jueves, 11 de septiembre de 2014

Léolo (Jean-Claude Lauzon 1992)

Una imagen de Léolo, muy significativa

Por alguna razón que desconozco, últimamente y sin buscarlo han llegado a mis manos películas que enfocan de diferente manera la infancia y la adolescencia. Léolo es una de ellas, considerada un tipo de poesía cinematográfica, con toque surrealista y lírico, una película de culto para muchos cinéfagos. Es la última película del director canadiense Jean-Claude Lauzon que, cinco años más tarde, moriría en accidente aéreo cuando preparaba su tercera película. Lauzon dirigó y escribió Léolo, además de Un zoo la nuit (1987) y el corto Piwi (1981)
Jean-Claude Lauzon
Con Léolo nos cuenta la cruda infancia complicada y mísera del niño encarnado por Maxime Collin. Léolo huye del ambiente creado por su destartalada familia a través de su desbordada fantasía y plasma todos sus pensamientos en pequeñas hojas de papel que, una vez escritas, arroja a la basura. Escribir y leer es insólito en el seno de su familia y quizá por ello es su actividad más frenética llegando a rozar lo enfermizo, como un adicto que no puede dejar su obsesión, ni de noche ni de día. Una vez encontró un libro, soportando un mueble que estaba cojo. Es el único libro que halló en su propia casa y nadie supo decir de dónde había salido. Léolo está en contra de su familia y canaliza esta ira, no del todo infantil, con su propia y original manera de entender la literatura. Pero todos esos escritos que pergeña día a día, son recojidos de la basura por un misterioso anciano que él denomina "domador de versos" y a través de su lectura vamos conociendo la cruel historia de este niño.
Puede resultar, en ocasiones, que tanto las palabras como las reacciones del niño pertenecen más bien a las de una persona adulta. Pero Léolo también es un niño que madura desde una edad muy temprana. Y por ello, llevado probablemente por la incomprensión a la que lo somete su familia, también en su alma se genera el sentimiento de odio, hasta tal punto que llega a intentar asesinar a su abuelo, sentimiento de rabia contenida que también, a lo largo del metraje, experimenta contra su propio padre. La familia de Léolo está marcada por la ignorancia más absoluta y por la locura. "Porque sueño, yo no lo estoy" nos repite constantemente el fantasioso niño, como un estribillo que nos guía a través de su historia. Y precisamente son esos sueños los que desarrolla mediante su tenaz y solitaria actividad de la lectura y la escritura. Sueños que nos llevan a conocer su primer amor, su más puro e inalcanzable amor, el de una vecina italiana llamada Bianca (Giuditta del Vecchio), que resulta ser una prostituta que ejerce con su abuelo. Sueños que, por tanto, nos llevan a su propia pesadilla, al odio; sueños que sirven para que Léolo se abstraiga de todo el mundo asqueroso que se esparce a su alrededor.
Bianca, despierta el primer amor de Léolo y le hace soñar con Italia, Sicilia, tierra que conoce a través de sus sueños
Léolo tiene una hermana presa de la locura que vive en el sótano de la casa y un hermano tonto que solo se preocupa de adquirir masa muscular. Vive en una familia absurda y todo ello nos envuelve en una historia que, en numerosas ocasiones, coquetea con el surrealismo, que puede parecer desordenada y que incluso nos ofrece un final abierto a varias interpretaciones. Todo ello coronado por una banda sonora adecuada, como son las canciones de Tom Waits o de los Rolling Stones y con una fotografía de Guy Dufaux que incide directamente reforzando la decadencia siempre presente en el mundo del niño y que, parece ser, termina venciendo, como comprobamos en algunas escenas donde Léolo se abandona a la mala vida, bebiendo, fumando y teniendo horrendas experiencias sexuales con las que pierde la virginidad y la infancia.

El espectador no puede obviar la buena dosis de autobiografía que está presenta en esta película. Jean-Claude Lauzon nació en el seno de una familia muy humilde de Montréal (Canadá) y tuvo que desempeñar cualquier trabajo durante su infancia y adolescencia hasta poder optar al título de Comunicaciones y posteriormente a sus estudios cinematográficos en la ciudad de Los Ángeles, en los años 70 Esa humilde infancia, esa complicada adolescencia, se plasman en esta su más completa y última obra. Como Truffaut hiciera con el personaje de Antoine  Doinel en Los 400 golpes, Lauzon plasma su propia experiencia en la de Léolo y se convierte en su álter ego. Muestra la misera, las dificultades y probablemente, también, un reflejo de su propia familia. ¿Qué hubiera sido del cine de Lauzon sin su repentina y temprana muerte? Hay quien dice que después de Léolo solo cabía una posibilidad: la del declive. Pero también existen los que pensamos que su carrera se hubiera afianzado con el tiempo y pudiera haber sido uno de los directores más interesantes en esta época tan crítica para el cine.
(Al principio del post suena Cold, cold ground, de Tom Waits)

domingo, 7 de septiembre de 2014

Van Gogh, incomprendido



Van Gogh, por Pedro Sagasta


Ojos abiertos a la incertidumbre
o a la locura.
Cubre tu rostro
la pátina del abandono.
Expresión de réplica
al desamparo.
Rebeldía difuminada,
contenida alevosía.
Ocultas tu hastío
bajo la celosía del engaño.

Ojos abiertos al desvarío.
Trazados, atravesados;
ojos partidos,
de hito en hito,
por la sombra de la incomprensión


(Dedicado a Pedro Sagasta y su visión de Van Gogh)

Esta visión de Van Gogh por el pintor Pedro Sagasta, que encabeza la entrada, pertenece a su colección "Tributo en 40F" y estará expuesto en Aix en Provence, en el IAE Aix Graduate School of Management, desde el 18 de septiembre hasta el 10 de octubre. La muestra es un tributo a Van Gogh, Picasso y Cézanne. La música que suena al principio es el tema Meandering de Charlie Parker.

Autorretrato original de Van Gogh
 

jueves, 31 de julio de 2014

Gaia




Definitivamente
la última tormenta de arena
dejó al descubierto el esqueleto de Gaia.

No creo que pueda resistir
una guerra más.

El río que partía esta ciudad
es ahora una enorme fosa común,
un gran cementerio
donde rueda el cadáver de la esperanza
para el ser humano,
envuelto en muchos otros muertos,
que ya no desembocan
porque no resta principio
ni ya queda fin.

Insalvable el camino,
flanqueado por mastodónticas paredes.
El panorama
es una amalgama de huesos,
una carcasa sin piel,
donde resiste el lagarto prehistórico
que olvida, cada vez que saca la lengua,
la teoría de la evolución.

Sobre una huella de sangre antigua
no reconozco mis pasos.
Nadie ha reparado si quiera
en pensar una lágrima
para derramar
sobre este río seco.
Y fue lo más parecido
que encontramos a la vida.

Dicen los científicos
que ha llegado el Antropoceno.
Primero fueron plagas bíblicas,
sequías como penitencias.
Llegaron los terremotos,
se quebró el centro del planeta.
Asistimos a la masturbación de un dios pagano
y se elevó el mar, en un tsunami,
por encima del cielo.

Para esta nueva era
nadie derrama ya sus lágrimas.
Pero Gaia, en silencio
y desahuciada
está fraguando
el último suspiro.


La Madre Tierra, la Pacha Mama o Gaia es una de las grandes víctimas que enferma a manos del ser humano. He querido dedicarle este poema a Gaia, a su dolor. Hace ya poco más de un año descubrí uno de los homenajes más bellos que se le han tributado a nuestra Tierra. El cantautor Kike Ubieto, dedica a Gaia una canción de amor, un precioso bolero, que podemos escuchar en su disco Pan y Circo y en este enlace.De esta manera me despido de vosotros hasta septiembre y dejo tanto este blog como el de Sinatra "cerrado por vacaciones" durante el mes de agosto. Les invito a conocer las actividades que el Ateneo Jaqués va a realizar durante la Feria del libro de Jaca. Podrán estar al día de todos los actos en nuestro blog.

Un fuerte abrazo y feliz verano. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Marina





Marina descansa con dignidad en el vaho del olvido.
En su mano derecha, sostiene la Victoria sin cabeza,
un ídolo a la derrota,
y en su pliegue de siglos
guarda una revelación que nadie interpretó.
A su lado, en formación, 
un ejército de recuerdos venido a menos
compone el tesoro malogrado de la batalla.
Marina,
como si fuera parte del Tártaro 
y su paisaje inerte
vigila con ojos ya de estatua,
pero no ve.
Ante su ceguera de piedra
el último animal suspendido,
medio vida-medio sombra,
aprovecha los últimos coletazos
y nada contra corriente
hacia la esperanza.

Marina ha cerrado sus ojos.


domingo, 20 de julio de 2014

Domingos musicales: "Let's get it on"

Jack Black en el mostrador de la inolvidable tienda de discos de la película High Fidelity
Esta es una de esas entradas que yo llamo como "entrada para desengrasar" Después del sábado, el momento impagable del primer café de la mañana se ve asaltado, de pronto y sin previo aviso, por un anuncio de una conocida marca de plastiquitos para el amor que vende las bonanzas casi milagrosas de un elixir sexual que retarda al señor y acelera a la señora...o algo así. Vamos, métodos faliblemente infalibles, si se me permite el giro. El caso es que me parece una pena que ahora se vaya  a hacer famoso el tema Let's get it on por este simple anuncio. Marvin Gaye estrenó esta joya del soul grabada el 22 de marzo de 1973 La canción, que contaba con una instrumentación de The Funk Brothers, fue uno de los primeros éxitos de los llamados "sensuales" que Marvin Gaye disfrutó a lo largo de su carrera, carrera como ya sabemos, trsitemente truncada, demasiado temprano, a manos de su propio padre. El caso es que la canción que el cantante de Washington DC compuso junto a Ed Townsend no cosechó grandes éxitos en las listas, en su momento y fue la cara A de un single que en su B se completaba con I wish it would rain. Con el tiempo fue revalorado este Let's get it on y muy utilizado en bandas sonoras y anuncios de televisión. Famosa es la versión con que el actor Jack Black deleitó a los espectadores en la entrañable película High fidelity (Stephen Frears. 2000), justo al final del metraje comop un digno colofón para esta comedia. Aquí veremos, como es lógico, la versión original de Marvin Gaye. Y después iremos con Jack Black.




Fabulosa imitación de Jack Black en High fidelity:
Y ya que la película High fidelity tiene como tema central la música, recordaré aquí el cameo de un músico que ahora, según cuentan y como todavía no he podido comprobar, se ha estrenado como director de un corto. Veremos en qué queda todo pero, por las imagenes que he visto hasta ahora, el estreno de Bruce Springsteen como director, parece más un video musical que otra cosa. Pero confío y espero que, conociendo las letras y las composiciones del artista de New Jersey, el corto de mucho más de sí. Aquí les dejo el cameo de Bruce en la película High fidelity:

martes, 15 de julio de 2014

Fiesta 33

¡Ya te podrías haber esmerado más con la tartica de cumpleaños, maña! ¡Mira! ¡Si me la como con el dedo!
Dicen que es la edad de Jesucristo...33 pero no me veo crucificado todavía. Así que, en lugar de eso, señores blogueros les invito a mi fiesta de cumpleaños bloguera y privada (aunque estos dos términos sean antónimos) Como no podía ser de otra manera, el Entertainer de la fiesta será Franky y nos da la bienvenida así, relajadamente, con relaxin' swing. ¿Ahora qué, amor? Pues, ahora, porque sí y como siempre, Frank:


Genial Frank, no pudiste estar mejor. El concierto de Frank continúa aquí Y ahora, os quiero dejar un regalico. El poema central que escribí para Concierzo de viento (12 poemas + 1 vendaval) es un guiño a una balada de jazz preciosa titulada Gentle rain, especialmente interpretada al piano, delicadamente, por Diana Krall. Pero el caso es que, investigando sobre esa canción, encontré otra con el mismo título que está dedicado a la obra de Jane Austen "Orgullo y prejuicio". Es una melodía septembrina y muy bella que, al no tener letra, resulta muy adecuada como fondo sobre el que leer un poema. Así que, me pongo un trajecico (mostaza menorquín y camisa azul mahón... por la elección, más que nada) y esta es mi pequeña aportación al día de mi cumpleaños, un recital corto y privado para todos los blogueros con el poema Gentle rain, un video que formaba parte del ciclo ya extinto y reconvertido de Noches de Pabostría. No obstante, como han quedado grabaciones pendientes de publicación, el ciclo Noches de Pabostría seguirá estando presente por aquí, al menos, durante un tiempo. (Ya hay que tener coraje para abrir la boca después de haber escuchado a Sinatra pero...ahí va)


Con vuestro permiso, voy a seguir con la poesía y una cita con las letras.Y es que, el próximo jueves, el bonito proyecto que pusieron en marcha los alumnos del IES Damián Forment de Alcorisa (Teruel) titulado Ábreme: versos entintados en el que ilustraban con la técnica del linograbado poemas de varios autores (Isabel Izquierdo, Marcos Callau, Javier Gascón, Lourdes Serrano, Charo de la Varga, Andrea Alonso, Rubén Soriano, Juan Luis Saldaña, Janet Valtriboullier, Ana Baquedano, Areli Regino, Maribel Moratilla, Javier Castán Usieto, Luis Romero, Cristino Bogado, Víctor Guíu, Paloma Bienert, Enrique Tallo, Juan Leyva, Martín Moureu, David Giménez Alonso y Elisa Berna) se presenta en Zaragoza. Más concretamente será en Pasaje A-Marte (Avda. Madrid 7-8 Local 18) a las 19:30 Los alumnos-artistas fueron Mario Alquézar, Mari Carmen Ballonga, Jesús Campos, Natalia Martos, Xenia Nuez, Yasmina Oliveros, Estrella Pérez, Ikewa Vicho, Pablo Carreras, Patricia Guijarro, Adrián Oliveros, Ismael Pascua, Lucía Torres, Fadwa Afraites, Pablo Calderón, Hakima El Hajji, Miguel Ángel Lahoz, Laura Lorenz, Candela Marrupe, Nicolás Peralta, Ana Pérez y el profesor Joaquin Macipe Costa. Gracias a todos por el esfuerzo realizado.

Y hasta aquí la celebración de los 33 Espero que lo hayan pasado bien. Nos vamos a dormir que hay pequeños que ya sueñan...Buenas noches...

domingo, 13 de julio de 2014

Domingos musicales: Afiches (José Larralde)

José Larralde
Conocido como El Pampa, José Larralde nació en Huanguelén (Buenos Aires) en 1937 y su carrera musical le ha convertido en el principal representante de la música folclórica argentina, recibiendo el Premio Konex al Mejor Vocalista Folklórico de la década, en 1995 Desde 1967 El Pampa se fue granjeando su extensísima discografía y curiosamente son pocas las ocasiones en las que podemos verle atacar un tango, la canción argenina por excelencia. Sin embargo, desde que escuché su versión de Afiches (tango compuesto en música por Atilio Stampone y en letra, pura poesía, por Homero Expósito. Llevada a la fama por Roberto Goyeneche) ahora creo que pocas canciones más hermosas he escuchado en toda mi vida. José Larralde la canta con autoridad, como debe cantarse un tango, pero con sus momentos amargos, suaves, contenidos, pausados. Nada tiene que ver la final del Mundial de Brasil entre Argentina y Alemania. Y tampoco tiene que ver el cariño especial que yo siento por Argentina, ese país que acogió a mi abuelo y le dio trabajo durante seis años. Pero es de ley reconocer que el patrimonio musical de este país es inigualable. Ante el próximo video que a continuación voy a mostrar, creo que sobran las palabras. ¡Feliz domingo musical!

miércoles, 9 de julio de 2014

Coches de película: Bugatti 37 (La grande bouffe. Marco Ferreri 1973)


Somo cuatro amigos desencantados con la sociedad en la que vivímos, con el mundo, en definitiva, con la humanidad y decidimos que ya no merece la pena seguir viviendo. Pero para nuestras últimas horas deseamos entregarnos a los placeres banales y sencillos que otorga la existencia, a la demanda de nuestro hedonismo y al menos, morir saciados con ello, ciegos para no poder ver la realidad en la que el mundo nos ha convertido. Morir en una orgía de placer, en una orgía de lujuria y gula, dos de los pecados capitales que más tientan al ser humano. Morir saciados, reventados de orgasmos y de comida. Ese es el objetivo, planeado o no pero, por otro lado, ese es también nuestro único posible destino. Así es La gran comilona (La grande bouffe. Marco Ferreri 1973), una polémica co-producción italofrancesa en la que se reúnen Marcello Mastroiani, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli y Philippe Noiret. Es significativo que los personajes que los cuatro actores representan en pantalla tengan los nombres reales de cada uno. Así Mastroiani encarna al lujurioso Marcello, Toganzzi al insaciable Ugo, Piccoli al chef Michel y Noiret al tímido pero desencantado Philippe. Los cuatro amigos citan a cuatro mujeres para disfrutar de ellas durante sus últimas horas de vida. Ellas son Andréa Ferréol, Solange Blondeau, Florence Giorgett y Monique Chaumette
Andréa Ferréol y Michel Piccoli. En la película, Andrea es una profesora que se deja llevar por el desenfreno

Marcello da de comer a una de las prostitutas
Ninguna de las cuatro muere. En cambio, ellos van cayendo uno a uno, a medida que crece el desenfreno, aumenta la debacle y todo el microcosmos de la mansión donde se encierran se va llenando de la decadencia, esa decadencia de la que precisamente pretenden huir. Sin  embargo, la manera de morir de cada personaje es muy distinta y también muy significativa. El primero en caer es Marcello y lo hace sin hacer ruido, en soledad; se podría decir que muere elegantemente, sentado en el Bugatti 37 (por el que se siente entusiasmado desde el primer momento de la película), dejando que el frío de la noche le congele. Se deja morir. Todo lo contrario, por ejemplo que Philippe. Este es el último morir y parece el único que teme ese momento, el único que parece querer evitarlo. Siempre está descontento con las decisiones que toma el resto del grupo, siempre está en contra de los nuevos placeres que se proponen pero, finalmente, acaba disfrutando de ellos igual que los otros tres amigos. Sin embargo, Philippe muere en compañía de su amada, una mujer con la que acaba de contraer matrimonio a pesar de que se acuesta con todo el resto del grupo, a la vez. La muerte del chef que prepara todos los platos, Michel, es la más asquerosa de todas. Es la imagen perfecta de la gula y literalmente, parece que revienta de placer cuando expira panza arriba, tragando el último bocado de un pastel que ha comido él solo. En definitiva son cuatro suicidios de cuatro víctimas del placer. Y me ha parecido una adecuada película para abrir hoy en el blog una nueva sección. 

Marcello sostiene un pan con cuatro calaveras. Una imagen muy reveladora

Andréa Ferréol y Philippe Noiret. En la película contraen matrimonio pero Andrea no deja de acostarse con los cuatro amigos delante de Philippe
Ugo el chef da de comer a Michel, que ya está a punto de morir, en presencia de Philippe
Me gusta el cine y me gustan los coches. Así que esta sección tratará de rescatar aquellos automóviles que se convierten en protagonistas inolvidables de algunas películas que más o menos, todos tenemos en la memoria. En La grande bouffe o La gran comilona, el clásico deportivo Bugatti 37 tiene protagonismo desde el comienzo. Marcello está maravillado por este clásico de carreras y no para hasta conseguir repararlo, ponerlo en marcha y darse unas vueltas con él. Además, es el coche en cuyo interior decide morir. 
Marcello Mastroianni y Andréa Ferréol en el Bugatti 37
El Bugatti 37 es una evolución del Bugatti 35, el más exitoso de los diseños de la marca francesa, presentado en el Grand Prix de Lyon en 1924 El Bugatti 37 se alzó con la victoria en varias carreras como la Targa Florio, los Grandes Premios de Francia, Italia, España, Alemania, Checoslovaquia y Mónaco, el clásico Montecarlo y fue conducido por los pilotos más famosos de la época, como Bartolomeo Constantini, Jules Goux, Emilio Masterassi, Louise Chiron, Albert Divo o René Dreyfus.
Todavía en la actualidad, el Type 37, es uno de uno de los modelos más codiciados entre coleccionistas del motor. Bajo el lema Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso el constructor Ettore Bugatti diseñó desde 1909 modelos de lujo en la zona de Alsacia, más concretamente en la localidad de Molsheim, por aquella época perteneciente al imperio alemán. Diseñaron, entre otros, el magnífico Bugatti Royale Type 41 Aunque es una marca francesa, Bugatti pertenece en la actualidad al grupo Volkswagen. La grande boufee es una película donde se puede observar la belleza del Bugatti Type 37 en todo su esplendor. A continuación la película completa en versión original, subtitulada: