Antes de que puedas verme con claridad,
antes de que me hagas morder tu manzana,
o tus rojos labios,
antes de que llegue a contar
todos los lunares de tu rostro
en una noche entera, al sol,
quiero que conozcas
el sabor del recuerdo
que tendrán mis besos,
desde el olvido,
o el color de la calavera
que recubre
cada corazón enamorado.
Antes de que me abandones,
después de tenerme,
o seas una pordiosera
y yo el que te mendiga.
Antes de que esta ciudad
sea un ejército de moais
clavando su mirada perpleja,
petrificada,
en la mortaja de nuestra pasión;
antes de comenzar esta historia
déjame que te cuente
del peligro
y del final anunciado,
como en una crónica,
narrando este primer beso
que vas a entregarme.
