martes, 6 de noviembre de 2012

Skyfall (Sam Mendes. 2012)


James Bond (Daniel Craig) al fin con su Aston Martin DB5


Skyfall es la última película que he visto en el cine, en los aparentemente inmortales Palafox del Paseo de la Independencia. Antes de esta película vi Casino Royale y me gustó bastante. Quantum of solace, sin embargo no cumplió del mismo modo las expectativas y Skyfall, merece un  capítulo aparte por lo que traigo aquí una breve reseña. Contrariamente a lo que pensé hace años, Daniel Craig ha supuesto para James Bond el cambio que necesitaba, un regreso a su verdadera identidad. Porque un hombre que es capaz de matar a sangre fría a cualquier ser humano y que tiene licencia para hacerlo, no debe ser un típico señor inglés, refinado, con buenos modales que nunca arruga su esmoquin. En absoluto. James Bond es la rudeza, la violencia y el trasfondo dramático que Daniel Craig traslada a la pantalla y de manera especial aquí, en Skyfall, bajo mi punto de vista, la mejor de la trilogía que ha filmado el rubio actor británico. 
La película tiene un comienzo trepidante por las calles de Estambul

Skyfall, reinicia a James Bond y le hace volver a sus orígenes. Con un comienzo apabullante, por las calles de Estambul, (más típico de Indiana Jones, en sus buenos tiempos) James Bond persigue al espía de turno en coche, en moto, encima del techo de un tren y finalmente, en el fondo del mar. Porque, como ya ocurriera en Solo se vive dos veces (You only live twice. Lewis Gilbert 1967)  la organización da por muerto a su mejor agente. Y después de este comienzo desconcertante, llegan unos títulos de crédito que, si ya de por sí en la saga de James Bond han sido siempre muy cuidados y famosos por su estética y su música, en Skyfall recuperan los mejores tiempos rozando la perfección como fuera el caso, por ejemplo de Goldfinger (Guy Hamilton. 1964) La música, en esta ocasión, inmejorable. De los últimos temas que recuerdo, el mejor. La voz de Adele es perfecta para esta ocasión y la música perfectamente identificable con toda la saga 007


En esta película James Bond nos acompaña hasta sus orígenes, nos hace viajar con él al pasado (sí, a bordo de su clásico Aston Martin DB5 que ya condujera Sean Connery) para recuperar su identidad y “volver a ser el que fue”. Después de esa inesperada desaparición de 007, el MI6 es atacado por un atentado terrorista, el primer ataque que sufre la seguridad británica en toda su historia. Bond, que está perdido por algún lugar en la costa del Mediterráneo, recibe la noticia del atentado por los informativos de la televisión y decide volver. En esta misión, Bond debe recuperar la forma y las aptitudes para volver a ser admitido como agente secreto. La lealtad de 007 hacia M (Judi Dench) se verá puesta a prueba y la seguridad interna del gobierno británico estará en jaque, en todo momento. La amenaza sufrida es liderada por un ex-agente secreto, el villano Silva. Silva es Javier Bardem, que interpreta un papel magnífico como el antiguo agente secreto fracasado que, después de una misión extremadamente dura, perdió la cabeza y se dedicó a tramar una venganza definitiva.
Javier Bardem como Silva
James Bond se dará por muerto, después de su última misión en Turquía
La amenaza a la que se ven sometidos es tal que la propia vida de M (juzgada por el gobierno debido a los últimos fracasos de la organización) corre peligro. Para llevar a cabo la protección de la seguridad británica y acabar con Silva, Bond decide que la única solución es regresar al pasado. Y regresa con todas las consecuencias. Secuestra a M para protegerla, conduce el clásico Aston Martin DB5, cuenta con la ayuda de Miss Moneypenny (Naomie Harris), del nuevo y joven Q (Ben Whishaw) y regresa a la mansión donde murieron sus padres, cuando él era solo un niño. Regresa a Skyfall. Y como curiosidad, en esta misión el papel de chica Bond se repartirá entre Moneypenny y la intrigante Sevérine (Bérénice Marlohe) con la que Bond se encontrará en un casino de Shangai.
Esta última misión será la prueba más dura para James Bond
La intrigante Sevérine (Bérénice Marlohe)

En definitiva, se trata de una buena película, trepidante y sin descanso. Recupera lo mejor de aquel James Bond interpretado por Sean Connery siendo éste un agente secreto más real, más creíble y con ese trasfondo dramático que hasta ahora no habíamos conocido. No se la pierdan.
Preciosa imagen de James Bond difrutando una privilegiada vista de Londres
Judi Dench, como en todas las últimas películas, un lujo en el papel de M

sábado, 3 de noviembre de 2012

Mi barrio



Con el cielo en sangre, el barrio donde vivo
reluce espléndido, canta
y viste de gala
a todos sus fantasmas.
Ellos revelan historias,
delirios de grandeza,
a pordioseros y borrachos,
dormidos o moribundos,
en desvencijados bancos,
a la sombra de la iglesia.

En el barrio donde vivo
señores con chistera
y carruaje de caballos
cortejaban a las damas
de la alta sociedad.
Hacían manitas con el agua bendita
y maldita era el agua
que limpiaba sus manos
al comprar misas y comprar sermones.

Los lunes, el barrio donde vivo
se llenaba de jóvenes prometedores,
estudiantes de universidad
y las tardes, de luces y sonidos,
música
y grandes Cafés
que una vez fueron famosos.

El barrio donde habito es hoy una sombra.
Calaveras vivientes
cubiertas por papel de fumar 
la propia piel
sufren las consecuencias del exceso,
la mentira,
o los surcos que dibujan bajo los ojos
las noches asesinas
de aquellos sueños que fracasaron.
Delirios proyectados
en un tiempo tan lejano
que desde esta bahía parecen un cuento,
sueños de ayer,
pesadillas de fantasmas.

El barrio que habito
nada tiene que ver
con las luces del pasado.
Los carruajes de caballos
son maderas apiladas y carcomidas
en un rincón donde hoy mean los perros.
Los trajes de terciopelo
y las chisteras de los señoritos
son harapos enrollados
en el fondo de las alcantarillas,
la andrajosa bufanda
del yonqui inmortal,
el taparrabos del hombre
que duerme en un cajero
porque conoce la verdad.

Las orquestas 
son viejos desdentados con una guitarra,
las cigüeñas son artificiales
y ocupan sus nidos de laboratorio.
Los bares son franquicias,
se imitan los unos a los otros.
Cuelgan fotografías antiguas
y venden café asqueroso
por 1,50 la taza.

Este barrio,
una vez soñó con el río
pero hoy permanece estancado
demasiado lejos de algún puente
bajo el que vive una ciudad distinta.
Por esta razón, quizá,
aquel tiempo pasado
se refleja ahora
en todas las parejas que duermen en la calle,
en el local clandestino
donde una bruja predice tu muerte
o en las jeringuillas dormidas
en las papeleras
que inyectaron un pasaje
demasiado caro
hacia la imposible realidad.

Cuando anochece sobre los tejados 
del barrio donde escribo,
un piano lejano
dibuja una melodía desafinada,
una luna de vinilo sigue girando
por los justos
y al compás, mis fantasmas,
surcan paredes
y proyectan puentes
que no se llegaron a construir. 
Fotografía antigua de la iglesia de La Madalena
*Ha sonado A blossom fell, por Diana Krall

jueves, 1 de noviembre de 2012

Exposición de Antonio Callau en la librería "El pequeño teatro de los libros"

Humphrey Bogart (retrato de Antonio Callau)
The Brooklyn Bridge (Antonio Callau)




El próximo sábado día 3 de noviembre, se inaugura en la zaragozana librería El pequeño teatro de los libros (C/ Silvestre Pérez, 21) la exposición de pintura Sueños y recuerdos desde mi pincel organizada por el pintor Antonio Callau. El acto comenzará a las 12:00 del mediodía. Esta exposición repasa una vida dedicada a la pintura. En ella podremos contemplar paisajes urbanos, escenas de la vida cotidiana, postales del pirineo aragonés y una galería completa dedicada al mundo del cine y la fascinación por él. Os esperamos a todos el sábado en El pequeño teatro de los libros donde podremos tomar un vino, vermút o coca-cola (según preferencias del momento) algo de picoteo y a la vez disfrutar de la pintura de Antonio Callau que, dicho sea de paso, es mi tío... lo digo por aquellas personas que, lógicamente, siempre me preguntan si es mi hermano. Pero no, es mi tío y para que no quepa la menor duda, os lo digo con música:



La obra de Antonio estará expuesta durante el mes de noviembre y primeros días de diciembre.

Bueno, ahora os dejo con una bonita fotografía, una preciosa canción y unas brevísimas palabras dedicado a Nueva York con la esperanza de que esta maravillosa y gran ciudad vuelva pronto a la normalidad, después del paso de Sandy.



Tus ojos me hablan de Nueva York,
tus labios susurran un sueño,
en los bancos de Central Park.

Yo quiero escapar, 
contigo.

Otoño en Nueva York,
un bonito lugar
para 
recomenzar.


domingo, 28 de octubre de 2012

Los pájaros del cierzo

Arco del Deán (fotografía de bizen99 )


Los pájaros del cierzo hilvanan el deán,
vuelan raso en pabostría
y desembocan en lucero
para amanecer en tus ojos.

Sólo son las calles que rodean

el lugar donde vives.
El recuerdo, cuando te echo de menos, 
extrañamente,
un día de viento.

Sólo eso.

Y los pájaros del cierzo

construyen el sueño
al que raramente confío 
una vida entera.

***Será que hoy hemos cambiado la hora y mi reloj no ha funcionado correctamente. Será que esperar media hora en la calle, a las cinco de la mañana no es agradable. Más aún cuando caes en la cuenta de que no has llegado tarde sino que estás ahí con una hora de antelación. Será que los días de cierzo han venido por sorpresa y el frío nos ha congelado las entrañas. Sea como fuere, la calle Pabostría, la calle Lucero y el Arco del Deán son un entramado de calles en mi ciudad por donde siempre me gusta pasear y perderme. Esta vez he querido poner música a la entrada. Aunque Nat King Cole la cantó mucho mejor, la original pieza de My fair lady es interpretada por el edulcorado Jeremy Brett. El gran hallazgo de My fair lady, sin duda, es la música de Frederick Loewe. Canciones memorables son I could have dance all night (que Sinatra reformó y versionó hasta la saciedad como Get me to the church on time) Wouldn't i t be loverly?, The rain in Spain  o esta On the street where you live.


Pero vaya diferencia con la versión que grabó Nat King Cole:

viernes, 26 de octubre de 2012

Hacia un nuevo paisaje

La lámpara (Antonio López)
El frenético ritmo de la ciudad
reposa en tus pestañas,
mientras un beso
descifra las runas de mi piel.

-Abandonar los paisajes comunes
es recomenzar-

Hay un amanecer, después del tiempo,
y una llama
prendida en la brisa,
danzando febril
en la calle más desierta.


(Este poema se titula Hacia un nuevo paisaje y desconozco si lo había publicado ya o no en algún blog. En cualquier caso, si es así, pido disculpas pero hoy me apetecía especialmente subirlo a este sitio. Pertenece a un poemario inédito titulado Estatuas de sal y es su epílogo)



*"La lámpara" de Antonio López es una obra que siempre me ha parecido muy inquietante. Como en otros cuadros como "La alacena", "El reloj", "Mari en Embajadores" o "La tabla", mezcla distintos paisajes y elementos irreales en la misma composición. En "La lámpara" además de la figura central que da nombre a la obra y de la mujer, un tanto enigmática, que se dedica a la limpieza del elemento principal, podemos ver un plato flotando en el aire. Pero lo que realmente me llama la atención es el paisaje de la calle nocturna. En este pequeño "reducto" al aire libre (fuera de la habitación en que se presenta la escena principal) observamos a dos personas que caminan juntas, a la tibia luz de un farol, por una calle desierta, llena de charcos que, sin embargo, es iluminada por una luz más potente que proviene de un candil imaginario y que, probablemente, procede de la misma habitación que la lámpara. La sensación de libertad y esperanza que me produce esta escena, fuera de la habitación donde ocurre la acción principal, es asombrosa. Me ocurre siempre que tengo la posibilidad de ver esta obra. Esta llama, sin candil, se repite en varias obras de Antonio López. Una de ellas es "El reloj", donde aparece como una media luna.
"El reloj" (Antonio López)

miércoles, 17 de octubre de 2012

Mad Doctors: La nueva entrega de "La Caja de Pandora"


El científico loco y todas sus versiones cinematográficas son los protagonistas del quinto número de La Caja de Pandora. En esta ocasión tengo el placer de colaborar con un artículo sobre el personaje de Peter Lorre en Arsénico por compasión (Frank Capra. 1944), el insigne doctor Einstein. El lado cómico del mad doctor.

Estos son los contenidos que encontraremos en La Caja de Pandora:

La tienda de los sueños, relato de Ángel Torres Quesada.

Lula Fortune nos habla del personaje de Frankenstein y un segundo artículo dedicado a Raimondo de Sangro.

Mujer escarlata escribe un texto titulado Pensamientos escritos sobre impatos visuales

Babel nos presenta un repaso de las cristuras que nacieron después de las dos grandes guerras del siglo pasado.

Pepe Cahiers nos habla en su texto del oscuro destino al que se ven condenados siempre los mad doctors.

Wolfville escribe una reseña sobre Las manos de Orlac (Karl Freund. 1935)

Licantropunk nos habla de Los ojos sin rostro (George Franju. 1960)

Aarón Rodríguez escribe un artículo titulado Some interesting pictures, una pincelada de color para un tema bastante oscuro.

Victor Olid nos habla de Jekyll and Hyde... together again! (Jerry Belson 1982), un film cómico sobre la conocida historia del doctor.

Unai Marcos escribe un sangriento artículo titulado Herbert West Reanimador

Kinezoe se adentra en el mundo onírico de La ciudad de los niños perdidos (Jean-Pierre Jeunet 1995)

Astrum X nos ofrece el artículo más tórrido de este número con su Fuckenstein

 DVD escribe un texto reflexivo titulado ¿Qué le pasa, Doctor?

Crowley dedica un texto a El Golem, a Inseparables (David Cronenberg. 1988), un artículo sobre el científico Robert Cornish y sus experimentos de reanimación de cadáveres así como una entrevista a Brando Seifert.

De la parte musical de este número de La Caja de Pandora se encarga Mucipa, con un texto dedicado a la música futurista y a los compositores como creadores de vida con sus notas.

Pablo de Blas Andrada nos presenta los raros personajes de Dr. Slump

Kinski realiza un repaso por los científicos más locos y peligrosos del mundo del cómic.

El apartado gráfico corre a cuenta de Miquel Zueras, Tomás Serrano y Antonio Callau

Para leer el quinto número de La Caja de Pandora aquí

Para descargarlo aquí


Que lo disfruten!!!

domingo, 14 de octubre de 2012

Preludio



Antes de que puedas verme con claridad,
antes de que me hagas morder tu manzana,
o tus rojos labios,
antes de que llegue a contar
todos los lunares de tu rostro
en una noche entera, al sol,
quiero que conozcas
el sabor del recuerdo
que tendrán mis besos,
desde el olvido,
o el color de la calavera
que recubre
cada corazón enamorado.

Antes de que me abandones,
después de tenerme,
o seas una pordiosera
y yo el que te mendiga.
Antes de que esta ciudad
sea un ejército de moais
clavando su mirada perpleja,
petrificada,
en la mortaja de nuestra pasión;
antes de comenzar esta historia
déjame que te cuente
del peligro
y del final anunciado,
como en una crónica,
narrando este primer beso
que vas a entregarme.


Cavatina (John Williams)

viernes, 12 de octubre de 2012

Domingos musicales (o, más bien, puente del Pilar musical): Un paseo por Nueva York


Desde aquí os invito al blog de Frank Sinatra, para descubrir la relación entre su voz y la ciudad de Nueva York. Un extenso paseo que parte de sus orígenes, de cómo los antepasados de Sinatra llegaron a L'America, para intentar llegar a comprender la estrecha relación entre las canciones de Sinatra y la ciudad que nunca duerme.

martes, 9 de octubre de 2012

Sesión de cine: The Artist (Michel Hazanavicius. 2011)


Reposa en mi monedero un billete arrugado donde a duras penas se pueden ya leer las palabras The Artist, Fila 5, B02 Esta entrada corresponde a la última película que vi en los cines Renoir de Zaragoza que ya, a día de hoy, han cerrado sus puertas. Allí disfruté por última vez del cine. En plena era digital, cuando los antiguos cines se han derrumbado o ya, olvidados, se convierten en centros comerciales, cuando el 3D invade las pantallas de medio mundo (porque dicen que es un invento nuevo) y dicen que les vale, que está bien y que esto es cine; en pleno siglo 21, tuve el placer de contemplar en el moribundo Renoir de Zaragoza, como una premonición, una película muda que me reconcilió, por unos instantes, con este mundo y con estos tiempos.
Bérénice Bejo en el personaje de Peppy Miller

Una amiga cinéfila llamada Elena Gonzalvo me comentaba el otro día, emdio en broma, medio en serio, que el cine actual, salvo en raras excepciones, es demasiado estresante. Sin embargo, si uno se quiere relajar antes de irse a dormir, lo mejor es el cine en blanco y negro. Curiosa afirmación que merece alguna reflexión. Aquel día 19 de febrero de 2012 todo fue mágico viendo The Artist. Me gustaría preguntar entre los espectadores que hayan acudido a ver esta película, quiénes de ellos echaron de menos, en algún momento, el sonido o el diálogo. Y después de escuchar la respuesta, la siguiente cuestión para plantearse sería, en qué ha avanzado durante todos estos años el arte del cine (sin hablar de ordenadores). Como poco resulta un alarde de valentía, que en esta época, la apuesta de Hazanavicius sea una película muda, un tributo a los comienzos del cine y una apuesta sincera en la Historia del séptimo arte. Desde Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen. 1952) no había disfrutado tanto con un retrato tan fiel del mundo del cine. Con algo menos de esa crudeza (y por tanto, realidad) que Billy Wilder encarna en Gloria Swanson y nos muestra en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard. 1950), el guión de Hazanavicius navega en la misma dirección. En la figura de George Valentin (Jean Dujardin) personaliza el apogeo del cine mudo, la fama y las grandes ceremonias del Hollywood más dorado (y quizá más auténtico) que se haya conocido. Pero también en él están presentes, la transición al sonoro, la ruina y el olvido que muchas otras estrellas sufrieron tras el crack del 29 y en definitiva, ese cambio que muchos personajes no pudieron resistir. La otra cara de la moneda es Peppy Miller (Bérénice Bejo) que, después de trabajar como figurante en el cine mudo, da el salto a la fama cuando llega el sonoro, acompañando con una voz adecuada a la esbelta figura que el público ya conocía. No siempre trató del mismo modo a aquellas bellas actrices del cine mudo y es imposible, al admirar la historia de The Artist, no comparar a Peppy Miller con esa parodia que Jean Hagen personificó en el personaje de Lina Lamont (Cantando bajo la lluvia) a la que, a diferencia de Miller, no acompañaba su voz.
Al comienzo, Peppy Miller es admiradora de la estrella del momento, George Valentin y consigue trabajar en el cine como figurante.

En el personaje de George Valentin se personifica la historia del Hollywood de aquellos años. No sólo el nombre (ya un recuerdo a Rodolfo Valentino), o los personajes de sus películas (tributo a Douglas Fairbanks) La irrupción del sonoro arruina su carrera, lo degrada al más absoluto olvido y solo, al aceptar la ayuda de Peppy Miller y paradójicamente, con la llegada del musical, consigue resurgir, reinventarse, salir a flote y volver a triunfar en la pantalla y en las carteleras. En ese momento, Jean Dujardin recuerda inevitablemente a Gene Kelly, sobretodo en su aspecto físico.

The Artist comienza con un ritmo y un ambiente alegre, propio del Hollywood de los años veinte, que contrasta con la tragedia que representa para el personaje de George Valentin la llegada del sonoro. John Goodman, en su papel de productor, es el único acercamiento a los entresijos que, en aquellos años de cambio, se tambaleaban dentro de los mayores estudios. La historia de amor entre Peppy Miller y Valentin parece caminar al mismo ritmo que la historia del cine y por ello, la brillante explosión de felicidad que es el final de la película es la misma explosión del cine de los años treinta, la llegada del musical y la eclosión del jazz en esa fiebre llamada swing.
Peppy Miller (Bérénice Bejo) en un momento de ensoñación, imagina ser abrazada por George Valentin

Sin embargo, ¿es suficiente? ¿Es comparable The Artist con Sunset Boulevard? Rotundamente, no. Creo que The Artist es de lo mejor que hemos podido ver últimamente en las pantallas pero, en definitiva, la historia requería una ampliación en el personaje de John Goodman, detenerse más en el aspecto del negocio del cine y los magnates que apostaron todo su dinero en crear estrellas que después ellos mismos, con sus propias manos y la llegada del sonoro, destrozaron. The Artist es una buena película, un estupendo retrato de cine que, aunque se deja llevar por el sentimentalismo, bien merece un par de visionados para volver a disfrutar de una historia contada sin palabras.


jueves, 4 de octubre de 2012

Un otoño distinto



Fotografía tomada de Flickr



Es un cálido refugio
un tierno consuelo.

El atardecer de tus cabellos
se fragua en ese fuego perenne
que encierran tus labios,
la pasión que renueva,
el misterio en tus ojos.

Misterio,
en tus ojos,
la cuerda
de una guitarra flamenca,
el paso agresivo
de un dulce tango,
el Leteo
que borra
todos los pasados.

Y en la caída de tus párpados,
cálido refugio, tierno consuelo,
un otoño sin hojas muertas.


Red headed woman (Bruce Springsteen) Una canción para las pelirrojas...