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jueves, 27 de noviembre de 2014

Cien poemas

Casi veinte días han pasado sin poder actualizar este blog que nació con la intención de ser el principal de todos los que administro. Pero las circunstancias restan minutos y protagonismo a este tiempo detenido. Aún con todo, no quería pasar la oportunidad de celebrar con vosotros, amigos que condensáis el tiempo entre estas letras, un insólito centenario dedicado a la poesía. Y es que, con esta entrada, ya son cien los poemas publicados en este blog. Este último, el que hace el número cien, se titula La Cadiera. Espero que guste y le sucedan otros cien poemas más.



La Cadiera

Si de esta cadiera hablara
su mudo recuerdo frente a los pirineos,
narraría un beso secreto,
oculto de las tibias luces
que cubren Jaca,           
a la última campanada.

Si de esta cadiera hablara
su antigua madera junto al bosque,
revelaría cuán largo el olvido
del árbol que fue.
Qué habitado es el silencio
de la savia recorriendo estática
los surcos de su historia,
qué profundas llegaron a ser
las raíces desheredadas
y qué dolorosa la pradera estrellada
del verso secreto
bajo las luces huídas.

Si esta cadiera hablara,
lo haría de una infancia emborronada,
ancestral.
Confesaría bombas
y un torrente de dolor
gritando sangre
por sus calles.
La metralla alcanzando el costado
de aquella buena mujer
o el tejado sepultando
las familias perdidas
en el árbol de la salud.

Si lo hiciera,
enmudecería ante el triste y sucio mundo
que lava su rostro
a sus ojos.
Si lo hiciera,
si esta cadiera hablara,
volvería a ser un árbol.






Acompañaría este poema con un blues escrito en aragonés por Kike Ubieto. Invito al personal a escucharlo en su página web: Albada in blue

jueves, 31 de julio de 2014

Gaia




Definitivamente
la última tormenta de arena
dejó al descubierto el esqueleto de Gaia.

No creo que pueda resistir
una guerra más.

El río que partía esta ciudad
es ahora una enorme fosa común,
un gran cementerio
donde rueda el cadáver de la esperanza
para el ser humano,
envuelto en muchos otros muertos,
que ya no desembocan
porque no resta principio
ni ya queda fin.

Insalvable el camino,
flanqueado por mastodónticas paredes.
El panorama
es una amalgama de huesos,
una carcasa sin piel,
donde resiste el lagarto prehistórico
que olvida, cada vez que saca la lengua,
la teoría de la evolución.

Sobre una huella de sangre antigua
no reconozco mis pasos.
Nadie ha reparado si quiera
en pensar una lágrima
para derramar
sobre este río seco.
Y fue lo más parecido
que encontramos a la vida.

Dicen los científicos
que ha llegado el Antropoceno.
Primero fueron plagas bíblicas,
sequías como penitencias.
Llegaron los terremotos,
se quebró el centro del planeta.
Asistimos a la masturbación de un dios pagano
y se elevó el mar, en un tsunami,
por encima del cielo.

Para esta nueva era
nadie derrama ya sus lágrimas.
Pero Gaia, en silencio
y desahuciada
está fraguando
el último suspiro.


La Madre Tierra, la Pacha Mama o Gaia es una de las grandes víctimas que enferma a manos del ser humano. He querido dedicarle este poema a Gaia, a su dolor. Hace ya poco más de un año descubrí uno de los homenajes más bellos que se le han tributado a nuestra Tierra. El cantautor Kike Ubieto, dedica a Gaia una canción de amor, un precioso bolero, que podemos escuchar en su disco Pan y Circo y en este enlace.De esta manera me despido de vosotros hasta septiembre y dejo tanto este blog como el de Sinatra "cerrado por vacaciones" durante el mes de agosto. Les invito a conocer las actividades que el Ateneo Jaqués va a realizar durante la Feria del libro de Jaca. Podrán estar al día de todos los actos en nuestro blog.

Un fuerte abrazo y feliz verano. 

domingo, 13 de abril de 2014

En domingo, ya se sabe, La Gran Familia


Como desde un álbum de fotografías amarillentas, antiguas, arrugadas, observamos esta estampa que bien debería ir rodeada por una orla y con la fecha escrita a lápiz, donde pudiéramos leer 1962 Fue este el año que se estrenó La gran familia dirigida por Fernando Palacios, tolerada, respaldada y bien considerada por el régimen franquista, que nos representaba a una España próspera, moderna (y por tanto falsa, en el polo opuesto a la triste realidad) donde un humilde aparejador (Alberto Closas) podía sacar adelante a un familia de doce churumbeles, una esposa modelo (según las esposas del movimiento del tío Paco), de esas de quedarse en casa para planchar y hacerle la comida al marido que traía el jornal a casa y a un abuelo que, al estar jubilado, se consideraba según sus propias palabras jo-ro-ba-do. De hecho, el abuelo (Pepe Isbert) y el entrañable padrino (José Luis López Vázquez) es de lo poco que podemos salvar de esta película que se convirtió en lo mejorcito del cine patrio para todos aquellos que estaban orgullosos, en 1962, de vivir en la dictadura que era España. Si a mi abuelo, que era también aparejador, le hubieran dicho que tenía que alimentar a doce bocas... no sé qué hubiera hecho. En fin... Estas cosas solo pasan en el cine, solía decir mi abuela.
El padrino me caía bien. Pero eso es mérito exclusivo de López vázquez, claro.
Tanto éxito obtuvo La gran familia que en 1965 se rodó la prescindible La familia y uno más Y no contentos con ello, en 1979 se rodó la película más interesante de la trilogía que fue la titulada La familia bien, gracias, de Pedro Masó con guión en el que colaboró Rafael Azcona. Esta tercera propuesta no tiene nada que ver con las otras dos anteriores excepto sus protagonistas (Closas y López Vázquez) y Masó propone una película amarga y con la dosis de realidad que estaban ausentes en a las dos anteriores.
Pero no quería hablar de cine en este domingo musical que vengo a proponer desde este humilde blog. Quería hablar de otra gran familia y tampoco de La gran familia española (Daniel Sánchez Arévalo. 2013) Hoy vengo a hablar de La gran familia que el cantautor Kike Ubieto nos propone en su último trabajo Pan y Circo (Salvemos a la banca), desde luego, muy alejada de la gran familia cinematográfica que comenzaba esta entrada y dotada de todo el espíritu crítico que le faltaba a aquella película y que, por otro lado, nos hace falta en estos tiempos tanto como en aquellos. Hace un par de semanas pudimos ver a Kike Ubieto en el pub El Zorro de Zaragoza. Mi admiración por la música de este jaqués está acompañada por una amistad que, precisamente, nació en Jaca este pasado verano. Kike me acompañó en Barcelona, en la presentación de Concierzo de viento y también, desde el Ateneo Jaqués esperamos poder colaborar con él en próximos encuentros. La música de Kike está respaldada por el buen hacer y por la voluntad de contar la verdad, de reivindicar los derechos que se nos usurpan, de cantar con libertad, desde la original fórmula de un clásico ragtime, un rock fronterizo (como su tema Soy un ciempiés). una elegante bossa-nova o incluso algún bolero dedicado a nuestra madre Gaia. Que nunca nos falte la música y menos aún si es, como en este caso, acompañada por una letra para abrir conciencias y cantar con la verdad por delante. Escuchemos pues esta gran familia propuesta por Kike Ubieto, acompañado por Eugenio Arnao, en un video de su último concierto en Zaragoza.

miércoles, 5 de febrero de 2014

El cierzo llega a Barcelona (Viernes 7 de febrero en la librería Alibri)



Ya ha tenido que solplar fuerte para llevarnos hasta Barcelona. Tampoco me sorprende. Sé de algunos concierzos que atravesaron el mar y llegaron hasta Mahón, en Menorca. Quizá ayuda el hecho de que Lucía haya nacido allí. Sea como fuere, el próximo viernes siete de febrero, presentaremos en Barcelona Concierzo de viento (12 poemas + 1 vendaval) El acto tendrá lugar en la librería Alibri (C/ Balmes, 26) y será presentado por Lucía Pons Escrich y yo mismo. Joan Casanova también participará en la presentación representando a la editorial Chiado. Y nos acompañará nuestro amigo Kike Ubieto, que recientemente ha presentado su disco Pan y Circo: ¡Salvemos a la banca! y amenizará la velada con alguno de esos estupendos temas que componen su último trabajo. Así que también habrá ¡mini-concierzo de Ubieto! Yo también intentaré amenizar leyendo algunos poemas (no muchos, para no leer todo el libro) Hoy publicaré aquí uno de los dos dedicados a la ciudad de Barcelona que están incluidos en Concierzo de viento:




Aquellas pequeñas lágrimas


He escuchado que en esta ciudad
todavía quedan lágrimas de mar.

Yo, ajeno al puerto,

del pez que fui

solo conservo las escamas.



Aquí, contigo,

fumando hierba frente a la estación,

me reconozco en pequeñas cosas;

amándote en infinitas habitaciones de hotel,

quemando fuego en las copas del Boada’s

o leyendo la poesía sincera

que inventa nuevos futuros.





Prefiero saborear la sal,

de tus labios

y controlar el oleaje,

en tu mirada.



Porque estas pequeñas cosas

me ayudan a continuar

olvidando que nuestro amor

fue robado nada más nacer,

que el mundo se consume sobre su propio eje

y que los lobos,

caníbales para los lobos,

ya conquistan la avenida.



He escuchado que en esta ciudad

las pequeñas cosas quedan

sobre las lágrimas del mar.



 Para seguir con el cierzo que nos transporte a buen puerto de Barcelona, terminaré esta entrada con mi amigo Kike Ubieto y su particular homenaje a José Antonio Labordeta titulado Ejército del cierzo



También quiero agradecer a mi amigo Sergio (UTLA)la difusión del evento que ha realizado desde su blog con una entrada muy emotiva que me ha encantado. ¡Gracias, amigo!

Nos vemos en Barcelona!!!

jueves, 29 de agosto de 2013

Poema de Casino

Así estaba hoy la tarde, rojiza y lenta,  desde el salón de nuestra casa


Una sombra de reptiles

se extiende por la senda ciudadana.

Garras que se alargan

y quieren atraparme

en una yedra nacida del asfalto

que busca río

y no encuentra más que este sumidero

de aguas viscosas.



Ojos de reptiles son las ventanas de los edificios.

Me vigilan en esta madrugada de insomnio,

de fichas que no valen nada

y puertas que dan al patio

de la senda tenebrosa.



Pero las uñas de sus garras

no son tan largas…

El aroma que hiede la noche

surcando el río

no atrapa lo suficiente

para quedarme aquí un minuto más.



Hoy de mis cuadernos

sacudiré el polvo de esta ciudad.

Me han brotado alas en la espalda

que llevan tu nombre.



Esta noche los reptiles

se han quedado sin cenar.



Rodeado de ruletas rusas sentenciadoras y personajes decadentes perdiendo el tiempo y la vida en el Casino de Zaragoza, en uno de mis últimos días como persona empleada, escribí este poema.
Ahora empleo mi particular tiempo ganado en escribir, amar, ser amado... en definitiva, en vivir. Porque no hay mal que por bien no venga y mal que por bien no viene, no te conviene.

Hace unos días, en mi estimado Pirineo Aragonés, tuve el placer de coincidir con el músico Kike Ubieto. Aprovecho la ocasión para animaros a acercaros a sus letras y sus ritmos. Este tema, puro Ragtime, se titula Cretinos de prestigio.