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| Siameses (Miquel Zueras) |
Momentáneamente y con motivo de nuestra reciente estancia en Barcelona, trasladamos la fórmula Noches de Pabostría a la ciudad condal y la reconvertimos en Nits de Portolá. Agradecemos, en este caso, la acogida en casa de nuestro amigo Miquel Zueras, un anfitrión estupendo con el que siempre pasamos divertidos momentos cuando visitamos Barcelona. Aquella noche cenamos pechugas de pollo en salsa de queso Stilton (tremendas, Miquel, tremendas...) y tras algunas copas de vino y los consabidos chupitos de whiskey Red Label, Miquel leyó su divertido relato Sexo siamés:
Sexo siamés
Cástor y Pólux –era su nombre artístico, evidentemente-, eran dos
hermanos siameses unidos de cintura para abajo. A partir de aquí eran
idénticos y compartían muchas cosas aunque había una notable diferencia
entre ambos: cuando estaban de gira Cástor dormía como un lirón mientras
que a Pólux le costaba mucho conciliar el sueño.
En el cuarto de un anónimo hotel, Cástor roncaba despreocupadamente mientras Pólux tenía los ojos fijos en el alba color merluza que se acercaba tímidamente a la habitación. El pálido sol que asomaba entre los edificios era un somnífero amarillo pero Pólux seguía sin poder dormir. De repente tuvo una idea: ¿Y si me masturbo? Mamá puño y sus cinco hijas solían relajarle en esos momentos insomnes.
Pólux empezó a maniobrar con infinita cautela, no quería despertar a su hermano. Su mano se movía rítmicamente, arriba y abajo. Bien, aquello parecía funcionar. Tenía visiones de tibias almohadas revoloteando sobre su cabeza y sobre cada una de ellas voluptuosas mujeres le dedicaban una lasciva sonrisa. Empezó a agitarse como un bote en medio de una marejada pero se detuvo al ver que su hermano se había despertado. Cástor le miró con ojos cargados de sueño y reproche:
-Esta noche no, Pólux. Estoy muy cansado y me duele la cabeza.
En el cuarto de un anónimo hotel, Cástor roncaba despreocupadamente mientras Pólux tenía los ojos fijos en el alba color merluza que se acercaba tímidamente a la habitación. El pálido sol que asomaba entre los edificios era un somnífero amarillo pero Pólux seguía sin poder dormir. De repente tuvo una idea: ¿Y si me masturbo? Mamá puño y sus cinco hijas solían relajarle en esos momentos insomnes.
Pólux empezó a maniobrar con infinita cautela, no quería despertar a su hermano. Su mano se movía rítmicamente, arriba y abajo. Bien, aquello parecía funcionar. Tenía visiones de tibias almohadas revoloteando sobre su cabeza y sobre cada una de ellas voluptuosas mujeres le dedicaban una lasciva sonrisa. Empezó a agitarse como un bote en medio de una marejada pero se detuvo al ver que su hermano se había despertado. Cástor le miró con ojos cargados de sueño y reproche:
-Esta noche no, Pólux. Estoy muy cansado y me duele la cabeza.
© Miquel Zueras
Por cierto que Miquel Zueras es también uno de estos blogueros que no se conforman con tener un solo blog. Además del que siempre enlazo en su nombre, Miquel es autor de estos otros dos blogs: Rosebud y Mis fumetis
Además de la coctelería Boada's y del restaurante La Parra, aprovechamos la estancia en Barcelona para visitar otro bar con encanto, el Xampanyet, que abrió sus puertas en 1929 y donde sirven un vino blanco espumoso, precisamente llamado xampanyet, que acompaña de manera excelente las tapas que llenan la barra, como por ejemplo, las anchoas, muy típicas de este local.
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| Algo concurrido el Xampanyet, a la hora del vermut |











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