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jueves, 20 de abril de 2017

Hoy, los ángeles caerán sobre Zaragoza


Organizado por la librería Mono de tres cabezas (Av. Valencia, 24) y Ateneo Jaqués, esta tarde a las 19 horas, tendré el placer de presentar en Zaragoza, la fantástica novela "El séptimo ángel: crónicas arcangélicas" con su autor, Israel Gutiérrez Collado y la colaboración, a distancia, de Raúl Herrero. Si algún blogger me lee desde Zaragoza, haga el favor de acercarse aunque nada más sea para honrar la memoria de los ángeles, caídos o celestiales. Para más info: http://www.ateneojaques.com/2017/04/presentacion-de-el-septimo-angel.html

miércoles, 22 de marzo de 2017

El ingenioso hidalgo, Miguel de Cervantes (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016)

La portada de "El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes" (Han Ryner. Libros del Innombrable 2016) es obra de Antonio Bayona, como las ilustraciones interiores.

Durante el pasado año 2016 con motivo del centenario de la ocultación de Miguel de Cervantes, la editorial Libros del Innombrable, publicó tres títulos referentes al universal escritor. Uno de ellos, "Pingüinas/Un esclavo llamado Cervantes" de Fernando Arrabal, ya fue comentado en este blog aquí. La otra obra del dramaturgo melillense, dedicada a Cervantes y publicada por la misma editorial fue "El extravagante triunfo de Miguel de Cerbantes y William Shakespere". Los tres títulos serán presentados este viernes 24 de marzo en Madrid, en el Espacio Leer (C/ Argumosa, 37), a las 19 horas. Tendré el honor de participar en el acto junto al editor Raúl Herrero. Hoy desmenuzaremos la obra de Han Ryner, El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes

El ingenioso hidalgo Miguel de Cervantes fue publicado en 1926 y firmado por Han Ryner, seudónimo del filósofo anarco-individualista francés Jacques Élie Henri Ambroise Ner., nacido en el Departamento de Orán, Argelia en 1861, en el seno de una familia de clase media. Ner, en su juventud, estudia teología y filosofía vinculándose posteriormente a la francmasonería, a la muerte de su madre. Publica diez novelas entre 1894 y 1895 Al año siguiente, tras asumir la redacción de la revista Demain adopta el seudónimo de Han Ryner y colabora con decenas de revistas. En 1900 publica Le crime d'obeir y en 1903 con Petit manuel individualiste sienta las bases de su propuesta anarcoindividualista muy influida por la obra de Epícteto y el estoicismo griego clásico. En 1912 obtiene el premio literario de la publicación por su obra narrativa y crece de manera exponencial su implicación política y social. Hace campaña por la liberación de Eugène Dieudonné, durante la Guerra, por Émile Armand, por los motines del Mar Negro, por los italianos Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti y por el ucraniano Nestor Makhno. En 1936 se adhiere el Comité Mundial contra la Guerra y el Fascismo y se convierte en un referente para los anarcoindividualistas españoles durante la dictadura de Primo de Rivera. Desde el antibelicismo y el antimilitarismo pacifista se opuso tenazmente al desarrollo de la I Guerra Mundial. Murió en París, en 1938
Han Ryner
Todo este poso anarco individualista y su condición de anticlerical virulento es más que notable en la novela cuyo titulo ya nos revela que estamos ante una imagen de Cervantes muy cercana a su Quijote. Advierte Ryner en la introducción: "Este libro cuenta la tragedia moral de un genio que, lejos de gozar las satisfacciones que podía y debía producirle su obra de espíritu eterno, vivió entre sus semejantes incomprendido y mísero" Y ágilmente comienza esta novela que narra las dramáticas peripecias del Miguel de Cervantes más quijotesco, en sus últimos dos años y medio de vida cuando, obsesionado por dar continuidad a la que considera su obra maestra "Los trabajos de Persiles y Sigismunda", busca refugio en Esquivias a través del viaje, casi constante, por desiertos castellanos, desoyendo y huyendo de los consejos de amigos y familiares, que solicitan la ansiada segunda parte del famoso Quijote. Ya sea a pie, ya en vieja mula de alquiler, Cervantes parece condenado a la lucha constante; condena que a su vez también parece redimirle de una muerte que, desprovisto del fuego del ingenio, hubiera llegado mucho antes.

La estructura del libro, también quijotesca, se divide en tres partes y presentan a un Cervantes dialogando y exponiendo sus atrevidas reflexiones ante diferentes interlocutores, algunos reales, como un joven Calderón de la Barca y otros, frutos de la ficción, encontrando personajes que le inspiraron para sus novelas. Un dramatizado relato de su cautiverio en Argel, su difícil relación con los estamentos de poder, la búsqueda de la digna posteridad, el proceso creativo del escritor, la fortuna, la fama son los temas que van desfilando por un relato donde se trasluce la filosofía de Ryner en episodios tan dignos del ingenioso hidalgo de la Mancha como el suceso del apócrifo Cervantes de Avellaneda que el autor explica aprovechando la ocasión para criticar al clero, sobretodo, en la figura de dos sombríos monjes aragoneses, y en especial, el Padre Aliaga (inquisidor y confesor real) con quien el escritor mantiene una antigua pendencia. La crítica es una constante durante la obra en frases como "Todos los españoles tienen hambre", "Desde Homero, los verdaderos grandes hombres conocen el desprecio por su época" o la pregunta "¿Valdrán más los pueblos que los reyes?" Además, Ryner ofrece la imagen de un Cervantes mermado por la pobreza, demacrado, un caballero sin capa "Cervantes no era más que una ruina" nos dice en algún pasaje que se sitúa en contra del poder establecido y así lo expresa, cuando tiene ocasión, de manera encubierta, por el don de la palabra. Es a través del escritor, como personaje, cómo Ryner nos habla del desahucio, de unos tiempos aciagos que premiaban la necedad por encima del intelecto y de la cultura, cita a la justicia refugiada entre los ladrones, insinúa la posible homosexualidad del genio y nombra el mito de su manquedad.

Raúl Herrero rescata ahora esta novela perdida desde los años treinta del pasado siglo, siguiendo, aunque con alguna corrección, la traducción original de Juan Elizalde en un volumen muy cuidado y maravillosamente ilustrado por Antonio Bayona.

¡Nos vemos en Madrid!

viernes, 29 de julio de 2016

Sombras y siluetas, de Miquel Zueras

Portada del libro, diseñada por el propio Miquel Zueras


Recinemtemente, invitado por el Ateneo Jaqués, el escritor barcelonés Miquel Zueras visitó Jaca para presentarnos su libro, "Sombras y siluetas (Relatos extraños)"   una colección de 73 relatos salpicados de sus inconfundibles ilustraciones.
Una de las ilustraciones del libro

 El autor catalán de raíces zufarienses congregó a una veintena de personas en la librería Oroel, en otra colaboración más (y ya son unas cuántas) del establecimiento emplazado en la plaza Biscós con las actividades del ateneo. Fue una tarde de sombras porque, en animado coloquio con el público asistente, Miquel Zueras recordó los viejos tiempos de dibujantes como Vázquez, El Roto (Andrés Rábago) o revistas como “El víbora” y la mejor época de la editorial Bruguera, reconociendo en todo ello y en los autores norteamericanos sus mayores influencias como dibujante e ilustrador. Y también fue una tarde de siluetas, porque cada libro dedicado por el autor a los asistentes, fue un dibujo original que el lector podrá disfrutar ya para siempre, como un tesoro para su biblioteca.
Una de las secciones de "Sombras y siluetas"

Miquel Zueras forma parte de esa pequeña porción que resiste en la bohemia barcelonesa artística de los setenta, ochenta e incluso, principios de los noventa. Procede de la mejor Barcelona cosmopolita, hoy añorada y devorada por el habitual sometimiento al turismo. Sus relatos están impregnados de esa ciudad, con influencias que van desde la más profunda y reconocible cinefilia, hasta góticos ambientes propios de autores como Lovecraft, pasando por el sexo, los relatos eróticos, el vampirismo, los bares de la ciudad o el lóbrego escenario de un cementerio dispuesto para una nueva historia de terror. En el estilo narrativo se da cita la cinematografía, siendo uno de los recursos preferidos por el autor el humor negro y derivando, en más de una ocasión, al siempre necesario surrealismo. Por otro lado, la estética y el estilo de sus ilustraciones es claro, definido y tan personal que siempre podremos identificar a Zueras tras los trazos de sus dibujos. Identificable desde la misma portada del libro, un guiño-homenaje a Saul Bass y especialmente a la cabecera que diseñó para la película “Anatomía de un asesinato” (Otto Preminger. 1959) Otra de las facetas más destacables del autor es la de actor de doblaje, habiendo trabajado en anuncios televisivos, cortometrajes y películas. Durante la presentación, el público asistente pudo comprobar los distintos registros de Miquel Zueras, cuando ofreció la lectura de algunos relatos del libro como “El huevo” o “El interior de la caracola” Ya lo anuncia el subtítulo del libro: relatos extraños. Bien merece la pena sumergirse en su lectura y saborearlos, poco a poco, junto a sus ilustraciones.
Miquel Zueras durante la presentación
Personalmente, fue un honor y un placer poder recibir y presentar en Jaca a Miquel Zueras, al que me une una férrea amistad fraguada en los primeros tiempos de la “blogosfera”, aquel universo paralelo donde algunos peces escribientes nadábamos con total libertad “pariendo” nuestros hijos, más o menos literarios, al libre albedrío y sometiéndolos al inapelable juicio de la red de redes. Más tarde, allá por 2011, nos conocimos personalmente al colaborar los dos (él portada, yo poema) en un libro solidario titulado “Uni-versos para Somalia” y posteriormente, coincidiendo en otra publicación solidaria, esta vez titulada “Escribiendo esperanza”, que también significaba la primera edición y publicación del Ateneo Jaqués. Siempre que he viajado a Barcelona, Miquel ha ejercido de perfecto anfitrión y de guía excepcional por la ciudad, eso sí, especializado en los establecimientos hosteleros, con una sincera tendencia al Boada’s, la clásica coctelería de la calle Tallers con Ramblas. De este histórico establecimiento, en su sesenta aniversario, Miquel dibujó una viñeta para cada cóctel de la carta, publicándose un delicioso librito con estas ilustraciones en edición limitada para los clientes del local. 
 
Con Miquel Zueras en una de sus anteriores visitas a Jaca, en el legendario, mítico e imprescindible Bar Miguel, donde todavía podemos encontrar y pedir Calisay.
La colaboración de Miquel Zueras con el Ateneo Jaqués ha sido constante. Además de su participación en el citado libro “Escribiendo esperanza”, también ha colaborado en recitales de relatos breves, en exposiciones (como la dedicada a Frank Sinatra) y últimamente, en la suculenta revista “El eco de los libres”, ya a la venta (podemos adquirir ejemplares escribiendo un correo a ateneojaques@gmail.com) donde también podemos disfrutar de uno de sus relatos ilustrados. Desde Jaca, deseamos que esta colaboración nunca termine. Gracias por todo, Miquel. 
Miquel Zueras, en la presentación de "Sombras y siluetas" lee uno de sus relatos.

miércoles, 27 de abril de 2016

La bondad y la ira: Las últimas horas de vida de Ramón Acín


No suele ser el cómic mi ámbito de lectura más habitual. De hecho, dejó de serlo cuando alcancé la mayoría de edad y guardé en un cajón los tebeos de Superman, Batman, Spiderman y mis preferidos, aquellos Mortadelo y Filemon, 13 Rue del Percebe o incluso Zipi y Zape, que inspiraban mis mañanas de infancia y sol dominical. Pero creo que considerar el cómic un género dedicado a un público infantil o a unos lectores que no rebasan la adolescencia resulta un craso error. Hoy me ocupa la reseña de un cómic histórico, por el tema; confeccionado con un gusto exquisito y una elegancia serena, probablemente, otorgada por el uso exclusivo del blanco y negro. “La bondad y la ira” es una obra de Daniel Viñuales y Juan Pérez, publicada por la editorial aragonesa GP Ediciones, cuyo argumento se basa en las últimas horas de vida del pedagogo, humanista escultor y pintor anarquista oscense Ramón Acín Aquilué. El cómic fue presentado en Jaca, con el Ateneo Jaqués, el pasado 16 de abril dentro de los actos conmemorativos de la proclamación de la II República Española. 

Juan Pérez y Daniel Viñuales, autores de "La bondad y la ira" durante la presentación en Jaca
Sin duda, es Jaca, una de las plazas más adecuadas para presentar este cómic. Mientras Ramón Acín, oculto tras el hueco de un armario, prisionero en su propio hogar, espera la que ya advierte como una muerte segura, tiene tiempo de repasar, a través de unos dibujos que confecciona a la somera luz de una vela, su vida entera, dedicada a propagar su revolucionaria ideología a través de la palabra, la paz y la libertad. En sus recuerdos caben obras, arte, números, revolución, anarquismo, paz, ciudades y nombres propios. En sus recuerdos cabe Federico García Lorca, a quien conoció becado en Granada, o Ramón Gómez de la Serna con quien trabó amistad a través de su primo, el pintor Ismael González de la Serna. En sus recuerdos, Huesca, Zaragoza, Madrid, Barcelona, París…y un boleto de lotería premiado que destinará a producir la película “Tierra sin pan” (“Las Hurdes”) de su amigo Luis Buñuel. Y en el centro de sus memorias, su amigo Fermín Galán, Ayerbe, Anzáñigo, la Sublevación de Jaca del 12 de diciembre de 1930 y la libertad sentenciada a muerte. La parte central de “La bondad y la ira” es el golpe de estado que llevaron a cabo los capitanes Fermín Galán y García Hernández, proclamando en Jaca, por primera vez en España, la Segunda República Española. Ramón Acín fue el hombre de confianza que aguardaba a Galán en Huesca y el que a la postre, avisaría a los capitanes de la traición que llegaba desde Zaragoza, sembrando la muerte por los caminos. Galán y García fueron fusilados y Ramón Acín partió al exilio. Con la llegada de la Segunda República, aquellos capitanes ejecutados fueron los héroes mártires y Ramón Acín volvió triunfante a Huesca. 

Ramón Acín
A partir de entonces, intensificó su labor sindicalista, interviniendo como representante del Alto Aragón en los congresos de la CNT en Madrid y publicando artículos periodísticos sobre el ideario anarquista. A partir de 1932 es encarcelado hasta cuatro veces, por “insultos y amenazas a la autoridad” o bajo la falsa acusación de preparar una nueva sublevación en Jaca. Paradójicamente, la libertad que suponía la proclamación de la Segunda República se convierte para Ramón Acín en ley mordaza y cautiverio. El 19 de julio de 1935 tiene lugar el golpe de estado franquista y Huesca cae en manos de las tropas rebeldes. Numerosos republicanos parten al exilio y otros permaneces ocultos en sus casas. Es el caso de Ramón Acín, que consigue pasar desapercibido tras un armario de su casa, a pesar de las continuas visitas de las tropas franquistas que despacha como puede su mujer, la naturista, esperantista y pianista Concepción Monrás Casas, con la que había contraído matrimonio en 1923 teniendo dos hijas, Katia y Sol. 

Ramón Acín entre sus hijas Sol y Katia. En pie, su mujer Concepción Monrás y al lado, sentada, una mujer no identificada
Conchita Monrás y sus hijas Katia y Sol.

El 6 de agosto, para evitar el maltrato de su esposa a manos de las tropas falangistas, Ramón Acín se entrega, siendo fusilado aquella misma noche. Pero con ello no logró librar de sufrimiento a su familia pues su esposa, Concepción Monrás, sería ejecutada el 23 de agosto. Pasado el tiempo hallaron el cadáver del artista oscense que pudo ser reconocido por llevar en el bolsillo de su pijama pinturas y pinceles, la artillería de un dibujante. “Muerto por refriega en la Guerra Civil” aparece en la partida de defunción 

La producción artística de Ramón Acín fue incontestable y tras su muerte, reconocida de manera universal. A la temprana edad de veinte años ya participa en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 que conmemora el Centenario de los Sitios de Zaragoza y su actividad expositiva se mantiene de manera regular, intensificándose en sus últimos años de vida. La Diputación de Huesca becará sus estudios en 1914 y el artista aragonés tiene la oportunidad de conocer Madrid, Toledo y Granada donde entra en contacto con artistas de su tiempo como el citado pintor Ismael Gonzáles de la Serna o el escritor Federico García Lorca. Al regresar a Huesca, ocupa la plaza de profesor interino en la Escuela Normal de Maestras y Maestros de Huesca. Pero es su visita a París, en 1926, la que marca un antes y un después en su producción artística, entrando en contacto con las últimas tendencias vanguardistas, asimilándolas y comenzando así sus trabajos con la chapa retorcida. Fruto de esta nueva corriente y de una nueva y frenética actividad escultórica, en 1929 se instala la Fuente de las Pajaritas que aun hoy se puede contemplar en el parque Miguel Servet de Huesca. -Pajaritas que aparecen decorando las viñetas de “La bondad y la ira” como un leit motiv que directamente nos remite al talante pacifista del artista-. Ese mismo año también se produce su primera gran exposición individual en las Galerías Dalmau de Barcelona. Sus exposiciones recorren ya, sin ningún tipo de dificultad, Huesca, Zaragoza, Madrid pero se ven interrumpidas por el exilio, en 1930 A su regreso, proclamada la Segunda República, expondrá en el Ateneo de Madrid y en el Círculo Oscense. Pero su vida artística, como su vida social, se ve siempre condicionada por la política. Ramón Acín, hombre de palabra y de paz, asombrosamente es condenado a permanecer en prisión en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, tan solo por pensar que podía expresar sus ideas libremente. Capítulo aparte merecen sus artículos periodísticos y su trabajo como viñetista que recalca el cómic “La bondad y la ira”. Dibujos en prensa como “Guerra a la guerra” que en 1920 transmite una ideología antimilitarista y pacifista, le llevan directamente a prisión. Así mismo, sorprende su carácter visionario y fantástico con la serie “Corridas de toros de 1970” que presenta en el Teatro Principal de Huesca, en 1923, con un novedoso espectáculo de linterna mágica. Su debut como articulista fue en la revista barcelonesa “La ira”, que contaba con el prometedor subtítulo de “Órgano de expresión del asco y la cólera del pueblo” y a partir de ahí son famosas sus “florecicas” en la revista “Solidaridad obrera”, artículos periodísticos políticos donde dejaba claras sus ideas anarquistas, apostando por la libertad y la paz en contra de cualquier tipo de violencia. Célebre fue el artículo “El noi del sucre” sobre el asesinato de Salvador Seguí donde literalmente decía: “Nadie puede condenar y ejecutar a otro, ni en nombre de la ley ni en nombre de nada…” Así mismo digno de recordar resultará su artículo “Por estética de humanidad”, donde pedía el indulto del poeta condenado a muerte Juan Bautista Acher y condenaba la práctica del garrote vil. Por este artículo, publicado en el Diario de Huesca, sería encarcelado en 1924 
Ramón Acín inaugurando La Fuente de las Pajaritas
Otra ilustración de "Guerra a la guerra"

Dibujo perteneciente a "Guerra a la guerra"
Una época de mordaza y libertad enjaulada la que vivió Ramón Acín que, sin embargo, siempre fue un visionario y un soñador que creía posible la libertad. De hecho, si viera que casi un siglo después de su asesinato, hay titiriteros encarcelados por representar su función y la mordaza de hoy tampoco se diferencia tanto de la que él sufrió, su desesperanza sería mayúscula. Sería adecuado, de alguna manera, contribuir a difundir la memoria de Ramón Acín, tanto artística como vital e ideológicamente. A ello contribuye, sin duda, “La bondad y la ira. 




Fotografía actual de LA fuente de las Pajaritas, en el parque Miguel Servet de Huesca


domingo, 15 de noviembre de 2015

Extraño oeste

Portada de Artur Golart para el volumen de nuevos relatos del oeste Extraño oeste (Libros del innombrable 2015)
La semana pasada se vestía de largo y presentaba en sociedad Extraño oeste, una colección de ocho nuevos relatos del oeste, ejecutados por ocho pistoleros de gatillo fácil y tinta certera, editado por Libros del innombrable. Iniciaba el tour en Zaragoza este pasado viernes para desembarcar en Huesca el sábado por la mañana. La tarde de ese mismo sábado tuve la suerte de presentar el libro en Jaca, en la Librería Cafetería Oroel, en un acto organizado por el Ateneo Jaqués, junto a dos de los autores del libro, Raúl Herrero e Iván Humanes . A partir de hoy, Extraño oeste abandona Aragón y se dispone a rodar y rodar por toda España, como un estepicursor "on the road", visitando Murcia (27 noviembre), Valladolid (3 diciembre), Salamanca (4 diciembre), Burgos (5 diciembre) y comenzando el nuevo año en Madrid (22 enero) y Barcelona (30 enero)


Como no puede ser de otra manera, para hablar del innovador universo de Extraño oeste, resulta necesario comenzar aludiendo al clásico género literario del western. Conocidas de manera más popular como “novelas del oeste”, este género tuvo la misión de crear una épica inexistente hasta entonces en un país "nuevo" como Estados Unidos. Los western son herederos directos de las novelas de caballería que se extendieron por España, Portugal, Francia e Italia durante los siglos XV, XVI y XVII y de la más vulgarmente conocida como novela de aventuras. Si los escritores de novelas del oeste tomaron un referente en nuestra Literatura, este sería (y de nuevo hay que acudir a él) la universal obra de Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que podría ser considerado, entre muchos otros aspectos, el mayor western de la Historia.




La novela del oeste nace en Estados Unidos en el siglo XIX pero se considera el primer gran referente la obra “El virginiano” de Owen Wister (1902). Representan ese periodo de expansión de los Estados Unidos hacia el lejano oeste y sientan las bases de los personajes y tópicos que posteriormente crecerán y se desarrollarán de manera espectacular en el mundo del cine, creando un género propio, imitado, repetido y transformado a lo largo de la historia. En estas primeras novelas ya aparecen el sheriff, los vaqueros, el pionero, el bandido, el forajido, el pistolero, el tahúr, los indios, los buscadores de oro…ya se ha creado un mundo y aunque algunos consideran el western un género literario menor, que solo desea divertir al lector y convertirse en un producto de consumo es precisamente esta popularidad el secreto de su éxito que alcanza su apogeo con las novelas y revistas pulp de los años 30 y 40 del siglo XX Entre los autores iniciadores del género, además de Owen Wister, podemos encontrar a algunos grandes autores costumbristas del Realismo estadounidense como es el caso de Mark Twain o incluso a algún europeo, como es el caso del alemán Karl May
 













En cualquier caso el género literario fragua el posterior género cinematográfico del western que terminará por crear una narración legendaria del proceso de fundación de los Estados Unidos. Es tal la importancia que adquiere este género cinematográfico que el adjetivo western se hace sustantivo y se relaciona inmediatamente con estas películas. De hecho, no podemos entender un género sin el otro, pues caminan de la mano y si en 1902 se publicaba la considerada primera obra literaria western, tan solo un año después se estrena “Asalto y robo de un tren” (Edwin S. Poter) el primer western cinematográfico. El cine contribuye a evolucionar el western superando al género literario. A lo largo de los años, se va transformando, adquiriendo mensajes políticos distintos y alimentándose de sus propios subgéneros, como son el western crepuscular o revisionista, el spaghetti western o el chili western. Se considera la edad de oro a la década de los cuarenta y los cincuenta. donde algunos directores como John Ford o Howard Hawks se convertirán en mitos vivientes, así como el actor John Wayne o posteriormente Clint Eastwood.

John Wayne como Ethan en la mítica The searchers (John Ford 1956)



Pero, como hemos dicho, el western evoluciona y se transforma pero nunca termina. Incluso asimila otros géneros. De esta manera, los espectadores, casi sin darse cuenta, son testigos de la transformación del western en películas de ciencia ficción. Volviendo al libro que nos ocupa, como apunta Juan Vico en el excelente y cinematográfico prólogo (titulado Colt 45 que es otro relato más del libro), “La guerra de las galaxias” es un western del futuro. Los caballos se sustituyen por naves espaciales y el árido desierto por la inmensa galaxia pero, en definitiva, el tema es similar. Sigue siendo un western. En el mismo prólogo de Extraño oeste hay un personaje que asegura: “Todo el cine es un western”. Yo iría aún más allá. Diría que toda vida es un western. Lo que nos ocurre a lo largo de los años, nuestras vivencias, todos los avatares que nos van sacudiendo, podrían ser contadas en un western. Es un género vital y por ello nunca pasará de moda. Y precisamente esto es lo que advertimos con la lectura de Extraño oeste





Con la lectura de Extraño oeste he reído, he vibrado con las aventuras de algún que otro personaje épico y me he sumergido como pez en el agua en algunos escenarios de ciencia ficción propuestos por alguno de los autores, de manera muy original y sin abandonar nunca el género del western. En este libro estamos ante ocho relatos largos (alguno de ellos, incluso se podría considerar novela breve) que respetan siempre las principales características que debe tener un relato del oeste sin perder la oportunidad por ello de crear un mundo nuevo, un nuevo estilo, un nuevo tipo de western. El libro se inaugura con “Padres” donde su autor, Rodrigo Martín Noriega, sumerge al lector en una tormenta de arena donde el tiempo es un decorado cambiante; el espacio temporal de ciencia ficción donde sucede este relato va quebrándose, transformándose y el lector, durante la narración, es testigo de algunas de las atrocidades más feroces y de los sucesos más vergonzosos de la Historia de la Humanidad y de la propia Historia de los Estados Unidos. Como dato curioso, decir que Elvis es un personaje más en este relato, pero un Elvis cambiado, convertido en un personaje maldito. Este primer relato estalla en la cara del lector como una gran bomba en un desierto perdido. 






Israel Gutiérrez Collado con su relato “Ringo Star” (que no tiene nada que ver con los Beatles) nos descubre a un héroe en mitad de la miseria de una gran expedición que viaja en la delirante búsqueda del oro. El niño de la familia Holley apodado “The kid” sueña con ser un gran forajido (como él dice, el mayor hijo de perra de este mundo) y a lo largo de expedición se encontrará con Ringo Star. Salvando las distancias, la relación que se establece entre The kid y Ringo Star, esa veneración que siente el chaval por el forajido, recuerda a la del pequeño Joey (Brandon De Wilde) hacia Shane (Alan Ladd) en Raíces profundas (Shane 1953), un mítico western dirigido por George Stevens donde aparece el legendario  Jack Pallance, otro gran forajido, al que yo imagino en el relato de Gutiérrez Collado encarnando a Ringo Star.

Jack Pallance en Shane


Con Cuffs or Coffins (o te amarran o te matan) Diego Luis Sanromán presenta una historia de cuatreros, vagabundos que viajan sin rumbo por el desierto que, como única ambición, albergan la esperanza de sobrevivir. Sus apellidos no importan, por eso todos se nombran Motherfucker y de alguna manera son esclavos de un pasado que les marca de por vida y del que no pueden desprenderse. Hay que buscar el origen de ese pasado en la Revolución de Tierra Amarilla, un suceso real ocurrido en 1967 donde participó Reies López Tijerina que, tras el suceso, tuvo que escapar a las montañas desencadenando una persecución sin precedentes en la historia de Nuevo Méjico. Los protagonistas de esta historia, también están en una constante escapatoria.
Reies López Tijerina, arrestado



Raúl Herrero, el siguiente "pistolero", propone un relato de ciencia ficción con tintes de surrealismo y algunas dosis de necrofilia. Un padre taxidermista y su hijo se refugian en un pueblo de mineros. Consiguen sobrevivir gracias al trabajo del padre, remendando los cadáveres que le suministra un siniestro personaje denominado “Deditos de plata”, cacique y jefe de las minas de plata donde trabaja la mayoría del pueblo. La ceremonia de Anubis es un relato que profundiza en la vida después de la muerte y que está relacionado estrechamente con la historia de Lovecraft y levemente por el doctor Frankestein.





Vacas es un relato futurista escrito por Fernando López Guisado, que propone un western crepuscular con androides, humanos zombificados, poetas presos y una mala imitación de la vida en Marte. Curiosamente profundiza en la robótica y en los sentimientos de los androides que en este caso, parecen más puros y fervientes que los sentimientos de los propios humanos, una especie inmersa ya en su declive más absoluto.



También un paisaje terrestre apocalíptico propone José Óscar López con su relato Armas de fuego místico. El ser humano en su obsesivo y delirante empeño de autodestrucción ha conseguido hacer del planeta Tierra un erial inhabitable y contaminado, un desierto comparable, irónicamente, al primitivo primer salvaje oeste; somos testigos, como lectores, de que el incierto futuro del ser humano, en su inevitable proceso involutivo, nos lleva de nuevo hasta un pasado de caverna sin fuego. De nuevo, el espacio temporal es un decorado cambiante y el mundo entero, el horrendo resultado de numerosas guerras atómicas y conflictos donde fundamentalistas religiosos o políticos han acabado por destruir nuestro propio hogar. Como dato tristemente curioso, apuntar que leí este relato justo el día después de la terrorífica noche de los atentados en París. Desde luego, no es de extrañar que lleguemos al paisaje que recrea José Óscar López, como consecuencia visible de conflictos religiosos interminables, la desesperada carrera del ser humano hacia la autodestrucción.



Y llegamos ya al último relato, el titulado “Kadath” donde Iván Humanes da rienda suelta a su imaginación reuniendo en un western puro pero imaginario, a Lovecraft, Bruce Lee, Bud Spencer y Terence Hill como forajidos incorregibles que, entre secretos, saloon y violencia, compartirán también una de aquellas partidas legendarias del oeste, que destaco como el fragmento quizá más divertido del relato. Humanes crea un relato muy dinámico, donde suceden muchos cosas y establece una interesantísima mixtura de estilos que se complementan a la perfección bajo el escenario mítico de un western.







Como vemos, Extraño oeste dispone un diverso ramillete de paisajes, temáticas y estilos que comparten como factor común, las características fundamentales e inconfundibles del western, aderezadas con recursos y estilos que se encuentran entre los más vanguardistas, con toques de literatura weird y western punk. Una nueva manera de entender y explicar la aridez del oeste americano.

Aquí con Iván Humanes y Raúl Herrero, momentos antes de la presentación en Jaca.
Resulta necesario acabar así: