Crepúsculo a la inversa.
Alejado y ajeno
al deslavazado ritmo
que imprime la vida en la ciudad,
el regreso al cauce,
al regato del río,
apacigua los nuevos surcos
y en la mañana inédita
un sol brumoso
enciende a tientas
las incrédulas cumbres.
Durante el corto sopor de la siesta
me susurró un trasgo sin alas
que, al cambiar de lugar,
se alarga el instante
hasta lo invisible.
Yo aquí, extiendo los segundos
como quien, pasados los siglos,
desempolva una alfombra
de sus primeros pasos.
Es el milagro de los bosques,
fiel refugio sin fronteras,
el postrer encuentro de un amanecer
a la inversa.
Respirar y contar todos los sonidos
que pueblan
el silencio de la montaña.
Este es un poema de ese silencio que podemos escuchar en la montaña, la paz, el sosiego y todo lo que el entorno nos regala lejos de la ciudad. Esta entrada del blog Mare Brava también habla de ese silencio. Cuentan que, en Jaca, la nieve ha dado la bienvenida a la primavera. Lo podemos ver aquí
Para terminar, od dejo con un tema titulado Darling pretty de Mark Knopfler
