jueves, 31 de julio de 2014

Gaia




Definitivamente
la última tormenta de arena
dejó al descubierto el esqueleto de Gaia.

No creo que pueda resistir
una guerra más.

El río que partía esta ciudad
es ahora una enorme fosa común,
un gran cementerio
donde rueda el cadáver de la esperanza
para el ser humano,
envuelto en muchos otros muertos,
que ya no desembocan
porque no resta principio
ni ya queda fin.

Insalvable el camino,
flanqueado por mastodónticas paredes.
El panorama
es una amalgama de huesos,
una carcasa sin piel,
donde resiste el lagarto prehistórico
que olvida, cada vez que saca la lengua,
la teoría de la evolución.

Sobre una huella de sangre antigua
no reconozco mis pasos.
Nadie ha reparado si quiera
en pensar una lágrima
para derramar
sobre este río seco.
Y fue lo más parecido
que encontramos a la vida.

Dicen los científicos
que ha llegado el Antropoceno.
Primero fueron plagas bíblicas,
sequías como penitencias.
Llegaron los terremotos,
se quebró el centro del planeta.
Asistimos a la masturbación de un dios pagano
y se elevó el mar, en un tsunami,
por encima del cielo.

Para esta nueva era
nadie derrama ya sus lágrimas.
Pero Gaia, en silencio
y desahuciada
está fraguando
el último suspiro.


La Madre Tierra, la Pacha Mama o Gaia es una de las grandes víctimas que enferma a manos del ser humano. He querido dedicarle este poema a Gaia, a su dolor. Hace ya poco más de un año descubrí uno de los homenajes más bellos que se le han tributado a nuestra Tierra. El cantautor Kike Ubieto, dedica a Gaia una canción de amor, un precioso bolero, que podemos escuchar en su disco Pan y Circo y en este enlace.De esta manera me despido de vosotros hasta septiembre y dejo tanto este blog como el de Sinatra "cerrado por vacaciones" durante el mes de agosto. Les invito a conocer las actividades que el Ateneo Jaqués va a realizar durante la Feria del libro de Jaca. Podrán estar al día de todos los actos en nuestro blog.

Un fuerte abrazo y feliz verano. 

miércoles, 23 de julio de 2014

Marina





Marina descansa con dignidad en el vaho del olvido.
En su mano derecha, sostiene la Victoria sin cabeza,
un ídolo a la derrota,
y en su pliegue de siglos
guarda una revelación que nadie interpretó.
A su lado, en formación, 
un ejército de recuerdos venido a menos
compone el tesoro malogrado de la batalla.
Marina,
como si fuera parte del Tártaro 
y su paisaje inerte
vigila con ojos ya de estatua,
pero no ve.
Ante su ceguera de piedra
el último animal suspendido,
medio vida-medio sombra,
aprovecha los últimos coletazos
y nada contra corriente
hacia la esperanza.

Marina ha cerrado sus ojos.


domingo, 20 de julio de 2014

Domingos musicales: "Let's get it on"

Jack Black en el mostrador de la inolvidable tienda de discos de la película High Fidelity
Esta es una de esas entradas que yo llamo como "entrada para desengrasar" Después del sábado, el momento impagable del primer café de la mañana se ve asaltado, de pronto y sin previo aviso, por un anuncio de una conocida marca de plastiquitos para el amor que vende las bonanzas casi milagrosas de un elixir sexual que retarda al señor y acelera a la señora...o algo así. Vamos, métodos faliblemente infalibles, si se me permite el giro. El caso es que me parece una pena que ahora se vaya  a hacer famoso el tema Let's get it on por este simple anuncio. Marvin Gaye estrenó esta joya del soul grabada el 22 de marzo de 1973 La canción, que contaba con una instrumentación de The Funk Brothers, fue uno de los primeros éxitos de los llamados "sensuales" que Marvin Gaye disfrutó a lo largo de su carrera, carrera como ya sabemos, trsitemente truncada, demasiado temprano, a manos de su propio padre. El caso es que la canción que el cantante de Washington DC compuso junto a Ed Townsend no cosechó grandes éxitos en las listas, en su momento y fue la cara A de un single que en su B se completaba con I wish it would rain. Con el tiempo fue revalorado este Let's get it on y muy utilizado en bandas sonoras y anuncios de televisión. Famosa es la versión con que el actor Jack Black deleitó a los espectadores en la entrañable película High fidelity (Stephen Frears. 2000), justo al final del metraje comop un digno colofón para esta comedia. Aquí veremos, como es lógico, la versión original de Marvin Gaye. Y después iremos con Jack Black.




Fabulosa imitación de Jack Black en High fidelity:
Y ya que la película High fidelity tiene como tema central la música, recordaré aquí el cameo de un músico que ahora, según cuentan y como todavía no he podido comprobar, se ha estrenado como director de un corto. Veremos en qué queda todo pero, por las imagenes que he visto hasta ahora, el estreno de Bruce Springsteen como director, parece más un video musical que otra cosa. Pero confío y espero que, conociendo las letras y las composiciones del artista de New Jersey, el corto de mucho más de sí. Aquí les dejo el cameo de Bruce en la película High fidelity:

martes, 15 de julio de 2014

Fiesta 33

¡Ya te podrías haber esmerado más con la tartica de cumpleaños, maña! ¡Mira! ¡Si me la como con el dedo!
Dicen que es la edad de Jesucristo...33 pero no me veo crucificado todavía. Así que, en lugar de eso, señores blogueros les invito a mi fiesta de cumpleaños bloguera y privada (aunque estos dos términos sean antónimos) Como no podía ser de otra manera, el Entertainer de la fiesta será Franky y nos da la bienvenida así, relajadamente, con relaxin' swing. ¿Ahora qué, amor? Pues, ahora, porque sí y como siempre, Frank:


Genial Frank, no pudiste estar mejor. El concierto de Frank continúa aquí Y ahora, os quiero dejar un regalico. El poema central que escribí para Concierzo de viento (12 poemas + 1 vendaval) es un guiño a una balada de jazz preciosa titulada Gentle rain, especialmente interpretada al piano, delicadamente, por Diana Krall. Pero el caso es que, investigando sobre esa canción, encontré otra con el mismo título que está dedicado a la obra de Jane Austen "Orgullo y prejuicio". Es una melodía septembrina y muy bella que, al no tener letra, resulta muy adecuada como fondo sobre el que leer un poema. Así que, me pongo un trajecico (mostaza menorquín y camisa azul mahón... por la elección, más que nada) y esta es mi pequeña aportación al día de mi cumpleaños, un recital corto y privado para todos los blogueros con el poema Gentle rain, un video que formaba parte del ciclo ya extinto y reconvertido de Noches de Pabostría. No obstante, como han quedado grabaciones pendientes de publicación, el ciclo Noches de Pabostría seguirá estando presente por aquí, al menos, durante un tiempo. (Ya hay que tener coraje para abrir la boca después de haber escuchado a Sinatra pero...ahí va)


Con vuestro permiso, voy a seguir con la poesía y una cita con las letras.Y es que, el próximo jueves, el bonito proyecto que pusieron en marcha los alumnos del IES Damián Forment de Alcorisa (Teruel) titulado Ábreme: versos entintados en el que ilustraban con la técnica del linograbado poemas de varios autores (Isabel Izquierdo, Marcos Callau, Javier Gascón, Lourdes Serrano, Charo de la Varga, Andrea Alonso, Rubén Soriano, Juan Luis Saldaña, Janet Valtriboullier, Ana Baquedano, Areli Regino, Maribel Moratilla, Javier Castán Usieto, Luis Romero, Cristino Bogado, Víctor Guíu, Paloma Bienert, Enrique Tallo, Juan Leyva, Martín Moureu, David Giménez Alonso y Elisa Berna) se presenta en Zaragoza. Más concretamente será en Pasaje A-Marte (Avda. Madrid 7-8 Local 18) a las 19:30 Los alumnos-artistas fueron Mario Alquézar, Mari Carmen Ballonga, Jesús Campos, Natalia Martos, Xenia Nuez, Yasmina Oliveros, Estrella Pérez, Ikewa Vicho, Pablo Carreras, Patricia Guijarro, Adrián Oliveros, Ismael Pascua, Lucía Torres, Fadwa Afraites, Pablo Calderón, Hakima El Hajji, Miguel Ángel Lahoz, Laura Lorenz, Candela Marrupe, Nicolás Peralta, Ana Pérez y el profesor Joaquin Macipe Costa. Gracias a todos por el esfuerzo realizado.

Y hasta aquí la celebración de los 33 Espero que lo hayan pasado bien. Nos vamos a dormir que hay pequeños que ya sueñan...Buenas noches...

domingo, 13 de julio de 2014

Domingos musicales: Afiches (José Larralde)

José Larralde
Conocido como El Pampa, José Larralde nació en Huanguelén (Buenos Aires) en 1937 y su carrera musical le ha convertido en el principal representante de la música folclórica argentina, recibiendo el Premio Konex al Mejor Vocalista Folklórico de la década, en 1995 Desde 1967 El Pampa se fue granjeando su extensísima discografía y curiosamente son pocas las ocasiones en las que podemos verle atacar un tango, la canción argenina por excelencia. Sin embargo, desde que escuché su versión de Afiches (tango compuesto en música por Atilio Stampone y en letra, pura poesía, por Homero Expósito. Llevada a la fama por Roberto Goyeneche) ahora creo que pocas canciones más hermosas he escuchado en toda mi vida. José Larralde la canta con autoridad, como debe cantarse un tango, pero con sus momentos amargos, suaves, contenidos, pausados. Nada tiene que ver la final del Mundial de Brasil entre Argentina y Alemania. Y tampoco tiene que ver el cariño especial que yo siento por Argentina, ese país que acogió a mi abuelo y le dio trabajo durante seis años. Pero es de ley reconocer que el patrimonio musical de este país es inigualable. Ante el próximo video que a continuación voy a mostrar, creo que sobran las palabras. ¡Feliz domingo musical!

miércoles, 9 de julio de 2014

Coches de película: Bugatti 37 (La grande bouffe. Marco Ferreri 1973)


Somo cuatro amigos desencantados con la sociedad en la que vivímos, con el mundo, en definitiva, con la humanidad y decidimos que ya no merece la pena seguir viviendo. Pero para nuestras últimas horas deseamos entregarnos a los placeres banales y sencillos que otorga la existencia, a la demanda de nuestro hedonismo y al menos, morir saciados con ello, ciegos para no poder ver la realidad en la que el mundo nos ha convertido. Morir en una orgía de placer, en una orgía de lujuria y gula, dos de los pecados capitales que más tientan al ser humano. Morir saciados, reventados de orgasmos y de comida. Ese es el objetivo, planeado o no pero, por otro lado, ese es también nuestro único posible destino. Así es La gran comilona (La grande bouffe. Marco Ferreri 1973), una polémica co-producción italofrancesa en la que se reúnen Marcello Mastroiani, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli y Philippe Noiret. Es significativo que los personajes que los cuatro actores representan en pantalla tengan los nombres reales de cada uno. Así Mastroiani encarna al lujurioso Marcello, Toganzzi al insaciable Ugo, Piccoli al chef Michel y Noiret al tímido pero desencantado Philippe. Los cuatro amigos citan a cuatro mujeres para disfrutar de ellas durante sus últimas horas de vida. Ellas son Andréa Ferréol, Solange Blondeau, Florence Giorgett y Monique Chaumette
Andréa Ferréol y Michel Piccoli. En la película, Andrea es una profesora que se deja llevar por el desenfreno

Marcello da de comer a una de las prostitutas
Ninguna de las cuatro muere. En cambio, ellos van cayendo uno a uno, a medida que crece el desenfreno, aumenta la debacle y todo el microcosmos de la mansión donde se encierran se va llenando de la decadencia, esa decadencia de la que precisamente pretenden huir. Sin  embargo, la manera de morir de cada personaje es muy distinta y también muy significativa. El primero en caer es Marcello y lo hace sin hacer ruido, en soledad; se podría decir que muere elegantemente, sentado en el Bugatti 37 (por el que se siente entusiasmado desde el primer momento de la película), dejando que el frío de la noche le congele. Se deja morir. Todo lo contrario, por ejemplo que Philippe. Este es el último morir y parece el único que teme ese momento, el único que parece querer evitarlo. Siempre está descontento con las decisiones que toma el resto del grupo, siempre está en contra de los nuevos placeres que se proponen pero, finalmente, acaba disfrutando de ellos igual que los otros tres amigos. Sin embargo, Philippe muere en compañía de su amada, una mujer con la que acaba de contraer matrimonio a pesar de que se acuesta con todo el resto del grupo, a la vez. La muerte del chef que prepara todos los platos, Michel, es la más asquerosa de todas. Es la imagen perfecta de la gula y literalmente, parece que revienta de placer cuando expira panza arriba, tragando el último bocado de un pastel que ha comido él solo. En definitiva son cuatro suicidios de cuatro víctimas del placer. Y me ha parecido una adecuada película para abrir hoy en el blog una nueva sección. 

Marcello sostiene un pan con cuatro calaveras. Una imagen muy reveladora

Andréa Ferréol y Philippe Noiret. En la película contraen matrimonio pero Andrea no deja de acostarse con los cuatro amigos delante de Philippe
Ugo el chef da de comer a Michel, que ya está a punto de morir, en presencia de Philippe
Me gusta el cine y me gustan los coches. Así que esta sección tratará de rescatar aquellos automóviles que se convierten en protagonistas inolvidables de algunas películas que más o menos, todos tenemos en la memoria. En La grande bouffe o La gran comilona, el clásico deportivo Bugatti 37 tiene protagonismo desde el comienzo. Marcello está maravillado por este clásico de carreras y no para hasta conseguir repararlo, ponerlo en marcha y darse unas vueltas con él. Además, es el coche en cuyo interior decide morir. 
Marcello Mastroianni y Andréa Ferréol en el Bugatti 37
El Bugatti 37 es una evolución del Bugatti 35, el más exitoso de los diseños de la marca francesa, presentado en el Grand Prix de Lyon en 1924 El Bugatti 37 se alzó con la victoria en varias carreras como la Targa Florio, los Grandes Premios de Francia, Italia, España, Alemania, Checoslovaquia y Mónaco, el clásico Montecarlo y fue conducido por los pilotos más famosos de la época, como Bartolomeo Constantini, Jules Goux, Emilio Masterassi, Louise Chiron, Albert Divo o René Dreyfus.
Todavía en la actualidad, el Type 37, es uno de uno de los modelos más codiciados entre coleccionistas del motor. Bajo el lema Nada puede ser demasiado hermoso, nada puede ser demasiado costoso el constructor Ettore Bugatti diseñó desde 1909 modelos de lujo en la zona de Alsacia, más concretamente en la localidad de Molsheim, por aquella época perteneciente al imperio alemán. Diseñaron, entre otros, el magnífico Bugatti Royale Type 41 Aunque es una marca francesa, Bugatti pertenece en la actualidad al grupo Volkswagen. La grande boufee es una película donde se puede observar la belleza del Bugatti Type 37 en todo su esplendor. A continuación la película completa en versión original, subtitulada:


martes, 1 de julio de 2014

Esfingido


La máquina es un enigma desfasado
junto a la esfinge.

El ídolo que soporta
el peso de la humanidad
escucha una sabiduría antigua
en el susurro del lagarto.

Consejos bífidos de serpiente
agonizan en el paisaje ulterior.

Más lejos,
protesta el mar.


martes, 17 de junio de 2014

Poema+receta

Amanece en Garmo Negro. Fotografía tomada de http://jfrubio.blogspot.com.es

En el comienzo
tu hostilidad fue mayor
que el cariño.
El amor flotaba
en una insolente laguna,
amarillo aguado
ahogado en amargura.
Pero me bastó un instante
para consumir de un trago
el agrio estupor
que adornaba tu frialdad.

Llegó el mediodía a solear
tus medias sonrisas,
un tono de color
y un poco de calor
que saboreé detenidamente
de tus labios
en mi boca.

No quise dejarme llevar por la impaciencia
y tú no deseabas averiguar el final.

...

Pero dulce y entero arribó
un amanecer desaprendido
de lo efímero.
Y justo entonces,
en la quietud más agradable,
todo terminó.

Queda el sórdido chasquido
de dos hielos
nadando en la incertidumbre,
el desolado paisaje
de un desierto 
vaso vacío,
pasado de moda:

¡Otro Old Fashion, por favor!

Así es el cóctel llamado Old fashion o "Pasado de moda". Cuando comienza a ser dulce y más se disfruta, la copa se termina. Agradable es el sabor que deja en el paladar que casi obliga a pedir otro Old fashion. A continuación la receta que, al menos, yo consumo:

Preparar en un vaso bajo, dos piedras de hielo, un jugo de naranja (cuatro daditos), una o dos cucharadas de azúcar (al gusto), unas gotas de angostura y unas gotas de granadina (la granadina puede ser suprimida y poner solo angostura). Remover con una cuchara. En coctelera: Llenar de hielos y vertir medio de zumo de naranja y dos dedos de zumo de piña. Rellenar con dos vueltas de whiskey (a poder ser bourbon) Agitar. Servir en el vaso bajo, encima del jugo que previamente hemos preparado. Degustar.
Se puede decorar con rodaja de naranja pero lo de la cereza ya me parece excesivo...
 Este es el Old Fashion. Aunque su nombre indica "a la vieja usanza" o "pasado de moda", nunca es mal momento para degustar este suave y sorprendente trago que recuerda al Southern Comfort. Y para terminar, vamos con otros old fashion... un sonido adecuado para acompañar... The Pasadena Roof Orchestra

 




sábado, 10 de mayo de 2014

James Dean: morir por una pasión




Del mismo modo que Marilyn Monroe, la imagen de James Dean fue alterada, mitificada y erróneamente valorada en una opinión demasiado extendida por el culto necrófilo de insaciables mitómanos anhelantes de recuerdos que, todavía con el cadáver del actor caliente, inventaron todo tipo de sensacionalismos que poco o nada tenían que ver con la vida del malogrado rebelde, sin causa aparente. Se habló de suicidio, de mujeres enamoradas que suspiraban por él (entre ellas Natalie Wood y Elizabeth Taylor, compañeras de reparto) de sus tendencias homosexuales todavía en una sociedad llena de prejuicios  (fomentadas por su amistad con Rock Hudson), de su afición al rock cuando solo escuchaba jazz, preferentemente el de Billie Holiday, de su adicción a las drogas… Los que verdaderamente creían conocer al actor, no tenían ni idea de todo lo que Jimmy fue. Probablemente, la persona que un discreto camarero y amigo pudo conocer, en las confesiones de aquellas pequeñas y primeras horas de la madrugada del 29 de septiembre de 1955, es mucho más cercana que la imagen del mito con la que hoy, siglo XXI, todavía identificamos a James Dean.


Ceferino Carrión, alias Jean Leon, un cántabro que hizo realidad el gran sueño americano, era camarero del restaurante Villa Capri, en Hollywood, cuando James Dean le ofreció la oportunidad de abrir juntos un local. Leon, que había trabado con el actor una fuerte amistad, fue testigo de sus últimas horas, antes del fatal accidente. El español que, en los años posteriores, fuera dueño del afamado restaurante La Scala, define a Jimmy Dean como un joven intelectual con quien conversaba en Castellano (idioma que estudió en Santa Monica), un hombre sensato que no despilfarraba el sueldo que había ganado con  Al este del Edén y que, incluso, había llegado a abrir un seguro de vida (algo impensable en un suicida). Además, era un hombre enamorado. Su compañera de La Escuela de Interpretación Mrs. Schneider, Anna María Pier Angeli, había sido también la mujer que le había acompañado en sus primeras juergas nocturnas cuando, también en compañía de otros actores como Sal Mineo, Natalie Wood, Tennesse Harport, Dick Adams, Ana María Bergueti o Marisa Pavan (hermana gemela de Pier Angeli) ocupaban las mesas más apartadas del Villa Capri para devorar trozos de pizza que, algunas veces, no podían pagar. En aquella época el encargado del famoso restaurante solo permitía la presencia de aquel grupo de jóvenes desconocidos, en una mesa arrinconada y apartada del local donde no molestaran a los demás actores “de verdad”. Cuando James Dean saltó a la fama y aquel mismo encargado le ofreció la posibilidad de firmar las cuentas de las cenas para pagarlas cuando él quisiera, el actor le dijo que valía en aquellos momentos tanto como había valido cuando era un actor desconocido y que siempre pagaría al contado. Así que, noche tras noche, Jimmy acabó enamorándose perdidamente de Pier Angeli que, aunque menos intensamente, sí acabó correspondiendo al actor. Sin embargo, la madre de la actriz italiana tenía otras perspectivas y buscaba para su hija un buen partido y no un aspirante a actor. Al final, Pier Angeli accedió a los deseos de su madre y se casó con el aspirante a cantante Vic Damone. Sin embargo, una carta reconociendo su amor por James Dean reposaba junto al cadáver de Pier Angeli aquellla noche del diez de septiembre de 1971, cuando la actriz italiana moría por una sobredosis de barbitúricos. El desamor por Pier Angeli afectó a Dean pero no hasta el punto de querer, ni siquiera pensar, en quitarse la vida.
James Dean y Pier Angeli
 
Una fiesta en el Villa Capri organizada por Frank Sinatra. En la mesa, James Dean y Ursula Andress


James Dean estaba en pleno rodaje de Gigante cuando, al llegar la noche, se dejaba caer por el Villa Capri para comer algo, tomar unos tragos relajadamente y hablar de negocios con su amigo Jean Leon. Además, el once de septiembre de 1955 había nacido el primer hijo del camarero, Iván Leon y Jimmy había aceptado ser su padrino. El actor había acordado abrir un local con Jean. Él pondría veinte mil dólares de su bolsillo y su amigo camarero aportaría su experiencia en la hostelería. Y precisamente fue lo que motivó que el actor estuviera en el Villa Capri aquella madrugada del 29 de febrero de 1955 y Jean Leon fuera de las últimas personas en el mundo que vio a James Dean con vida.

Después de hablar del local y dejar todo en manos de Jean Leon la conversación derivó a la otra gran pasión del actor: las carreras de coches. Un contrato con la Warner le impedía participar en carreras mientras no hubiera acabado la película. Pero en aquellos momentos James Dean se encontraba con una gran sensación de libertad, sonriente y deseando poner a punto su flamante Porsche Spyder, pues el rodaje de la película ya había concluido y participaba en una carrera que se celebraba el domingo en Salinas. Era viernes 29 de septiembre de 1955. Jean Leon sirvió la cena al actor y en los postres se sentó en su mesa para hablar del negocio que traían entre manos. Quedaron para ir al banco el lunes siguiente, para arreglar todos los papeles. James Dean se mostró entusiasmado con el proyecto del local y le pidió que se quedara con su Ford Station durante el fin de semana ya que él iba a coger el Porsche Spyder para trasladarse a Salinas y disputar la carrera. Dicho esto y despidiéndose hasta el lunes, James Dean abandonó el local y Jean Leon no volvió a verle. Efectivamente, el camarero llevó el Ford a la vivienda de James Dean, en el valle de San Fernando (vivienda que el propio Leon le había buscado) y transcurridas unas horas, llegó el sábado, 30 de septiembre de 1955 James Dean se dirigía a Salinas con su Porsche Spyder, acompañado por su mecánico, Rolf. Según palabras del propio Rolf (que escapó con vida del accidente) James Dean y él mismo vieron cómo un Ford se aproximaba a un cruce para incorporarse a la carretera general por donde circulaban ellos. Al ver el Ford, los dos se preguntaron en voz alta si el conductor sería capaz de ver el Porsche y James Dean dijo “El Ford se detendrá”. No se detuvo. El Porsche Spyder del actor y el Ford de un tal Donald Turnipseed colisionaron y James Dean murió al instante.


Estos son los hechos claros de lo sucedido y no es necesario mitificar la historia del actor ni llenarla de mayor parafernalia. Posteriormente se fomentó la imagen del adolescente incomprendido, del enamorado atormentado, del “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”. El adolescente enamorado, incomprendido, de mirada perdida es solo una pose. James Dean tenía miopía y es por eso que, en ciertas ocasiones, miraba como si no viera…porque realmente, no veía.  En resumen, solo se trata de un actor joven, agraciado, que tuvo la mala suerte de morir en un accidente de coche. Solo rodó tres películas y es imposible saber qué hubiera sido de James Dean si hubiera continuado su carrera como actor. ¿Otro Marlon Brando? ¿Mejor o peor que Paul Newman? Son incógnitas. Lo que es cierto es que, según el testimonio de un amigo suyo, Jean Leon, James Dean era más un intelectual que un juerguista. Era un hombre solidario, que trataba de ayudar a otros actores menos conocidos que pasaban los mismos apuros que sufrió él antes de ser una estrella. Era un hombre emprendedor, que quería abrir un restaurante con su amigo, no era precisamente un despilfarrador. Administraba bien lo que ganaba. Y en conclusión, no era un mal tipo. Solía tratar bien a su gente y no se le subió el éxito a la cabeza. Cenaba lo que podía en el Villa Capri cuando era un desconocido. Cuando fue un actor valorado seguía cenando en el mismo rincón del Villa Capri, invitando a los mismos compañeros de entonces. 
Una imagen no muy corriente de James Dean, partiéndose de risa. Su acompañante es otra española, Sara Montiel

Esta es la visión que nos deja Ceferino Carrión, alias Jean Leon, que está recogida en el libro Jean Leon: el rey de Beverly Hills, escrito por Sebastián Moreno. Su autor, Sebastián Moreno, recogió el testimonio del cántabro Jean Leon y todas las anécdotas vividas en Hollywood con las estrellas. Entre otras cuestiones, Leon fue el que sirvió la última cena a Marilyn Monroe o el que se vio involucrado con Frank Sinatra en “El caso de la puerta equivocada”, anécdota que podemos leer en el blog de Frank Sinatra. Merece la pena acercarse a esta biografía. Jean Leon confesó estas anécdotas a Sebastián Moreno, a lo largo de los años y permitió su publicación bajo una única premisa: que el libro fuera publicado una vez él hubiera muerto. Y así se hizo. Jean Leon: El rey de Beverly Hills se publicó en 2002, cuando su protagonista llevaba seis años muerto.
Jean Leon no pudo llevar a cabo el proyecto de montar el restaurante con su amigo James Dean. Pero posteriormente fue el dueño de La Scala, uno de los restaurantes más famosos de Hollywood.