, Batman, Spiderman y mis preferidos, aquellos Mortadelo y Filemon, 13 Rue del Percebe o incluso Zipi y Zape, que inspiraban mis mañanas de infancia y sol dominical. Pero creo que considerar el cómic un género dedicado a un público infantil o a unos lectores que no rebasan la adolescencia resulta un craso error. Hoy me ocupa la reseña de un cómic histórico, por el tema; confeccionado con un gusto exquisito y una elegancia serena, probablemente, otorgada por el uso exclusivo del blanco y negro. “La bondad y la ira” es una obra de Daniel Viñuales y Juan Pérez, publicada por la editorial aragonesa GP Ediciones, cuyo argumento se basa en las últimas horas de vida del pedagogo, humanista escultor y pintor anarquista oscense Ramón Acín Aquilué. El cómic fue presentado en Jaca, con el Ateneo Jaqués, el pasado 16 de abril dentro de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República Española. 

Juan Pérez y Daniel Viñuales, autores de "La bondad y la ira" durante la presentación en Jaca
Sin duda, es Jaca, una de las plazas más adecuadas para presentar este cómic. Mientras Ramón Acín, oculto tras el hueco de un armario, prisionero en su propio hogar, espera la que ya advierte como una muerte segura, tiene tiempo de repasar, a través de unos dibujos que confecciona a la somera luz de una vela, su vida entera, dedicada a propagar su revolucionaria ideología a través de la palabra, la paz y la libertad. En sus recuerdos caben obras, arte, números, revolución, anarquismo, paz, ciudades y nombres propios. En sus recuerdos cabe Federico García Lorca, a quien conoció becado en Granada, o Ramón Gómez de la Serna con quien trabó amistad a través de su primo, el pintor Ismael González de la Serna. En sus recuerdos, Huesca, Zaragoza, Madrid, Barcelona, París…y un boleto de lotería premiado que destinará a producir la película “Tierra sin pan” (“Las Hurdes”) de su amigo Luis Buñuel. Y en el centro de sus memorias, su amigo Fermín Galán, Ayerbe, Anzáñigo, la Sublevación de Jaca del 12 de diciembre de 1930 y la libertad sentenciada a muerte. La parte central de “La bondad y la ira” es el golpe de estado que llevaron a cabo los capitanes Fermín Galán y García Hernández, proclamando en Jaca, por primera vez en España, la Segunda República Española. Ramón Acín fue el hombre de confianza que aguardaba a Galán en Huesca y el que a la postre, avisaría a los capitanes de la traición que llegaba desde Zaragoza, sembrando la muerte por los caminos. Galán y García fueron fusilados y Ramón Acín partió al exilio. Con la llegada de la Segunda República, aquellos capitanes ejecutados fueron los héroes mártires y Ramón Acín volvió triunfante a Huesca. 

Ramón Acín
A partir de entonces, intensificó su labor sindicalista, interviniendo como representante del Alto Aragón en los congresos de la CNT en Madrid y publicando artículos periodísticos sobre el ideario anarquista. A partir de 1932 es encarcelado hasta cuatro veces, por “insultos y amenazas a la autoridad” o bajo la falsa acusación de preparar una nueva sublevación en Jaca. Paradójicamente, la libertad que suponía la proclamación de la Segunda República se convierte para Ramón Acín en ley mordaza y cautiverio. El 19 de julio de 1935 tiene lugar el golpe de estado franquista y Huesca cae en manos de las tropas rebeldes. Numerosos republicanos parten al exilio y otros permaneces ocultos en sus casas. Es el caso de Ramón Acín, que consigue pasar desapercibido tras un armario de su casa, a pesar de las continuas visitas de las tropas franquistas que despacha como puede su mujer, la naturista, esperantista y pianista Concepción Monrás Casas, con la que había contraído matrimonio en 1923 teniendo dos hijas, Katia y Sol. 

Ramón Acín entre sus hijas Sol y Katia. En pie, su mujer Concepción Monrás y al lado, sentada, una mujer no identificada
Conchita Monrás y sus hijas Katia y Sol.

El 6 de agosto, para evitar el maltrato de su esposa a manos de las tropas falangistas, Ramón Acín se entrega, siendo fusilado aquella misma noche. Pero con ello no logró librar de sufrimiento a su familia pues su esposa, Concepción Monrás, sería ejecutada el 23 de agosto. Pasado el tiempo hallaron el cadáver del artista oscense que pudo ser reconocido por llevar en el bolsillo de su pijama pinturas y pinceles, la artillería de un dibujante. “Muerto por refriega en la Guerra Civil” aparece en la partida de defunción 

La producción artística de Ramón Acín fue incontestable y tras su muerte, reconocida de manera universal. A la temprana edad de veinte años ya participa en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 que conmemora el Centenario de los Sitios de Zaragoza y su actividad expositiva se mantiene de manera regular, intensificándose en sus últimos años de vida. La Diputación de Huesca becará sus estudios en 1914 y el artista aragonés tiene la oportunidad de conocer Madrid, Toledo y Granada donde entra en contacto con artistas de su tiempo como el citado pintor Ismael Gonzáles de la Serna o el escritor Federico García Lorca. Al regresar a Huesca, ocupa la plaza de profesor interino en la Escuela Normal de Maestras y Maestros de Huesca. Pero es su visita a París, en 1926, la que marca un antes y un después en su producción artística, entrando en contacto con las últimas tendencias vanguardistas, asimilándolas y comenzando así sus trabajos con la chapa retorcida. Fruto de esta nueva corriente y de una nueva y frenética actividad escultórica, en 1929 se instala la Fuente de las Pajaritas que aun hoy se puede contemplar en el parque Miguel Servet de Huesca. -Pajaritas que aparecen decorando las viñetas de “La bondad y la ira” como un leit motiv que directamente nos remite al talante pacifista del artista-. Ese mismo año también se produce su primera gran exposición individual en las Galerías Dalmau de Barcelona. Sus exposiciones recorren ya, sin ningún tipo de dificultad, Huesca, Zaragoza, Madrid pero se ven interrumpidas por el exilio, en 1930 A su regreso, proclamada la Segunda República, expondrá en el Ateneo de Madrid y en el Círculo Oscense. Pero su vida artística, como su vida social, se ve siempre condicionada por la política. Ramón Acín, hombre de palabra y de paz, asombrosamente es condenado a permanecer en prisión en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, tan solo por pensar que podía expresar sus ideas libremente. Capítulo aparte merecen sus artículos periodísticos y su trabajo como viñetista que recalca el cómic “La bondad y la ira”. Dibujos en prensa como “Guerra a la guerra” que en 1920 transmite una ideología antimilitarista y pacifista, le llevan directamente a prisión. Así mismo, sorprende su carácter visionario y fantástico con la serie “Corridas de toros de 1970” que presenta en el Teatro Principal de Huesca, en 1923, con un novedoso espectáculo de linterna mágica. Su debut como articulista fue en la revista barcelonesa “La ira”, que contaba con el prometedor subtítulo de “Órgano de expresión del asco y la cólera del pueblo” y a partir de ahí son famosas sus “florecicas” en la revista “Solidaridad obrera”, artículos periodísticos políticos donde dejaba claras sus ideas anarquistas, apostando por la libertad y la paz en contra de cualquier tipo de violencia. Célebre fue el artículo “El noi del sucre” sobre el asesinato de Salvador Seguí donde literalmente decía: “Nadie puede condenar y ejecutar a otro, ni en nombre de la ley ni en nombre de nada…” Así mismo digno de recordar resultará su artículo “Por estética de humanidad”, donde pedía el indulto del poeta condenado a muerte Juan Bautista Acher y condenaba la práctica del garrote vil. Por este artículo, publicado en el Diario de Huesca, sería encarcelado en 1924 
Ramón Acín inaugurando La Fuente de las Pajaritas
Otra ilustración de "Guerra a la guerra"

Dibujo perteneciente a "Guerra a la guerra"
Una época de mordaza y libertad enjaulada la que vivió Ramón Acín que, sin embargo, siempre fue un visionario y un soñador que creía posible la libertad. De hecho, si viera que casi un siglo después de su asesinato, hay titiriteros encarcelados por representar su función y la mordaza de hoy tampoco se diferencia tanto de la que él sufrió, su desesperanza sería mayúscula. Sería adecuado, de alguna manera, contribuir a difundir la memoria de Ramón Acín, tanto artística como vital e ideológicamente. A ello contribuye, sin duda, “La bondad y la ira. 




Fotografía actual de LA fuente de las Pajaritas, en el parque Miguel Servet de Huesca