Era un adicto al cine en blanco y negro
cuando tus ojos grises me revelaron
una sucesión ineludible de fotogramas
donde, al mismo tiempo, se daban cita
el cine negro, el drama, la tragedia, la comedia
y hasta el western
si el corazón es arriesgado,
frente a tus pupilas,
parpadeando besos
24 veces x segundo
Fue aquella la noche de innumerables boleros
que, por primera vez, no mentían
y agarrados a tus caderas, lentamente,
bailaban el suave ritmo de la rendición.
Fueron también
los perdidos trenes rumbo al amanecer,
la madrugada donde buscar mi hogar,
en tus labios
y en tus caderas,
los arrabales de la ciudad más hermosa
para habitar.
Y fueron todos estos paisajes.
Fueron, para permanecer.
La mañana llegó, con el triste sabor de una despedida
y la dulce promesa del rencuentro,.
Ya no importa que las consecuencias
deriven al llanto, mi sangre, tu sonrisa, tu dolor o mi placer.
Ya no importa
porque yo lo cambiaría todo
por un borracho bolero mal bailado,
contra tu cintura.
Por una noche a tu lado
y en tus ojos grises,
un siglo de películas donde, tú yo,
seamos protagonistas
detrás del decorado.
Algo contigo (Los Panchos)
