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domingo, 3 de junio de 2018

Libre madrugada liebre


Alrededores de la catedral de Jaca, de noche. Fotografía de José Antonio Abad que se puede encontrar aquí

Libre madrugada liebre


La libre madrugada liebre
será pasajera que libe
la nieve apagada fiebre,
encendida de fantasía,
abnegada.


En la liebre madrugada libre
y saltarina,
a través del cristal hierve
mi silueta,
en el interior del pequeño bar,
mi veleta abatida.


No deseo refugio de hogar,
no quiero volver a soñar
con la muerte.
Pues la libre madrugada
es una liebre que se escapa
para interpretar los sueños
en la negra lágrima que se descuelga,
pendular,
enigmática,
tatuada.
El llanto no consuma en tu pupila,
la nieve se oscurece de repente,
el deseo es mi animal yacente,
latente en el pliegue de mis sábanas.


La madrugada en llamas
es
la liebre que se apaga.




La canción que añado después del poema es "I've been to town" de Frank Sinatra. Sobre ella escribo esto y traduzco su letra a continuación:

La ciudad como ecosistema. 

Sin duda, una de las canciones más urbanas de Frank Sinatra es "I've been to town" del introspectivo LP "A man alone". La música es obra de Eddy Arnold pero la letra, que es lo que más interesa, es obra del poeta Rod McKuen. Esta es su traducción: 

"I've been to town" ("He estado en la ciudad") 

"He estado en la ciudad 
Caminé las autopistas y también los puertos. 
He hecho cosas que nunca pensé hacer. 
Ahora mientras estoy aquí sentado, mirándote, 
preguntas por qué es que frunzo el ceño. 
Creo que es porque he visitado la ciudad. 

 He estado en la ciudad, más allá de los bulevares 
y abajo, en la playa. 
He aprendido cosas que solo el tiempo puede enseñar, 
por ejemplo: el amor es algo más que un discurso. 
Es intentar conseguir un suelo común. 
Lo sé porque he estado en la ciudad. 

 No me cuentes ya más mentiras, no puedo desperdiciar ya más años. 
He visto mi reflejo en tus ojos disolviéndose en lágrimas de decepción. 
He estado en la ciudad. 
Tú me preguntas si conozco la vía láctea. 
Sí, la conozco y además te diré que no es una vía blanca y láctea sino sucia y gris. 
Especialmente cuando todo tu mundo se derrumba. 
Lo sé porque he estado en la ciudad."

viernes, 12 de enero de 2018

En un profundo sueño




Deep in a dream

Rastreo rastrojos astrales
en la faltriquera
que guarda mis memorias.
Buceo hinojos lunares
y en la mosquitera muere un pez
con sus historias.
¿Alguna vez rompiste un címbalo
un lebrillo
una alcarraza
liberando así un planeta?
Perseo manojos empuña 
de sierpes en vela.
Cambio la espera de la piedra
por antojos de cuna
persigo los ojos de mi amada
que parpadean mi condena.
¿Alguna vez divisaste un alcázar
un castillo
una almena
liberando así mi algazara?

Rastrojo rastreos astrales
en la pasarela,
heces blancas de luna,
legañas en vela;
tus sueños.

(©Marcos Callau)



lunes, 27 de abril de 2015

Siguiendo el ritmo: Poesía & Jazz

Allí donde se estrecha el valle del río Aragón, parece mantenerse todo en calma. Se alarga el instante y recuperamos la buena costumbre de la tranquilidad. Al fondo, últimos picos aragoneses y pirineo francés, con la última nieve.
Todo el mes de marzo sin una entrada en este blog, lugar que no actualizaba desde febrero. Cualquier excusa es mala. Con este regreso quisiera, de nuevo, volver a publicar asiduamente con un ritmo que sea, al menos, semanal. La imparable actividad con la asociación cultural Ateneo Jaqués, así como el mantenimiento de su propio blog, la celebración del centenario del nacimiento de Frank Sinatra y las continuas actualizaciones de su página en Facebook, han propiciado que la actividad en mi blog personal, así como el tiempo reservado para escribir, disminuya y se reduzca considerablemente. En cualquier caso, esta entrada es un propósito de enmienda y un intento de reservar, cada día, un pequeño momento de silencio y escritura para poder, al menos, una vez por semana, actualizar este discreto rincón que siempre ha sido tan vital para mí. Pido disculpas a los asiduos visitantes por la demora pero espero no volver a repetir este descuido. Para retomar el ritmo, ¿qué mejor que poesía y jazz? Una fusión que últimamente, hemos experimentado con Ateneo Jaqués, a partir del Club de Jazz de Jaca, en el mes de marzo. El pasado jueves 23 de abril, Día del Libro, ofrecimos un recital de poesía y jazz en la plaza del Ayuntamiento de Canfranc Estación. Allí, entre otros, sonó este poema, con el fondo de Mañana de Carnaval.

Javier Castán, Sergio Iguacel, Mario Cantabrana, Lucía Pons Escrich, un servidor y Javi López, tras el recital de Canfranc.

Son las tres menos cuarto de la noche
mientras, barruntan desierto todas las ciudades.
Desierto de lienzos en blanco y dudas de arena
para pintar nuevos idiomas,
donde las calles aspiran a refugio y quedan
incompletas.

Son las tres menos cuarto y esta noche quiero ser libre.
Deja mecer mi voz
en el saxofón rampante de un verso,
improvisar;
déjame ser dios,
escudriñar 
los tonos azules que adquieren, de madrugada,
los rostros que roba el demonio.
Premisa primera y última: No seguir el cauce,
desbaratar todos los ríos. 

El mar es caótico pero está afinado.
Poesía y jazz, dos amantes destinados a entenderse.
Chispazos que tienen sabor de neón
donde se quiebra una palabra, una luna.
Trompetas en un cajón
huyendo de labios acostumbrados.

Son las tres menos cuarto.
Estrenamos un nuevo mundo.
¡Bienvenidos al Club!


Ha habido varias versiones ya de este poema. Cada lectura es distinta. Así sonó en Canfranc.
Aquí podemos ver un fragmento de otra versión.
Poesía&Jazz, dos amantes destinados a entenderse. Espero que os haya gustado.

jueves, 26 de febrero de 2015

Jazzy room



Balanceo leve de luz
en mitad de la mañana nebulosa.
Proyectada con sordina
y sin voz,
al final de las escaleras
que serpentean
-varanos dormidos-
sobre el ocaso fachada
de una casa sin nombre.

Hice sonar el timbre.
Contestó desde la niebla
un barco medio dormido
de viejo saxofón.
Un ronquido
vago y crepuscular,
diatónico acordeón,
abriendo la puerta.
Pasillo oscuro y creciente marea,
oculta.
Varado en la cocina,
un tiburón de madera
boquea fuera del agua.
Desea respirar
contra el ahogo de cuerdas 
prendidas al mástil.
Preso, amarrado a una lavadora, 
espera ser pulsado 
o atravesado por el arco.
La libertad, para huir del cuerpo,
en su propio ataúd.

Existen guitarras españolas
como faros oceánicos
para que todo vuelva a tener sentido
y los bancos de peces
encuentren su camino.
Manadas de niebla
donde, sin previo ensayo,
todo se armoniza
para terminar siendo música.

El peligro
está en cuatro acordes mal entendidos
si los disfraces no terminan
en mañanas con antifaz
y calimas suaves,
de carnaval.

jueves, 2 de mayo de 2013

Deshojando la tarde con poesía y jazz

Parecía mentira que el día de hoy (ayer, uno de mayo) fuera un día de fiesta. Era necesario, cuidadosamente, ir deshojando la ciudad en aquella tarde vacía. Arrancar plazas como pétalos, fuentes como estambres y restar todo lo que sobraba para quedarse con el lugar adecuado, donde uno se reconoce. Había risas de niños en la plaza francesa y amantes que se besaban en los bancos. Pero eran momerntos ajenos. Era necesario completar la tarde vacía. Por suerte, tenía en mis manos Poesía Jazz de G. Luna Pérez Gastón. Y la tarde vacía se llenó de versos comprados en Barcelona, leídos en Zaragoza, imaginados en pupilas y directamente incluidos, de por vida, en la banda sonora preferida. El poemario de G. Luna Pérez Gastón está ilustrado por Rafael Becerra y es una delicia para los sentidos. No es necesario ser amante del jazz o de la poesía. Es, simplemente necesario, ser amante de la vida. Y dejarse llevar por la melodía que reverbera entre las palabras de cada poema, disfrutar de cada pausa y de la respiración, a veces desesperada, que palpita dentro de este hermoso libro que también concede tregua y descanso, relajación y sosiego. Poesía Jazz está editado este año por Traspiés (Vagamundos Libros Ilustrados) Desde este rincón, recomiendo ciegamente su lectura. Les dejo cn la voz de G. Luna Pérez Gastón recitando uno de los poemas de esta joya.

Ahora que, según parece, he conseguido solucionaer los problemas que me estaba dando blogger y después de escuchar el estupendo poema de G. Luna Pérez Gastón, me atrevo a escribir unos pequeños versos de esos que ayudan a sobrevivir la noche.

La arquitectura artificial
de esta noche invertebrada,
la anatomía raquítica del subsuelo
y los árboles vertebrados y ridículos
que, según dicen, adornan la ciudad.

La lejanía apestosa,
la madrugada en cenizas
y el aburrimiento de un móvil
que no se atreve a pronunciar tu nombre,
cuando te echo de menos.

Hoy ha sido el día
para escribirte las preguntas
que no obtienen respuestas.

Tres días y tres noches a tus pies
raptan esta semana
y hoy, bajo mis pies,
desaparece el asfalto
que no sabe de coffee shops 
ni habitaciones de hotel.

Amar de verdad, a veces,
es permanecer en silencio.
Siempre la comprensión derrotando a la protesta.

Cierro los ojos y estalla mi ciudad.
Bajo un cielo violáceo
se ahuyenta el sol de los desiertos donde soy feliz.
 Se escribe una historia de amor robada
mientras fumo la última hierba
de un club en ruinas.

The sun died (Shirley Horn)