Y mi mirada sucumbe
ante el poder de las prisas
y la alimaña urbana,
mas en mis pupilas descansa
el secreto de los bosques
(Fran Picón, en "El secreto de los bosques"
del poemario "Frunces en la rima")
Un día como hoylos reptiles urbanos sacan a pasear
sus tiburones,
annegando las aceras
y mordiendo frutos vagabundos
en el árbol maduro de la humanidad.
A todos nos espera el suelo.
Yo suelo
pasar desapercibido
si las alimañas urbanas
me observan con ojos de pez, sedientos de sangre,
mientras cargo mis maletas
y salgo a trabajar, sediento de hambre,
un domingo cualquiera.
Yo quiero pisar las aceras, casi sin rozarlas,
necesito caminar sin ser visto,
ser el cómplice de la sombra,
por esta ciudad
tan alejada del bosque
y de ti.
Pero, en un día como hoy,
también suena el teléfono
que hoy, conmigo, ha sido un dios benévolo
y me ha traído tu voz,
que calma y limpia,
porta la luz.
Y en el bosque de tu voz,
sin prisas,
necesito ser, de nuevo,
la pausa
o el animal que humedece entre tus piernas
tus sentidos.
Deseo verte fumar y fumarte,
desde tu vientre,
comerte por dentro.
Así, tus palabras, serían el sol,
y yo podría escribir
una noche, en el bosque, contigo
para olvidar que allí abajo
para siempre nos espera el suelo.
