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miércoles, 14 de enero de 2015

Tener y no tener: Hemingway, Hawks, Bogart, Bacall... Los viejos y el mar

Todo podría comenzar un día de pesca en alta mar. El agua rodea nuestra embarcación. Mucha agua. De hecho, el agua salada va a estar siempre presente en esta dulce historia histórica para el Cine, más que para la Literatura. Tenemos a dos escritores. Uno escribe novelas y el otro cine. Y hay una apuesta. Nada tiene que ver con los peces que piensan cobrar.  El escritor de cine le dice al escritor de novelas: "Podría hacer mi mejor película a partir de tu peor relato". Con el tiempo, el escritor de películas, que fue el que menos pescó aquel día, ganó la apuesta. Así que, al menos, aquel día en alta mar, pescó una gran idea. Por supuesto, era Howard Hawks y así nació la idea de rodar Tener y no tener, adaptando el relato homónimo de Ernest Hemingway.
Humphrey Bogart, Lauren Bacall, Dan Seymour
Los dueños de la Warner deseaban repetir el éxito que obtuvo la película de Casablanca de Michael Curtiz dos años antes, tanto en trama, en ambientación, como en reparto, sobretodo, en lo que se refería al protagonista principal, el antihéroe Humphrey Bogart y la musa, Ingrid Bergman. Sin embargo, aquel 1944 la Bergman protagonizaría Gaslight (George Cuckor) con cuya interpretación ganaría el Óscar a la mejor actriz. Así pues, el productor Jack Warner sugirió que la protagonista femenina en Tener y no tener fuera un rostro nuevo y antagónico a Ingrid Bergman. Y así llegó la debutante Lauren Bacall que, con tan solo 19 años, conquistaría, no solo a su compañero de reparto, Humphrey Bogart, también a todo el público de Hollywood que la descubría por primera vez. El director Howard Hawks ya había quedado prendado de aquella chica que aparecía, con tan solo 17 años, en la portada de la revista de moda Harper's Bazaar pero, al hacerle una prueba de audición aquel mismo 1941, comprobó que su voz era demasiado nasal y no le convenció. Lauren Bacall aprendería dicción por los escenarios de Broadway y en 1944 llegaría su oportunidad para la gran pantalla.

Para crear la película que demandaban en Warner, Howard Hawks pensó en el que consideraba un gris relato de su colega Hemingway, Tener y no tener (To have and have not) El relato transcurría durante la época de la Gran Depresión y su protagonista ayudaba a un grupo de contrabandistas de armas que trabajan por una causa justa. Hawks traslada la pequeña historia a la Segunda Guerra Mundial y el lugar exótico donde se desarrollará la trama es la isla de la Martinica. Por supuesto, el marino protagonista ya no ayudará a unos contrabandistas si no que lo hará a la resistencia francesa frente a la amenaza nazi. Para esta adaptación del relato, Hawks tuvo como guionistas a William Falukner y Jules Furthnanm. Y el resultado ya es legendario. Contiene todos los elementos comunes que ya existieron en la exitosa Casablanca: lugar exótico (Casablanca/Martinica), un bar (Rick's Cafe/Hotel Marquise), tipos oscuros (Ugarte/Eddie), el pianista (Sam/Cricket), los heroes fugados (Lazslo/Paul de Bursac), los villanos (Strasser/Renard), la heróica resistencia antifascista, los tiroteos y las persecuciones. Quizá Casablanca sea más brillante que Tener y no tener pero la película de Hawks tiene ese mágico primer encuentro en pantalla de Bogart y Bacall y es tan potente, tan fresco, tan impactante para aquel 1944 que el resto de la película parece quedar en segundo plano. De hecho, la trama política de Tener y no tener queda supeditada a la relación entre estos dos actores, la historia de seducción que, definitivamente, se alza como la trama más destacable de la cinta. Finalmente, Tener y no tener es la película más divertida que existe entre Bacall y Bogart, donde la complicidad es tan palpable como la diversión que estos dos actores estaban experimentando, tanto en el plano profesional como en el personal. Y todo este "buen rollo" se transmite al espectador, con una relación sexual verdaderamente moderna para la época y con un ambiente que propicia esta relación. A esta ambientación también contribuyen personajes secundarios como el borrachín Eddie (Walter Brennan) o el pianista Cricket (siempre brillante Hoagy Carmichael) Y todo convierte a Tener y no tener en un clásico imprescindible.
Lauren Bacall, Humphrey Bogart, Walter Brennan y Hoagy Carmichael
Y para terminar, volvemos al principio, porque todo empieza y acaba en el mar, el mar abierto. Ernest Hemingway compró una casa en Key West y adquirió un barco. Acto seguido, escribió el relato Tener y no tener. Años más tarde, Howard Hawks retaría al escritor a que sería capaz de crear una gran película de su peor relato y lo hacía en alta mar, mientras se disponían a pescar. Y por último Humphrey Bogart, que podría ser quien encarnara la historia de El viejo y el mar. Durante la Primera Guerra Mundial Bogart se alistó en la Marina, destinado en el barco Leviathan. El barco fue atacado y un pedazo astillado rasgó la boca de Bogart, afectando para siempre su manera de hablar y dejando una cicatriz imborrable, sobre sus labios. Quizá sea por esta traumática experiencia que Humphrey Bogart se sintió siempre unido al mar. Su idea de felicidad completa, probablemente, sería navegar sin rumbo fijo durante un fin de semana, junto a su mujer Betty (así llamaba a Lauren Bacall). De hecho, llegó a comprar un yate (a Ray Milland) al que puso de nombre Santana, donde Bogart y Bacall pasaron su luna de miel. Por esta razón, cada vez que vemos a Humphrey Bogart en el papel de un marinero, estamos viendo al Humphrey Bogart real. Y por eso se desenvuelve como un pez en el agua protagonizando los personajes de películas como Tener y no tener, Cayo Largo o El motín del Caine.
Betty y su lobo de mar
Para terminar, quisiera dedicar un pequeño espacio a ese gran músico y entrañable actor que fue Hoagy Carmichael. Como músico, sobrarían las presentaciones. Fue el autor de melodías imborrables como Stardust, Georgia on my mind, Up the lazy river, In the cool, cool, cool of the evening, Skylark, New Orleans, Am I blue, Heart and soul, Rockin' chair, Lazybones, Daybreak, In the still of the night, The lamplighter's serenade, Two sleepy people, o The nearness of you. Fue un virtuoso del piano y aficionado a la corneta y su salto a la gran pantalla fue relativamente temprano, en 1937, en una película titulada Topper donde interpretaba, como no, a un pianista. Fue siete años más tarde, en 1944, cuando llegaría la portunidad de interpretar un papel mayor. Aunque de nuevo se situaba detrás de un piano, en Tener y no tener, Hoagy Carmichael ya despliega su encanto como actor en el papel de Cricket. Siempre intentando animar con su paino la sala de fiestas del Marquise, incluso cuando hay un cadáver, momento en el que Cricket pone una cara de resignación y comienza a tocar una suava balada solemne que parece inventada para acompañar al muerto en su último viaje. Y qué decir de su complicidad también con Lauren Bacall, acompañándola al piano, a pesar de la voz que gastaba la buena de Betty. Realmente el de Cricket fue un rol tan entrañable que sería repetido en más ocasiones por Hoagy Carmichael, por ejemplo, en Los mejores años de nuestras vidas (como tío Butch, en 1946) o en El trompetista (como Smoke, ya en 1950, donde también desempeña brillantemente el papel de narrador). Hoagy Carmichael actuaría en un total de trece películas (además de las citadas, Johnny Angel de 1945; Canyon Passage, 1946; Night song, 1947; Johnny Holiday, donde se interpreta a sí mismo, 1949; The Las Vegas Story, 1952, donde interpreta a un personaje con un nombre muy singular, Happy; Bells on their toes, 1952; Timberjack, 1955; The Wheeler Dealers, 1963 y The man who bought paradise, 1965, para televisión)
Descanso en el rodaje: Hoagy Carmichael anima el cotarro. Como Bacall y Bogart se pusieran a cantar juntos...la zona podría haber sido precintada.

 Como músico, con decir que fue el compositor de Stardust, ya bastaría. Es uno de los temas de jazz más versionados de la Historia. Pero, curiosamente, recibió el premio de la Academia por una canción menor, como fue In the cool, cool, cool of the evening, con letra de Johnny Mercer, que interpretó brillantemente en pantalla Bing Crosby junto a Jane Wyman. Hoagy Carmichael fue un gran músico, excepcional, aunque su reconocimiento no fue tal si lo valoramos en premios recibidos. Y como actor, es difícil tener un puñado de personajes tan recordados como los suyos, tan entrañables, participando en tan pocas películas y con papeles tan secundarios. Pero Hoagy lo consigue por su cercanía y por su realismo. En mi opinión, nunca actuó. Hoagy Carmichael era así y se interpretaba siempre a sí mismo, ya fuera el tío Buch, el entrañable Smoke o este sobresaliente Cricket de Tener y no tener. Finalizaremos, ahora sí, con una de las canciones que interpreta en la película, la titulada Hong Kong blues, compuesta por él mismo.

Ayer, en la Biblioteca Municipal de Jaca proyectaron Tener y no tener. De acuerdo que lo que veíamos era una copia en DVD, que la sala de cine es una sala de biblioteca reconvertida. Pero qué quieren que les diga, uno agradece ir con su señora a ver joyas del cine como esta, algo que en los cines de España (los que quedan) no es muy común y además tenemos que señalar que la entrada era gratuita. Con lo cual, agradezco la iniciativa de la Biblioteca Municipal de Jaca y alabo sus selecciones cinematográficas. La próxima, no me la pierdo.

lunes, 9 de julio de 2012

Sesión de cine: Key Largo (John Huston. 1948) La tormenta, un personaje principal.


"Enviaron un tren de socorro desde Miami. El barómetro seguía bajando cuando el tren llegó a Homestead. El maquinista iba empujando los vagones vacíos hacia la zona de peligro. El huracán arrancó todos los vagones de la vía. El viento soplaba a más de 300 kilómetros por hora. Una ola de 4 metros barrió los cayos. Barrió varios pueblos. Kilómetros y kilómetros de calzada arrancados. Todo desapareció. No quedó nada. Después se descubrieron más de 800 cadáveres. Y durante meses, aparecieron más en los manglares"

(Lionel Barrymore en Key Largo)

Un veterano de la Guerra Civil española regresa desencantado a los cayos de Florida para visitar a la familia de un compañero caído en combate. Ahí descubre que un grupo de jugadores se ha apropiado del hotel que regenta la familia. Todos los que hayan visto Key Largo relacionarán con ella esta situación. Y efectivamente, esta historia del veterano de la Guerra Civil es la obra teatral de Maxwell Anderson (1939) titulada Key Largo, protagonizada en los escenarios por Paul Muni y comprada posteriormente por los estudios Warner para que la dirigiera John Huston, con guión de Richard Brooks y protagonizada por Humphrey Bogart. Huston y Bogart se encontraban rodando El tesoro de Sierra Madre y a ninguno de los dos les convencía la historia de Maxwell Anderson. Sin embargo, Richard Brooks sugirió cambiar sensiblemente la historia y sustituir a los malvados jugadores por unos mafiosos al estilo de Hampa dorada, con Edward G. Robinson como el capo de la banda. Aunque los preestrenos de El tesoro de Sierra Madre eran un éxito, la preproducción de Cayo Largo se vio marcada por el Comité de Actividades Norteamericanas. John Huston había formado el colectivo Hollywood se defiende (junto a William Wyler) que más tarde se convirtió en el Comité pro Primera Enmienda del que formaba parte el matrimonio Bogart, Edward G. Robinson, Gene Kelly, Judy Garland o Danny Kaye. Redactaron una declaración en la que manifestaban su repulsa e indignación por el intento del comité de manchar la reputación de la industria y fue firmada por 500 cineastas. Pero el comité prosiguió con su persecución y sus interrogatorios. El estudio Warner presionó a Bogart y este, junto a Lauren Bacall, acabó declarando ante la prensa un texto que el estudio le había escrito: Yo no soy comunista y detesto esa filosofía. Soy americano y cabe que, como muchos de ustedes, sea a veces un americano estúpido e impetuoso. A mí esa palabra nunca se me hubiera ocurrido (aclaró, tras tartamudear en el adjetivo "impetuoso") Así Bogart cedió a la presión del estudio y recibió críticas por todos lados. Este hecho fue algo que Humphrey Bogart nunca superaría. 
Lauren Bacall y Humphrey Bogart, fotograma de Key Largo
John Huston viajó con su mujer a Cayo Hueso y decidió poner en marcha la película, trabajando con Richard Brooks, alojándose en el Hotel Largo. Para encarnar al villano principal, reconvertido en el gángster Johnny Rocco, Huston pensó en Charles Boyer y afortunadamente Jack Warner lo vetó exclamando: Veneno para la taquilla. ¡Jamás!. El personaje de Johnny Rocco está basado en Lucky Luciano y Edward G. Robinson es el actor perfecto para este papel. La primera aparición de Rocco, en el primer guión, sucedía bajando lentamente las escaleras principales del hall pero Huston, al ir a buscar un día a Brooks, se encontró que el guionista estaba metido en la bañera con un ventilador encendido. El director saltó de júbilo y exclamó: ¡Este es Rocco, con un puro! Como un crustáceo sin su concha... Y efectivamente, la primera vez que vemos a Edward G. Robinson en pantalla aparece en la bañera, con el ventilador encendido y un enorme puro que cuelga de su enorme boca de pez.

Esta primera aparición del gran Johnny Rocco es espectacular. Para Robinson y Bogart era la quinta película que rodaban juntos. Continuamente estaban bromeando y era una delicia verlos ensayar. Por aquella época Bogart estaba en la cima y Robinson empezaba a decaer. Edward G. recuerda en sus memorias: En ese plató recibí trato de estrella porque Bogie insistió en ello. Y era un plató lleno de estrellas. Completaban el reparto Lionel Barrymore, Claire Trevor, Lauren Bacall, Thomas Gómez y John Rodney. 
Edward. G. Robinson, Humphrey Bogart, Lionel Barrymore y Lauren Bacall
Finalmente, el veterano de la Guerra Civil se convirtió en veterano de la Segunda Guerra Mundial, amante de la navegación y los jugadores que se habían hecho con el control del hotel se convirtieron en una banda de gángsters que vuelven de su exilio en Cuba. Así como Johnny Rocco (Edward G. Robinson) sería Lucky Luciano, Claire Trevor es la amante de Johnny Rocco (Gaye Dwan) y recuerda a Gay Orlova, novia de Luciano. El personaje de la viuda Nora fue retocado para Lauren Bacall y el final de la película en el yate Santana (bautizado como el barco que tenía en la vida real Humphrey Bogart) está tomado de la novela Tener y no tener de Ernest Hemingway, que no se había utilizado en su adaptación cinematográfica. Así nace la versión de Cayo Largo para el cine. 
La indignación de Huston por toda la situación política con el Comité de Actividades Antiamericanas se refleja en diversas referencias en el guión a Roosevelt. Los gángsters serían las fuerzas de extrema derecha, capitaneadas por Rocco y el luchador, el rebelde, sería Frank McCloud (Humphrey Bogart), el hombre de principios, ese personaje que se repite una y otra vez: aunque tu mente ordene una cosa, tu vida seguirá diciendo lo contrario. Ese luchador que no puede abandonar la lucha. En definitiva la película contiene un reparto de actores sin igual. Empezando por Lionel Barrymore (en el papel de James Temple), condenado a vivir y actuar en una silla de ruedas sus últimos quince años debido a una grave lesión en una pierna, agravada por una artritis crónica, completa una actuación memorable y uno de los diálogos más emocionantes como es el que abre este post. Claire Trevor ganó merecidamente el Oscar a la mejor actriz secundaria por interpretar a la acabada cantante alcohólica y amante de Rocco, Gaye Dawn. Trevor tiene una secuencia memorable que precede a la primera caída del gran Rocco. Gaye pide un trago a Rocco y este se lo niega. Le dice que si quiere un trago deberá cantar alguno de sus viejos éxitos. Gaye intenta cantar Moanin' Low y al terminar desastrosamente su interpretación, Rocco sigue negándole el trago. Esta escena se rodó sin ensayar, lo que motivó el nerviosismo de Claire Trevor y probablemente, propició su gran actuación.
Bogart, Trevor, Bacall
Y llega la tormenta, primer personaje que derrota al gran Johnny Rocco. Hasta ese momento, Rocco se ha estado comportando como el gran césar que domina la situación, el gran capo que volverá desde la sombra a manejar de nuevo los hilos de la política en el país. Rocco es dominante y se ríe de todos los huéspedes del hotel, sobretodo de los Temple y de McCloud. Rocco es despiadado, un asesino que mata a sangre fría y así nos lo muestra el director. Como muestra, esa secuencia en que Rocco pide ser afeitado:





Pero la tormenta ha estado presente desde que McCloud y Nora cerraron puertas y ventanas para prevenir desperfectos por el aviso de un huracán. El ambiente claustrofóbico que crea Huston, dentro del hotel es tan agobiante que el espectador puede palpar la humedad y el calor propios de una tormenta tropical. Después de la descripción que el viejo señor Temple desgrana sobre las consecuencias de un huracán en el año 35, el gran Johnny Rocco disminuye, comienza a estar nervioso y el hotel va cayendo sobre él. El viento azota las ventanas en el exterior, el huracán azota el mar, que se lanza contra el hotel. Los vasos caen de las estanterías, la luz eléctrica deja de funcionar y se cortan los teléfonos. Eh, viejo ¿se pondrá peor esto? -dice Rocco- Bueno... la peor tormenta que tuvimos fue la del 35. El viento levantó una ola inmensa que se estrelló en Cayo Matecumbe. Barrió a 800 personas -responde el señor Temple- ¿Está eso lejos de aquí? -vuelve Rocco, tentando una esperanza- A unas pocas millas -sentencia Temple, lapidario- Edward G. Robinson ya no es el de Hampa dorada sino el hombre perturbado y culpable de Perversidad.
Rocco, preocupado por la tormenta, parece empequeñecido por el temor que le invade.

 La escena angustiosa termina con una palmera arrastrada por el viento que rompe una ventana y se introduce en la estancia principal del hotel. Rocco, volverá a la normalidad cuando recibe la visita de su amigo el gángster Ziggy, con el que tiene pendiente un trato. Hay que destacar que Cayo Largo está rodada en Hollywood con la excepción de unos exteriores filamdos en Florida. Así que esta escena, en la que constantemente percibimos una tormenta tropical que nos acosa y acosa a los personajes que sobreviven encerrados en un hotel, está filmada en Hollywood. Creo que la tormenta y el huracán (acentuados por la música de Max Steiner) forman aquí una pareja de personajes principales en la película y son los primeros en derrotar al gran Johnny Rocco, los primeros en convertirlo en un hombre insignificante, aunque sostenga un arma en su mano. Por último, la memorable escena de Claire Trevor cantando Moanin' Low



Ya hablé de Cayo largo menos extensamente en mi anterior blog El sueño eterno. El pasado 29 de junio La suave piel de la anaconda (Talentura 2012)  de Raúl Ariza fue presentada en Zaragoza, en El pequeño teatro de los libros, por Alfredo Moreno. Este post va dedicado al autor de la novela, al presentador del acto y a la conversación del Café Van Gogh.