domingo, 13 de abril de 2014

En domingo, ya se sabe, La Gran Familia


Como desde un álbum de fotografías amarillentas, antiguas, arrugadas, observamos esta estampa que bien debería ir rodeada por una orla y con la fecha escrita a lápiz, donde pudiéramos leer 1962 Fue este el año que se estrenó La gran familia dirigida por Fernando Palacios, tolerada, respaldada y bien considerada por el régimen franquista, que nos representaba a una España próspera, moderna (y por tanto falsa, en el polo opuesto a la triste realidad) donde un humilde aparejador (Alberto Closas) podía sacar adelante a un familia de doce churumbeles, una esposa modelo (según las esposas del movimiento del tío Paco), de esas de quedarse en casa para planchar y hacerle la comida al marido que traía el jornal a casa y a un abuelo que, al estar jubilado, se consideraba según sus propias palabras jo-ro-ba-do. De hecho, el abuelo (Pepe Isbert) y el entrañable padrino (José Luis López Vázquez) es de lo poco que podemos salvar de esta película que se convirtió en lo mejorcito del cine patrio para todos aquellos que estaban orgullosos, en 1962, de vivir en la dictadura que era España. Si a mi abuelo, que era también aparejador, le hubieran dicho que tenía que alimentar a doce bocas... no sé qué hubiera hecho. En fin... Estas cosas solo pasan en el cine, solía decir mi abuela.
El padrino me caía bien. Pero eso es mérito exclusivo de López vázquez, claro.
Tanto éxito obtuvo La gran familia que en 1965 se rodó la prescindible La familia y uno más Y no contentos con ello, en 1979 se rodó la película más interesante de la trilogía que fue la titulada La familia bien, gracias, de Pedro Masó con guión en el que colaboró Rafael Azcona. Esta tercera propuesta no tiene nada que ver con las otras dos anteriores excepto sus protagonistas (Closas y López Vázquez) y Masó propone una película amarga y con la dosis de realidad que estaban ausentes en a las dos anteriores.
Pero no quería hablar de cine en este domingo musical que vengo a proponer desde este humilde blog. Quería hablar de otra gran familia y tampoco de La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo. 2013) Hoy vengo a hablar de La gran familia que el cantautor Kike Ubieto nos propone en su último trabajo Pan y Circo (Salvemos a la banca), desde luego, muy alejada de la gran familia cinematográfica que comenzaba esta entrada y dotada de todo el espíritu crítico que le faltaba a aquella película y que, por otro lado, nos hace falta en estos tiempos tanto como en aquellos. Hace un par de semanas pudimos ver a Kike Ubieto en el pub El Zorro de Zaragoza. Mi admiración por la música de este jaqués está acompañada por una amistad que, precisamente, nació en Jaca este pasado verano. Kike me acompañó en Barcelona, en la presentación de Concierzo de viento y también, desde el Ateneo Jaqués esperamos poder colaborar con él en próximos encuentros. La música de Kike está respaldada por el buen hacer y por la voluntad de contar la verdad, de reivindicar los derechos que se nos usurpan, de cantar con libertad, desde la original fórmula de un clásico ragtime, un rock fronterizo (como su tema Soy un ciempiés). una elegante bossa-nova o incluso algún bolero dedicado a nuestra madre Gaia. Que nunca nos falte la música y menos aún si es, como en este caso, acompañada por una letra para abrir conciencias y cantar con la verdad por delante. Escuchemos pues esta gran familia propuesta por Kike Ubieto, acompañado por Eugenio Arnao, en un video de su último concierto en Zaragoza.

14 comentarios:

  1. Un repaso a las grandes familias, de ayer y de hoy.
    un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ME quedo con la familia de Ubieto Karin jeje Saludos

      Eliminar
  2. De "La gran familia" echando a un lado el tufo ideológico, siempre nos quedara ese abuelo interpretado por el gran Isbert, el padrino indio, López Vázquez, el que tiraba petardos y Chencho, eternamente perdido en cualquier navidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso sí, Isbert y López Vázquez están sensacionales, Cahiers. Abrazos

      Eliminar
  3. Es inevitable hablar de cine Marcos sobretodo cuando esas películas de alguna manera permanecen en los recuerdos de nuestra infancia y sobre todo con Pepe Isbert por el que siento un cariño muy especial y dejando de lado los matices políticos y al régimen de la época me parecen unas magníficas películas al igual que las voces que nos cantan desde Jaca.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Yuri. Rescatar el cine que haya oculto en estas películas siempre es necesario. De hecho, yo la he visto y no sé cuántas veces. Siempr eme he divertido con el abuelo y con el padrino y me he emocionado con Chencho cuando se pierde en la Plaza Mayor. Abrazos.

      Eliminar
  4. La Gran Familia es una de mis grandes películas pendientes. Y creo que retraso el visionado inconscientemente porque aparte de parecerme entrañable esa época -por la humildad y bondad de las gentes, no por el dictador, evidentemente, y por el recuerdo de ver las fotos familiares de aquella épcoa- y me produce nostalgia y emoción, pero por otro lado me ponen de muy mala leche ver a los señoritos burgueses en comparación con los pobres "currelas" como tu abuelo (y los míos) que se las veían y se las deseaban para sacar adelante 7 hijos cada uno... Hace relativamente poco reseñé la película Plácido, muy de ese corte y la verdad es que mi hizo algún nudo que otro en el estómago.
    Prometo verla pronto ahora que estoy en racha con el cine español de todas las épocas.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Charly. Precisamente "Plácido" tiene toda esa carga crítica que esta ausente en "La gran familia" Y películas como esa, "Un millón en la basura" o "Surcos" bien merecen alabanzas porque, en tiempos bien difíciles, supieron hacer crítica de la situación delante de las narices de los censores sin que aquellos se dieran cuenta. Pero bueno, aún con todo, merece la pena ver,a l menos una vez, "La gran familia" Abrazos.

      Eliminar
  5. "¡Chenchooo! ¿Dónde estás?!!!" Este lamento de Pepe Isbert ha quedado en el recuerdo de todo espectador clásico. López Vázquez, el padrino pastelero, era entrañable. Ahora en Barcelona estaría preparando monas a destajo. La tercera de la entrega no desentonaba tanto en su mensaje reaccionario, la democracia había destruido a la família tradicional. Todo era por entonces aborto y desenfreno, me he quedado de piedra al saber que Azcona colaboró en el guión.
    Recuerdo bien al gran Kike. Le has hecho un bonito y merecido homenaje.
    Abrazos. Borgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Miquel cuando Chencho se pierde en la Plaza Mayor y Pepe Isbert pierde los papeles se produce uno de esos momentos que encongen el estómago. Esta película despierta nostalgia. Abrazos

      Eliminar
    2. Ne gusta ese tipo de cine. Ñoño, arcaico y plagado de buenas intenciones. Irreal, complaciente y cien cosas mas. Pero disfruto cuando dicen padrino fubalo, me enternecen esa buenas intenciones y el ya perdido aroma a navidad añeja. Cuando en realidad, significaba algo.

      Imagino que igual que la familia, son cosas hoy en día desfasadas, lejanas para muchos que prefieren el árbol al belén, pero me sigue gustando pensar que no para todos. Cuidate

      Eliminar
  6. Sí, "Padrino búfalo" es una de esas frases que han quedado para la historia. Aunque lo mejor es la cara de López Vázquez jeje. Gracias por pasar plared. Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Cine-basura de corte franquista, moralina de cartón piedra y adhesión al régimen en cuanto a su asunción de los presuntos valores cristianos que van ligados a la institución familiar convenientemente mal entendida, si no demagógica, por no hablar de los famosos premios a la natalidad. Un horror.
    Abrazos

    ResponderEliminar
  8. Pues sí...una pena. Y eso que está López Vázquez y Pepe Isbert. Pero, supongo, que tenían que morir al palo. Abrazos.

    ResponderEliminar